El parto es mío
Luz Sánchez-Mellado 25/03/2007
http://www.elpais.com/articulo/paginas/parto/elppor/20070325elpepspag_1/Tes#despiece5
Nosotras parimos, nosotras decidimos. La vieja consigna feminista cobra nueva vigencia. Dueñas del poder de concebir, muchas exigen ahora el derecho a parir como quieran, más allá de la asistencia uniforme, impersonal y medicalizada de los hospitales. Así se pare en España.
No es un grito ni un gemido ni un aullido. El lamento de una mujer en las últimas contracciones del parto no se parece a nada. Sale de las entrañas. Acaba como empieza. Intenso, profundo, sostenido. Como si no pudiese doler menos ni más. Como si fuera la vida en ello. Pilar Rubio lleva 40 minutos mugiendo de esa manera cada 90, 60, 30 segundos.
Está en un cuarto en penumbra, sentada en un taburete semicircular que la mantiene en cuclillas a 40 centímetros del suelo y echada sobre su marido, al que estruja las manos en cada empujón. Enfrente, agachado a su altura, Antonio, el matrón. Un aura de inminencia lo impregna todo. “¡Empuja, fuerte y seguido, como si estuvieras en el váter, que ya la tenemos!”. Otro bramido sobrecogedor y ocurre. La coronilla morena que asomaba entre las piernas se escurre a las manos de Antonio y surge de repente el cuerpo de la pequeña Pilar.
-¡Ay, mi niña!
El suspiro exhausto y feliz de la madre segundos antes de que la hija rompa a llorar sobre su pecho certifica los hechos. El nacimiento de una ciudadana española en el hospital público La Inmaculada, en Huércal-Overa (Almería), a las ocho menos diez de la tarde del 15 de febrero de 2007. Uno de los casi medio millón de partos que habrá este año en España. Pero el de las dos Pilares ha sido un parto particular.