Al querer ayudar a los padres que han pasado por este trance, nos damos cuenta de que suelen estar en tal estado de shock que ni ellos mismos saben qué necesitan. Para ayudarles el objetivo es animarles a expresar su dolor y a restablecer su autoestima reconociendo al mismo tiempo su dolor. Sea lo que sea lo que la persona esté sintiendo merece que sus sentimientos sean apoyados por las personas que la rodean.
Qué hacer
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El contacto es importante. Esté cerca si es posible, si no, llame o escriba. Sea cuales sean los sentimientos de la madre, estos han de ser comprendidos por las personas que la rodean.
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Un abrazo o el brazo sobre el hombro son reconfortantes.
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Comprender que las lágrimas son una respuesta sanadora y nunca animar a evitarlas.
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Déjela hablar. Sea el acompañante pasivo que plantea preguntas y céntrese en los puntos que le ayuden a hablar de sus sentimientos. Basta con escuchar.
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Dígale cómo se siente usted con respecto a la pérdida del bebé y cuán apenada se siente.
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Reconozca su pena incluso si usted piensa que no reaccionaría del mismo modo en esta situación.
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Pregúntele sobre su experiencia, cómo se siente realmente y qué piensa sobre ello.
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Cuando le pregunte al marido (o pareja) cómo está ella, no olvide preguntarle a él cómo está.
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Anímela a ser paciente y a no imponerse cargas. El duelo lleva su tiempo.
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Asegúreles que ellos hicieron todo lo que pudieron y que no fue su culpa . Esto ayuda a aliviar el sentimiento de culpablilidad.
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El duelo es un proceso físicamente agotador, ella probablemente necesite dormir o descansar durante el día. Haga los arreglos necesarios para asegurarle la calma necesaria.
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La intensidad del duelo varía. Durante los momentos “buenos” un cambio de escenario o de rutina es apreciado.
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Dé ayuda práctica como tender al colada, hacer la compra uofrézcase a llevar la comida.
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Ponga música relajante, ofrezca un masaje o un paseo por la palya. Cuando ella se sienta preparada, llévela a ver una película que le guste.
- Si está seriamente preocupado por su comportamiento, busque asesoramiento profesional. Como regla general, siempre y cuando no se haga daño a sí misma, o a otra persona o propiedad, es probable que no tenga de qué preocuparse.
Qué no hacer
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No la ignore porque se sienta incapaz de ayudar o incómodo con el duelo, ella se preguntará si lo que pasó no significa nada para usted.
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No piense que un aborto espontáneo es más fácil de superar que la muerte de un hijo o que la muerte neonatal. La verdad es que su bebé acaba de morir y realmente no importa de cuántas semanas de gestación estaba.
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No se sienta nervioso o avergonzado por hacerla llorar. No es lo que usted dice o hace lo que le molesta, sino haber perdido a su bebé. Permitiéndole llorar usted está ayudándola con el duro trabajo del proceso de duelo. Sigue leyendo
