Sí, es un tema-temazo, éste.
Y no dispongo de tanto tiempo como necesitaria para desarrollar lo que consideraría mínimo.
Es tan importante, que hasta ahora, no me he atrevido a ponerle palabras. Por temor a que fueran demasiadas, a que fueran pocas, a que fueran ,malinterpretadas, a dejarme algo en el tintero, a que me tachen de “loquesea..ista….”, a no poder transmitir ni un poco de la que entiendo como una experiencia con una riquísima multiplicidad de lecturas posibles. Pero 25 años de compartir con miles de mujeres sus maternidades, lactancias, decubrimientos, gozos y sombras…no me lo permiten.
No podemos abordar el tema de la lactancia materna desde un enfoque feminista, sin una visión antropológica de qué es lo que ha pasado con todos los procesos reproductivos de las mujeres.
No podemos abordarlo, sin observar y profundizar en porqué se ha extraído de la experiencia sexual de las mujeres todo cuanto guarda relación con la reproducción, para convertirlo en “obstetricia” o “ginecología”, o “`pediatría”.
Sin observar y analizar por qué se ha desexualizado a la mujer en proceso de parto, de embarazo, de lactancia.
Sin reflexionar a fondo qué lugar ocupan: el placer, la comunicación, la contemplación y el silencio que acompañan y van inherentes a la experiencia de una lactancia vivida saludablemente.
He acompañado algunos miles de mujeres a lo largo de estos 25 años en el proceso de maternidad. Mujeres en busca de una maternidad saludable, plena, gozosa. Que no castrara su vida de mujeres, pero que tampoco fuera sacrificada al dios de la “igualdad”, es decir al dios del progreso, la carrera profesional, el dinero, el “estado del bienestar”.
Mujeres que decidieron enfrentarse a situaciones locas como ha sido- y penosamente, aún sigue siendo, una asistencia al parto y a la crianza que las infantiliza, las medicaliza, las abduce, y las maltrata en tanto que mujeres sexuadas, pensantes y conscientes.
Para convertirlas en “pacientes”, dependientes, obedientes.
Mujeres que han llorado ante el grupo de iguales, con su bebé en brazos, al saber por boca de una profesional médica –yo ,en esos momentos- que dar de mamar tambien podía ser placentero. Y que han confesado llorando que dejaron de dar de mamar a sus hij@s mayores, porque se consideraban unas depravadas al sentir tan intenso placer en el amamantamiento, que en ocasiones llegaban al orgasmo.Y que han silenciado durante años esa experiencia por considerarla vergonzosa…..Como durante siglos ha sido considerado el placer sexual de las mujeres.
Mujeres que han vivido una auténtica batalla interna entre su deseo-necesidad de contacto, y disfrute, criando y amamantando a su bebé, y su imposiblidad de hacerlo por soledad, por sobrecarga, por exigencias externas o internas de tener que hacer una “vida normal”
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