Pues eso… que ya hemos vuelto de nuestro viaje, corto pero intenso…
Quería agradecer a todas las que me habéis dejado mensajes de apoyo en el blog o por correo electrónico…
Y deciros que aunque siempre me refiero a mis “niñas de Rc” como mis amigas especiales que tanto me apoyan no me olvido que aquí también tengo una red de mamis que habéis estado ahí cuando he necesitado…
En estos días recibí un correo especial de una amiga a la que quizás hice sentir mal sin querer cuando ha leído lo que he ido escribiendo en estos meses desde que sufrí el aborto… En esos desahogos escritos me he quejado muchas veces de cómo me he sentido sola en mi dolor por parte de mi entorno más cercano… evidentemente no es general, también he “redescubierto” a nuevos amigos que sorprendentemente me han mostrado una empatía que los viejos amigos no han sabido… y no es un juicio en el sentido de que no les culpo, porque sé que sencillamente la mayoría de las personas no saben cómo reaccionar ni qué hace sentir bien o mal a quienes vivimos esta amarga experiencia… Por eso lo escribí… para desahogo personal y para que quien me lea sepa, llegado el caso, cómo actuar (o cómo no) ante estas situaciones.
Desgraciadamente, por pura estadística, seguiremos teniendo madres que pierden sus bebés, la mayoría de estos abortos ocurrirán antes de que la madre se sepa embarazada, pero muchos otros causarán tanto dolor como a nosotros la pérdida de nuestra niña… Sólo pretendo que si nos cruzamos en la vida de estas familias, no añadamos sufrimiento por nuestras palabras dichas sin pensar o por nuestra retirada, que a veces se entiende como frialdad o indiferencia.
Yo tengo la suerte de comunicarme con muchas personas… eso me ayuda a no aislarme ante la sensación de abandono que te crea que algunos familiares y amigos íntimos te traten el tema de una forma no adecuada, pero no es el caso de otras muchas personas. Algunas sólo tienen apoyo de su entorno y cuando éste falla, la sensación de vacío es enorme. He recibido comentarios en el blog de madres a las que las han hecho sentir “locas” por no seguir adelante como si nada hubiera pasado, que se han sentido “bichos raros” por desear hablar de su criatura perdida cuando todo el mundo se empeña en lo contario… Por esas personas también escribo estas cosas… para que no se sientan así, por eso a veces soy dura con quienes se muestran fríos o distantes… En este proceso bastante tenemos los padres para recomponernos y seguir adelante con nuestras vidas, como para preocuparnos por el hecho de que a los demás les “incomode” nuestro dolor… Lo siento por ellos, pero no vamos a reprimir lágrimas, no vamos a dejar de bsucar quien nos acompañe en el duelo… y si eso significa estar “raros” y buscar otros apoyos… pues eso haremos, y si son amigos de verdad… igual un día se acercan y nos abrazan sin más… o como esta amiga, nos habla desde el corazón y nos dice sencillamente que lo siente, no pedimos más… ni menos.
Un abrazo
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