Ejercer de mamíferas-”La Provincia”

Noticia publicada originalmente en www. La Provincia.es

El Materno cuenta desde septiembre con una sala para parto respetado. Pero sólo 20 de los 3.911 niños que nacieron en el centro lo hicieron allí. Un grupo de matronas anima a las mamás a parir de forma natural.

LOURDES S. VILLACASTÍN. Confiar en vuestro cuerpo. En que vuestra pelvis está preparada para parir. ¡Y nada de que es un pasaje estrecho¡ Es un gran canal que se carga de hormonas para abrirse y que el niño salga”. Olga Soldado, matrona del hospital Materno Infantil de Las Palmas de Gran Canaria, despejaba dudas y temores a un grupo de primerizas hace unos días en una de las charlas organizadas por la Asociación Canaria Pro Lactancia Materna y el Centro Maternal Blossom con motivo de celebrarse la Semana Mundial Por un parto respetado. El objetivo: informar a las futuras mamás de las ventajas emocionales y para la salud que tiene parir -siempre que no haya complicaciones- de la forma más natural posible. Sin epidural y sin oxitocina.

“Escuchar al bebé, él nos dice en todo momento cómo te debes mover, qué postura adoptar. Las protagonistas en el parto, sois vosotras”, continúa Olga, que asiste partos de este tipo en el Materno.

El centro cuenta desde septiembre con una sala habilitada para ello, ambientada a media luz y cálida. Las típicas camillas ginecológicas han quedado atrás y se ha dado paso a una cama-colchoneta, a una especie de silla balancín para que la futura mamá viva en la intimidad -con su pareja o con la persona que desee- el momento mágico de traer al mundo a un hijo.

Aún no se ha instalado la piscina-jacuzzi pero todos los elementos, incluida una pelota gigante de goma, están diseñados para que la mujer adopte la postura más cómoda para cuando lleguen las contracciones y el parto. Una comadrona vigila que todo siga su curso normal y la mujer puede dar a luz como quiera. Tumbada, en cuclillas, a cuatro patas.

El paritorio número ocho, sin embargo, sólo ha registrado desde el pasado mes de octubre hasta la fecha 20 partos de los 3.911 que han sido asistidos en el hospital.

En el grupo que atiende a Olga hay primerizas, pero también mujeres que ya saben lo que es vivir esa experiencia. La mayoría no guarda un buen recuerdo y desea que su segundo nacimiento tenga el “subidón” que cuenta Dafne. “Un subidón que me dura el tiempo que tiene mi hija, casi un año”.

Ella quiso tener un parto respetado y contar con la figura de la doula, un acompañante elegido por la propia embarazada que apoya y ayuda a la madre durante el parto y el posparto. “Fue un trabajo muscular, de resistencia, como el correr. Al principio estás cansada pero luego te da gusto. Es como si fueras un corredor de fondo”, cuenta.

No todas tuvieron esa suerte. “Aunque tú quieras un parto natural, estás vendida a lo que te toque en el hospital”, dice Beatriz, camino de su segundo bebé.

La directora del Centro Maternal Blossom, que además es matrona, Laura Moya, señala que las embarazadas pueden decidir -siempre que no haya complicación- cómo parir. Advierte que a las futuras mamás les falta mucha información sobre los cambios efectuados en la sanidad respecto al protocolo que se lleva a cabo en los paritorios.

“Las mujeres son mamíferos durante el parto. Son procesos fisiológicos iguales pero todo lo que estimula nuestro cerebro parece que entorpece el proceso natural en el momento de dar a luz”, dice respecto a los lógicos miedos y temores que tienen las embarazadas.

Carlos González “A la mujer se la ha engañado con la liberación”-Entrevista en 20Minutos

Entrevista original en www.20minutos.es

  • Defensor de la crianza natural, anima a que uno de los progenitores se quede en casa cuidando a los niños.
  • Acaba de publicar un nuevo libro, ‘Tu pediatra y tú’.

Arancha Serrano.

Muchas madres me envidian. Carlos González me recibe para comer con él, publica un nuevo libro, ‘Tu pediatra y tú’ (Planeta) y tengo la oportunidad de conocer de una forma distendida a este gran abanderado de la crianza natural, el colecho (dormir en la cama con los hijos) y la lactancia materna, firme opositor del método del Dr. Estivill y su método para dormir a los bebés. Es más alto y más delgado de lo que parece en las fotografías. Y hay mucho más…

¿Se debe buscar a un pediatra acorde con la ideas de los padres, o cualquier pediatra es válido?
Cualquier pediatra es válido, el problema es que pedimos a los pediatras cosas que no son de su ámbito. Un pediatra es una persona que ha estudiado el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades de los niños. Pero nos empeñamos en preguntarle cosas que no están relacionadas con su salud: si hay que cogerle en brazos o no, dónde tiene que dormir, qué hacer si no come.

¿Hay un exceso de información de cómo ser padres?
El exceso de información nunca es malo, lo malo es la desinformación o la información incorrecta. Por eso escribí el libro Bésame mucho, porque había leído libros sobre la crianza de los hijos que no me gustaban nada y pensé en escribir sobre lo contrario para que al menos los padres tengan dónde elegir. Me daba pena y rabia ver a tantos padres cuyo su deseo era atender a su hijo pero que no se atrevían a hacerlo porque algún experto había dicho que eso estaba mal. Durante miles de años, los padres han criado a sus hijos sin libros. Creo que los padres tienen buenos instintos, nunca he oído decir a una madre que diga: “yo lo dejaría llorar, pero como dicen que va a coger un trauma psicológico hago en esfuerzo y lo cojo, qué remedio”. En cambio sí me han dicho lo contrario: “Yo lo cogería en brazos, pero como dicen que se malacostumbra, no lo cojo”. Y pocas madres me dicen: “gracias a sus libros he aprendido cosas que no sabía”. Lo que me suelen decir es: “gracias a sus libros he recuperado la confianza en mí misma de ver que aquello que quería hacer no está mal como me decían”. Cuando un niño llora, lo normal es querer consolarlo, no se te ocurre dejarlo llorar; la gente que lo hace, lo hace en contra de su voluntad porque se lo han dicho. Y no digo que haya que meter al niño en la cama, sino que hacerlo no es malo.

¿Y el que no lo mete en la cama hace mal?
No, cada padre tiene que elegir lo que mejor le funcione.

¿Cree que existe una guerra de bandos respecto a la forma de criar a los hijos?
No, cada familia tiene que buscar y elegir lo que mejor le vaya, y tiene que saber que tiene libertad para elegir, que no solo hay una opción posible. Si dejas a tu niño en la cunita en su habitación y te va bien, estupendo. Pero si lo dejas y no se duerme, y llora, no un poquito, sino media hora, es que algo no va bien. Y si lo quieres dejar llorar y hacerle eso a tu hijo, tú verás si así puedes dormir.

Respecto al colecho, ¿qué ocurre entonces cuando se tienen hijos muy seguidos, o si es un parto múltiple?
Pues meter a toda la familia en la cama. Si tienes tres de golpe y se despiertan cada hora y media, pero no a la vez sino cuando ellos quieran, y conoces un método mejor que metértelos en la cama, por favor, dímelo.

¿Qué es lo que más preocupa a los padres?
La comida y el sueño, pero no sé hasta qué punto son modas. No creo recordar que antes de que saliera el libro de Estivill alguna madre me preguntara por el sueño de su hijo. Creadas las expectativas, se crean los problemas.

¿Ha debatido con Estivill?
Una vez, en un programa de radio, por teléfono. Resultó un poco confuso porque dijo que básicamente estaba de acuerdo conmigo. Y le dije: “Hombre, no diga eso, que los oyentes se van a liar, no estamos de acuerdo en nada”.

¿En casa del herrero, cuchillo de palo?
No es que yo haya criado a mis hijos conforme a las teorías de mis libros, sino al revés, he escrito esos libros conforme a mi experiencia criando a mis hijos. Aunque supongo que podría haber mejorado la experiencia de los primeros meses de mi primer hijo (risas). Los primeros hijos están para hacer prácticas.

¿Qué significa para usted ser padre?
Es la cosa más importante que puedes hacer en la vida, al menos yo estoy seguro de que nunca haré en mi vida nada más importante.

¿Qué se necesita para criar a un hijo?
Tiempo y cariño. Cualquier animal cría a sus hijos y hasta cierto punto depende del instinto. Lo que no puede ser es que estar con tu hijo sea “una pérdida de tiempo”. A un hijo no se le quiere por el hecho de que sea tu hijo, sino porque pasas mucho tiempo a su lado y te ‘enamoras’ de él. Entonces sabes qué hacer sin necesidad de leer ningún libro (ahora que no me oyen las editoriales).

Pero muchas madres no disponen de tiempo. ¿Es un mito la conciliación laboral?
Soluciones mágicas no existen: no puedes estar en dos sitios a la vez. Y a nuestras abuelas por lo menos las dejaban ir a trabajar con su hijo, como siguen haciendo muchas mujeres en el mundo, que llevan al niño atado a la espalda. En esta sociedad, aunque hay empleos que se podrían hacer con un niño en brazos, como una taquillera o una empleada de Hacienda, no se permite; está mal visto.

¿La culpa es de la sociedad?
También tenemos que admitir nuestra parte de culpa. Mi madre no trabajaba y mi padre ganaba poco. Jamás tuvimos coche y casi nunca nos fuimos de vacaciones -como mucho podíamos coger el autobús e ir a la playa a Castelldefels- pero yo sabía que mi madre siempre estaba en casa para cuidarme si me ponía enfermo. Tienes que plantearte cuáles son tus prioridades en la vida.

¿No cree que antes la gente ganaba más, proporcionalmente?
No, creo que la gente gastaba menos.

¿Entonces, el progenitor que no se queda en casa con su hijo es porque no quiere?
A ver, en este momento hay cuatro millones de parados en España, y casi nadie se muere de hambre. Mientras estás pagando la hipoteca con dos sueldos da la impresión de que no podrías vivir de otra manera. Pero de pronto uno de los dos se queda en paro y te das cuenta de que sigues viviendo. Muchas familias que se han quedado en paro los dos también siguen adelante.

¿Es cuestión de buscar las mañas?
Es cuestión de prioridades. Está claro que sin un piso no puedes vivir, pero sí se puede vivir sin un coche o sin vacaciones. Lo que sugiero a los padres es que si deciden cogerse una reducción de jornada, que no lo vean como pérdida de ingresos, sino como un gasto. Es decir, el dinero sirve para comprar cosas -el coche, unas vacaciones en las Seychelles, tres meses de estar con tu hijo-; sóoo tienes que decidir en qué te lo gastas.

¿Somos mejores padres de lo que fueron nuestros padres?
Hay mucha costumbre de decir que todos los padres son buenos padres, y eso es mentira. Hay malos tratos… Se puede decir que la inmensa mayoría intentan ser buenos padres pero no todos lo consiguen. Yo me crié en una época profundamente feminista: tenía la absoluta convicción de que los hombres éramos muy brutos. Y me hizo mucha ilusión cuando leí el libro de una norteamericana, Susan Allport, sobre la crianza de distintos animales que extrapolaba al hombre. Y comentaba que, si bien es cierto que antes había otra división del trabajo entre hombre y mujer y que los hombres no llevaban a los niños en brazos ni les cambiaban los pañales, eso no quiere decir que se desentendieran de ellos.

¿La liberación de la mujer ha sido un engaño?
Los libros que hablan de la liberación de la mujer los han escrito mujeres periodistas, mujeres escritoras, abogadas… mujeres que trabajan y se realizan. Nadie se realiza fregando escaleras, ni metiendo sardinas en una lata, o atendiendo en un supermercado. Eso de la realización con el trabajo es un mito creado por gente que tiene muy buenos trabajos. El trabajo no sirve para realizarse, sino para pagar facturas, te realizas con otras cosas. Incluso yo, que tengo un buen trabajo, no me realizo ni como pediatra ni escribiendo libros, yo me realizo como padre y como persona. Hemos llegado al absurdo de que la mujer que se queda en casa es una maruja, mientras que la mujer que friega la casa de otra es una mujer realizada. ¡Si es fregar igual! Me da la impresión de que a la mujer se le ha engañado con eso. La mayoría de los trabajadores lo que quiere es dejar de trabajar; mira qué cara se les ha puesto cuando han dicho que iban a alargar la edad de jubilación.

Muchos de nuestros padres nos criaron en la creencia de que era mejor dejar llorar al niño hasta que se calmaba solo. ¿Cree que eso puede crear un trauma? ¿Está nuestra generación traumatizada?
Eso es algo típico de los años 70, fue una época terrible. Los médicos te decían que por nada del mundo te podías meter al niño en la cama, que jamás podías cogerlo en brazos. Dudo mucho que tus abuelos hicieran eso con tus padres. Respecto a si eso crearía un trauma en los niños, no lo sé ni me importa. Se habla mucho de que si se hace esto o lo otro le va a crear al niño un trauma para toda la vida, y eso crea absurdos lógicos. Hay gente que dice que hasta nacer es un trauma. Una cosa es segura: todo lo que te ocurre influye en tu vida posterior.

¿Cree que a los niños que se les protege demasiado se les hace dependientes o inseguros?
Eso es una mentira tan obvia… La actual generación de jóvenes se criaron en las guarderías, se quedaban en el comedor del colegio, se iban de colonias, hacían actividades extraescolares… y ¿a qué edad se van de casa? Para la mayoría de las madres resulta doloroso separarse de su hijo. Si haces todos los esfuerzos y sacrificios para que sean independientes y al final la independencia es una cuestión meramente económica -y no hay mayor independencia que el irse de casa-, para qué perder el dinero y el tiempo en educarlos “como se debería”. Disfruta educándolos como tú quieras.

Hay quien opina que a los niños les benefician las rutinas, ¿qué opina?
Supongo que habrá de todo: niños que estén más cómodos haciendo rutinas y otros que no. Los míos me daba la impresión de que no; no parecía importarles si un día no les bañaba a una hora concreta, más bien lo contrario, les divertía hacer cosas diferentes.

¿Por qué hay tanta disparidad de criterios respecto a la alimentación?
No hay ninguna base científica para decir una cosa u otra, por eso cada cual se lo inventa. Los organismos serios hacen recomendaciones generales, jamás nadie que sea serio te va a decir que le des 50 gramos de carne o la fruta a las cinco de la tarde.

¿Qué le diría a alguien que acaba de ser padre/madre?
Enhorabuena, que lo coja mucho en brazos y que le de muchos besitos.

El exceso de información nunca es malo, lo malo es la desinformación o la información incorrecta. Por eso escribí el libro Bésame mucho, porque había leído libros sobre la crianza de los hijos que no me gustaban nada y pensé en escribir sobre lo contrario para que al menos los padres tengan dónde elegir. Me daba pena y rabia ver a tantos padres cuyo su deseo era atender a su hijo pero que no se atrevían a hacerlo porque algún experto había dicho que eso estaba mal. Al menos ahora ya tienen donde elegir. También hay gente que no se compran ni uno ni otro y lo hace bien. Durante miles de años, los padres han criado a sus hijos sin libros. Alguno lo habrá hecho mal, pero la mayoría lo hace bien, de lo contrario se habría extendido la especie. Creo que los padres tienen buenos instintos, nunca he oído decir a una madre que diga “yo lo dejaría llorar, pero como dicen que va a coger un trauma psicológico hago en esfuerzo y lo cojo, qué remedio”. En cambio sí me han dicho lo contrario: “Yo le cogería en brazos, pero como dicen que se malacostumbra, no lo cojo”. Y pocas madres me dicen “gracias a sus libros he aprendido cosas que no sabía”. Lo que me suelen decir es “gracias a sus libros he recuperado la confianza en mi misma de ver que aquello que quería hacer no está mal como me decían”. Cuando un niño llora, lo normal es querer consolarle, no se te ocurre dejarlo llorar. La gente que lo hace, y lo hacen en contra de su voluntad, es porque se lo han dicho. Y no digo que hay que meter el niño en la cama, si no que hacerlo no es malo

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Vídeo de nudo con fular: Canguro atrás reforzado

El nudo que solemos llamar “canguro” a la espalda o mochila simple fue mi preferido durante mucho tiempo.  Fresco, rápido de hacer, alto para poder ver y hablar con el bebé… además podía hacerlo con fulares muy cortos…

Parecía que iba a ser “el nudo”. Pero Iker empezó a pesar mucho para llevar todo el peso cargándolo de ese modo y entonces apareció en nuestras vidas el doble hamaca que ha sido práticamente el nudo usado todo último año. Reservábamos el canguro para momentos muy cortos o cuando tengo  que usar el fular para ratos muy cortos.

El caso es que el otro día viendo unas fotos vi otra forma de acabarlo que aparte de dar mucha más sujeción al nudo me parece una opción muy buena para quienes tienen miedo que elbebé o niño se salga de la “bolsita”… lo que en nuestro argot a veces llamamos “desencapsularse”.

Lo grabé esta semana en una parada en el campo… Espero que lo disfrutéis…

Bebés Alta Demanda entrevista a Laura Gutman

Bebes Alta Demanda entrevista a Laura Gutman, reconocida psicopedagoga y terapeuta familiar, especializada en la atención de madres y padres de niños pequeños y directora de Crianza. La autora del exitosísimo La Maternidad y el encuentro con la propia sombra y también de Puerperios y otras exploraciones del alma femenina y del más reciente Crianza, violencias invisibles y adicciones, nos habla de los bebés de alta demanda.

Se ha hablado mucho de cómo tratar al bebé, de cómo comunicarse, de cómo establecer el vínculo… sin embargo, un tanto por ciento de madres, dan a luz a bebés de alta demanda a pesar de un entorno favorable, un embarazo feliz, un parto respetado y una buena salud emocional. Por supuesto, todos los bebés tienen altas necesidades pero está claro que no todos las demandan de la misma forma. Parece ser que a pesar de calmar, sostener en brazos la mayor parte del día, no dejar llorar y conectarse, estos bebés (por carácter?) siguen estando insatisfechos. Hagan lo que hagan los padres (especialmente la madre) el bebé no se siente feliz y reclama más y más y más. En consecuencia, se entra en una espiral de insatisfacciones por ambas partes (madre y bebé) de la cual es difícil salir. De este tipo de bebés –de alta demanda- es del que queremos hablar.

Bebés Alta Demanda: ¿Qué puede hacer una madre con un bebé que llora la mayor parte del día y de la noche y es de alta demanda?

Laura Gutman: En primer lugar, creo que el concepto de “bebe de alta demanda” es erróneo. Lo que sí es abrumadoramente real es la sensación de la madre… de que ese niño la supera. Pero el problema está en la PROPORCIÓN entre la necesidad del niño y la necesidad de la madre de ser satisfechos. El problema, definitivamente, no está en el niño. Es la vivencia de su madre, cargada de sentido, -de un sentido personal- que habrá que ir a buscar.

BBAD: Si a la llegada de un bebé con un fuerte carácter y energía le sigue una depresión posparto de la madre, qué podemos hacer por la madre y por el bebé?

L.G.: Las cosas están mal planteadas. Habría que evaluar antes que nada si la supuesta depresión puerperal es real, o si simplemente la madre está sola, no tiene apoyo suficiente, tiene pocos o malos acuerdos con las personas más cercanas, si es relativamente ignorante en experiencias de intimidad emocional y si lo que vive la supera porque no cuenta con recursos emocionales ni prácticos para confrontar con todo eso. Si ese fuera el caso, hay que operar donde corresponde: ver con qué cuenta, qué comprende de sí misma, dónde puede buscar apoyo, etc. Desde ya, si una madre se conforma con el diagnóstico difuso de “depresión posparto” es obvio, que el niño va a demandar (o como dicen ustedes, se va a convertir en un niño de alta demanda) porque la madre se ha convertido en una madre de bajo ofrecimiento. Todo depende de qué lado del cristal lo miremos.

BBAD: A pesar de sostener, del piel con piel, de comunicar, de buscar la sombra, de contener y cuidar al bebé, sigue llorando y estando insatisfecho. ¿Qué hacer para que la madre no se sienta tan culpable por la infelicidad de su hijo?

L.G.: Ah… esos resultados milagrosos… todos querríamos tenerlos a mano… sin hacer un recorrido personal… Vamos… que leer mis libros no garantiza a nadie la búsqueda de su sombra, ni por asomo. Les puedo asegurar que si un niño llora, a pesar de estar piel a piel con su madre, es que hay MUCHO trabajo por recorrer dentro de la vida emocional de esa madre. Y eso no se resuelve con consejos, y mucho menos suponiendo que el niño es quien tiene “alta demanda”.

BBAD: ¿ Qué puede estar pasando cuando una madre sola siente que su bebé la devora (no cesando de llorar en horas, estando enfadado siempre, quisquilloso, tenso)?

L. G.: Habría que ver cada caso puntualmente. Pero una madre que se siente devorada por el hijo, ya ha sentido eso muchas otras veces. Simplemente que ha escapado de la voracidad (sombría) de su madre, o de quien sea… y en esa fuga… se ha ido toda su sombra también. Por eso no lo sabe. Hay que investigar en la historia emocional de cada mujer… acompañar con amorosidad, buscar, preguntar, indagar… recorrer la historia de cada una… y con suerte… encontrar los hilos invisibles de un sufrimiento que es mucho más terrorífico que el niño que hoy llora desgarrado en su cuna.

Bebés Alta Demanda

KeDaDa cangura en Maspalomas

Aprovechando las vacaciones de una amiga de Red Canguro en la isla el próximo domingo 23 de Mayo estaremos en el parque de Maspalomas a partir de las 11:30hAM.

Si tienes curiosidad por ver qué son y cómo se usan los portabebés ergonómicos acércate e intentaremos solventar tus dudas.

Podemos improvisar un Taller de Portabebés al Aire Libre.

Son bienvenidos todos los miembros de la familia.

El redescubrimiento de la POSICIÓN VERTICAL

VERTICAL HORIZONTAL
1 Las miradas de la parturienta y asistente, se hallan horizontalizadas, aún a veces esta por encima la de la mujer-activa, que puede participar viendo la salida de su hijito. La del asistente está por encima de la mujer, asimetría asistente/mujer-pariente mujer–pasiva, mira el techo no a su hijo naciendo
2 El rastreo antropológico demuestra que la especie eligió para parir, la modalidad VERTICAL”, facilitadora y mejoradora de la función de parir y nacer . Hace + ó – 2 siglos se INVENTÓ” la posición horizontal, que facilita la tarea y comodidad al asistente pero que perjudica al binomio madre-hijo
3 Se respeta el mismo principio fisiológico de las funciones del periné, como orinar y defecar, ninguna mujer los hace patas para arriba No se respetan los principios fisiológicos, la mujer pare patas para arriba
4 El eje del canal del parto se pone en perpendicular al suelo, ejerciéndose sobre la presentación la fuerza de gravedad, al pujar la
mujer “hacia adelante y abajo”
La salida de la presentación lucha contra la fuerza de gravedad, en oposición a ésta .
5 El eje longitudinal del feto y el del canal del parto se alinean, facilitando el descenso de la presentación. El eje longitudinal del feto y el del canal del parto se desfasan dificultando el descenso de la presentación
6 Facilita la inspiración espontánea y profunda y con ella el descenso del diafragma que presiona sobre el fondo uterino, colaborando en el descenso. Dificulta la inspiración y el descenso del diafragma .
7 El peso de la presentación fetal ayuda en su propio descenso. Evitando el retroceso Éste mecanismo se pierde.
8 Ése peso de la presentación actúa como estimulante del cuello en el trabajo, en el expulsivo sobre el periné, aumentando la oxitocina, lo que hace a los pujos espontáneos, incoercibles, efectivos. Éste mecanismo se neutraliza.
9 Los músculos abductores ayudan a la apertura del periné, tensándose en vertical y ejerciendo un tironeamiento que permite el aumento del diámetro biisquiático hasta en (2) cts., disminuyendo la falta de rotación y descenso en el 3º Plano de Hodge, y la
aparición de las distocias
Éste mecanismo se anula. Los músculos que actúan, reconocidos por su capacidad, se aniquilan.
10 Todo lo expresado facilita el descenso y expulsivo Todo lo anterior facilita el descenso y expulsivo
11 Se elimina el Efecto Poseiro, importante causa de “sufrimiento fetal”. T Se instala el “Efecto Poseiro”. (compresión de los grandes vasos abdominales, disminución del flujo sanguíneo a placenta)
12 La posición produce > flujo a pelvis, luego a placenta, lo que hace a un > intercambio, el feto recibe más oxígeno y nutrientes < flujo sanguineo a placenta, < intercambio
13 Todas las condiciones enumeradas generalmente evitan el uso de medicación estimulante. Aumenta la necesidad de estimular, a veces causa de“sufrimiento fetal”
14 Si eliminamos 11,12 y 13 hay mejor oxigenación, luego hay menos dolor. Aumenta el intercambio madre-placenta disminuyendo la posibilidad de sufrimiento fetal 11, 12 y 13 aumentan el dolor, disminuye el oxígeno, disminuye el intercambio madre-placenta, con hipoxia, hipercapnia, acidosis, lo que facilita un sufrimiento fetal
15 La mamá puede recibir su hijito. El B.B. es recibido por el asistente.
16 La mamá siente continuidad en el antes y el después del nacimiento Ésta posibilidad se anula, la mamá acostada no ve la salida de su hijito, inseguridad y angustia

A través de ELENA SZEGEDY elenaszegedy@hotmail.com

Una Rosa con cualqueir otro nombre.- Jan Tritten Traducido por Naolí Vinaver.

© 1997 Midwifery Today Inc. Reservados Todos Los Derechos.

de: Midwifery Today número 40, edición Invierno 1996.

Existe una batalla actualmente, por el alma misma de la partería. Simplemente porque llamemos al trabajo que hacemos “partería”, no implica que éso sea lo que estamos haciendo. Puedo poner una espina de hierro en una base de cristal y llamarla una rosa; eso no significa que esa sea su identidad verdadera. Los cimientos para el futuro de la partería—o la falta de una profesión de partería reconocible—está siendo fabricada en éstos momentos. Personalmente escogemos en qué lado de la línea vamos a caer: Vas a ser una partera, protectora del parto normal, o una proveedora de salud que se apoya en la medicina y en la tecnología (incluído el reloj) para dirigir a las parturientas y a sus bebés? ¿Puedes mirar dentro de tu propia alma y conciencia al final de tu día y decir, “Serví y ayudé a regreserles su poder a las mujeres en su proceso de dar a luz”, ó admites, “Serví al establecimiento médico”? ¿Trabajas en la manera de la partería animando, aconsejando, e impartiendo información precisa? ¿Comprendes la belleza completa pero precaria (una palabra equivocada ó un inuendo destructivo pueden hacer daños irreparables), del embarazo y el nacimiento?

Con el paso del tiempo y conforme la tecnología nos seduce más y más, y mientras mujeres jóvenes continúen estando desinformadas y mal-informadas, algunas parteras van en aumento de acuerdo con dejar ir el modelo de la partería, basado en estar-con-la-mujer; el cual exige que tomemos de nuestro tiempo, que demos atención, y usemos el amor y la compasión. La educación y la investigación te dan un buen cimiento, pero no abandones tu intuición y tu corazón. La tecnología está allí para asistirnos cuando es verdaderamente necesaria, y gracias a la vida por ello, pero [la tecnología] no tiene porqué entrometerse en nuestra práctica de trabajo y substituir a nuestras habilidades femeninas y humanas.

El modelo médico es deshonesto. Lo hemos adoptado, no porque sea ético ni justo, pero porque seguimos tratando de darle gusto a los hombres que se encuentran en el poder. Pensamos que al hacernos aceptables a sus ojos, nos escarvamos un nicho propio dentro del sistema de salud. Vamos a ser tan buenas como ellos para que nos den empleo. Dejamos ir a la verdad, que dice que aprendemos principalmente de las mujeres embarazadas y de las parturientas, de sus bebés y de otras parteras; por la mentira del modelo médico que cambia constantemente, donde el ego reina, y donde la compasión toma el asiento trasero. A fin de cuentas, estamos sacrificando a las mujeres y a sus bebés; estamos sacrificando a la partería.

¿Qué sucede con las pocas [parteras] que no están dispuestas a ceder?
Se les acusa de herejes por no hacer reverencia al dios de la tecnología médica! Se les quema al pie de un árbol por su verdad. En el estado de Nueva York las están acabando. En Australia, mi amiga Maggie está siendo procesada. En el Reino Unido se les niegan los seguros o sus pagos. En muchas partes del resto de Europa, ellas no tiene mucho chance ni de comenzar. Las mejores [de las parteras] son forzadas a dejar de ejercer su práctica. El gobierno canadiense ha forzado a las mujeres Inuit a ser evacuadas lejos de sus familias y comunidades, volando varias horas hacia el sur para tener a sus bebés en hospitales de estilo occidental.
Solamente una comunidad Inuit ha luchado exitosamente para recobrar su derecho de parir en su casa, en su propia cultura, con parteras de su propia comunidad.

En los Estados Unidos, la cultura blanca, occidental dominante aniquiló a los guardianes de éste territorio, a los nativos americanos y a los mexicanos. Cuando solamente quedaban algunos individuos de éstas grandes naciones indias, los blancos dominantes, la cultura occidental terminó de matar masacrando sus culturas y trabajando en “rehabilitar” sus pocas tradiciones restantes.

¿Suena conocido? Me recuerda a lo que está sucediendo con la partería y el nacimiento. La cultura masculina médica potente, dominante, y poderosa económicamente, está trabajando rudamente para aniquilar lo poco que queda de nuestras maneras femeninas de saber y de parir.

Utilizan instrumentos y palabras brillantes para cegarnos de nuestra propia sabiduría. Separan a las mujeres de sus familias y culturas comunitarias y las forzan a parir dentro del paradigma médico. Muchas de las proveedoras de salud que se resisten valientemente son arrestadas y procesadas legalmente.

Las parteras que practican la partería real son las agentes del cambio; son una amenaza para el alma del modelo médico porque hablan la verdad sobre las mujeres y los bebés, y tratan de no doblegarse a cambio de una licencia para trabajar, o por un pedazo del pastel. Ellas convencen a las mujeres de que sí pueden parir, dar pecho y ser madres para sus hijos en contra de todas las fuerzas negativas de la sociedad. Y los resultados de su atención en el parto y en los cuidados de postparto no pueden ser comparados en cuanto a satisfacción familiar y a seguridad.

¿Así es que, hacia dónde te diriges con la educación y práctica medicalizadas? ¿Es tu práctica una espina de hierro, a la que llamas una rosa, ó es realmente una rosa? Para caber dentro del modelo médico se tiene que ser su agente. Elridge Cleaver una vez dijo: “Tú eres, ó parte del problema, ó parte de la solución”. Si ya estás trabajando dentro del sistema del parto medicalizado, bien! Lucha dentro de él para corregirlo. Insiste en encontrar maneras de servir a las mujeres desde donde estás. Avanza un paso más adelante y apoya a tus hermanas que están en la línea del fuego para todas nosotras. Si no trabajas dentro de la esfera médica, continúa haciendo tu buen trabajo y sé cuidadosa de no caer dentro de la sutíl y seductora trampa de la intervención médica. Manténte firme a lo que estás. Y recordemos siempre lo que la partería realmente significa: “Con la Mujer”.

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Jan Tritten

Jan Tritten is the founder and editor-in-chief of Midwifery Today magazine. She became a midwife in 1977 after the wonderful homebirth of one of her daughters. Her mission is to make loving midwifery care the norm for birthing women and their babies throughout the world. Meet Jan at our conferences around the world! [ PHOTO BY ANDREA NOLL ]

“Tenemos Tetas” responde a Elisabeth Badinter

Como de costumbre… es un gusto leer a Ileana… No os perdáis este artículo.

Elisabeth Badinter. Las claves del debate.

Por Ileana Medina Hernández

A mis oídos había llegado el run rún de la publicación en Francia del último libro de Elisabeth Badinter, “Le conflit, la femme et la mère”. (El Conflicto: la mujer y la madre”).
También leí el post que otra madre y feminista bloguera -con quien en alguna ocasión he mantenido algún cordial debate- había publicado sobre ella , apuntando interesantes aspectos.
Creo que el libro no se ha publicado aún en España (aunque seguro vendrá pronto, dado que ya ha vendido más de 150 mil ejemplares en Francia), pero ahora una amiga me ha pasado el enlace a esta entrevista con la autora, y me parece muy pertinente comentar algunas de sus afirmaciones, porque constituyen la clave del debate entre el feminismo de la “liberación” de los años 60 del pasado siglo, que es el que se ha convertido en dominante en las instituciones españolas a día de hoy (leer otro artículo sobre las declaraciones de Amparo Rubiales) y el posfeminismo naturalista y ecológico del siglo XXI que encarnamos hoy muchas hijas de aquellas mujeres avanzadas.

Os invito a examinar algunos de los planteamientos de la profesora Badinter:

“Lo que sostengo es que no puede ser que el modelo de la Liga de la Leche se imponga a todas las mujeres. Yo no estoy de ninguna manera contra la lactancia porque sé muy bien que, para algunas mujeres, es una fuente de plenitud y disfrute. Pero no quisiera que este modelo se vuelva obligatorio. Se presenta la relación simbiótica con el bebé como el buen ejemplo a imitar. Este modelo de la “buena madre” se está imponiendo moralmente y esto es grave. Apenas una mujer se convierte en madre y ya es culpable. Si una mujer dice que prefiere dar la mamadera o si una mujer a los tres o cuatro meses dice “yo tengo ganas de volver a trabajar”, es vista como alguien egoísta, como una mala madre.”*

No creo que ningún “ente superior” esté forzando a asumir el modelo de la Liga de la Leche. Simplemente la maternidad consciente es una opción que crece cada día en adeptas, a contrapelo de las políticas oficiales y de la sociedad de consumo, que más bien incitan a todo lo contrario.

Las mujeres que prefieren dar el biberón o volver a trabajar cuando sus bebés tienen tres meses, son muy libres de hacerlo. Es más, el sistema en su conjunto casi casi nos fuerza a hacerlo. Sin embargo, las madres que queremos permanecer más tiempo con nuestros hijos, sí que vemos limitadas las posibilidades de actuar como creemos mejor, dado que la baja maternal remunerada solo cubre en España 16 semanas.

Si la madre que prefiere dar biberones o incorporarse tempranamente al trabajo, lo hace porque lo desea y porque piensa que es lo correcto ¿por qué tendría que sentirse culpable? Si está tranquila con su conciencia, ¿da igual lo que piense La Liga de la Leche, o las “talibanas de la teta”, no? Si se sienten mal (o “culpables”) ante la defensa de otro tipo de maternidad, serán ellas quienes tendrán que revisar el peso de sus propios argumentos y decisiones.

Que lo que Badinter llama el modelo de la “buena madre” se imponga “moralmente”, tras coincidir las más recientes demostraciones científicas con la espiritualidad más antigua y con el deseo de muchas madres, no veo por ninguna parte que sea grave. Siempre han coexistido diferentes escalas ”morales”, mientras la legislación no reprima ni prive de derechos a ninguna mujer, no veo cuál es el problema.

Grave sería que se prohibieran legalmente los biberones o que se obligara a una mujer a permanecer con su hijo, cosas ambas imposibles y que no están en el ánimo de nadie. Que se promocione la lactancia y que se legisle a favor de bajas maternales más extensas, INCLUYE los modelos de otros tipos de maternidad y no afecta ni reprime en nada a quienes eligen otras opciones.

Creo que aquí el conflicto principal surge porque ambos tipos de madres están en el fondo de acuerdo en que la lactancia materna y permanecer junto a su madre los primeros años de vida ES LO MEJOR PARA TODOS LOS BEBÉS. Es por esto, por esa intuición profunda, (y no porque lo digan la Liga de La Leche, el psicoanálisis, la neurofisiología, la neonatología, la psiquiatría, la psicología transpersonal, las ecofeministas y las 13 abuelas de la Tierra) que surge la culpabilidad.
Como eso es indiscutible, parece que las madres que renuncian a ello no están haciendo lo mejor por sus bebés. El tema de la culpabilidad maternal da para mucho. Si pensamos que las madres que elegimos amamantar (y lo logramos, que esa es la otra parte) podemos luego hacer otras muchas cosas que no sean siempre lo mejor para el bebé, no veo cuál es el problema. Cada madre y cada familia tiene siempre un conjunto de aciertos y errores, que suman un saldo más o menos positivo que sólo puede medirse -si es que puede medirse- con la felicidad del futuro adulto en formación, y ninguna madre es la “buena madre” por excelencia.
Un niño amamantado no será mejor que otro niño que no lo ha sido. Una madre que amamanta no es mejor que otra que no lo hace. Pero probablemente sí ofrecerá un plus, sí puede llegar a ofrecer un mejor maternaje, que el que ella misma ofrece si no amamanta. No se trata de compararse con otras madres, sino con una misma.
El conflicto pues se ve de otra manera cuándo dejamos de discutir sobre modelos de feminismos, y abandonamos el enfoque adultocéntrico, para ver el problema desde el punto de vista del bebé, que fuimos y seremos todos.
“Creo que la condición sine qua non de la libertad femenina es la independencia financiera. Y me parece que no les recordamos lo suficiente este hecho a las mujeres de las nuevas generaciones. No podemos proclamar ser las más aptas para ocuparnos de los hijos y, a la vez, quejarnos después por la diferencia salarial con los hombres.”
Esta es otra de las claves del debate: la independencia financiera de las mujeres. Pues sí: creo que es posible proclamar que somos las más aptas para ocuparnos de los hijos, y a la vez demandar que no seamos discriminadas salarialmente con respecto a los hombres. La inversión en la mejor crianza de nuestros hijos tiene que ser de la sociedad en su conjunto. Que las mujeres nos quedemos año y medio o dos años en casa criando a nuestros bebés -que es lo mejor para ellos- podría y tendría que ser apoyado también por los hombres y por toda la sociedad en general, aportando de sus salarios a través de los impuestos. Ése es el gran cambio revolucionario que se desprendería de pensar realmente en el bienestar de los bebés.
La sociedad subvenciona guarderías para los bebés desde las 16 semanas de vida. Y pide subvencionar cada vez más.También subvenciona otros millones de cosas menos importantes. Pues bien, de igual modo puede subvencionar la independencia económica de las mujeres que desean criar ellas mismas a sus hijos pequeños, y no afectar por ello ni su contratación laboral, ni su nivel salarial ni el retorno a sus carreras profesionales. Quizás con eso, con ese simple gesto, a la larga, se ahorrarían otros muchos millones en sanidad pública.

El conjunto de la sociedad tiene que hacer compatible la crianza con la independencia económica de las mujeres. Si parece una utopía, pues simplemente miremos a los países nórdicos, donde la igualdad social de las mujeres es una realidad hace muchos años, la presencia de las mujeres en los altos cargos públicos es mucho mayor que en España y Francia, las bajas maternales son más extensas, los índices de lactancia materna mucho más altos y los partos en casa algo habitual. Esas mismas medidas condujeron allí al aumento de la natalidad, lo que indica que las mujeres quieren parir más cuando tienen más posibilidades de cuidar ellas mismas de sus crías.

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“En el siglo XVII, XVIII y parte del XIX en Francia, las mujeres privilegiadas, con todas las condiciones económicas para ocuparse de un niño, preferían deshacerse de ellos entregándolos durante años a una lejana nodriza para poder disfrutar de una vida social y conyugal. ¿Es posible acaso, hablar de un instinto que no se manifiesta durante siglos?”

¿Y qué son unos cuantos siglos en la historia de la especie humana? La respuesta a este falso razonamiento es tan obvia, que da un poco de vergüenza ajena que una intelectual de la talla de Elisabeth Badinter la ignore.
¿Cree usted que alguna especie mamífera podría darse el lujo de “disfrutar de la vida social y conyugal” deshaciéndose de sus propios hijos? ¿Cree que habríamos llegado hasta aquí si ese hubiera sido el comportamiento de la hembra humana a lo largo de millones de años de evolución?
Esas conductas que usted describe son precisamente las consecuencias del patriarcado que usted tanto denosta, señora Badinter. Durante muchos siglos de dominación machista, las mujeres de las clases privilegiadas se han visto obligadas a cumplir con unos “estándares” patriarcales que seguramente estaban bastante lejos de sus más íntimos deseos: entregar sus hijos a las nodrizas, para ellas volver a estar sexualmente disponibles para el macho, para poder parir muchos herederos (y que algunos de ellos lograran sobrevivir a las enfermedades y las epidemias), disponibles para la “vida de salón” y para el halago de la vida social externa, disponibles también para sentirse de nuevo deseadas por el macho porque en el deseo del macho hemos construido nuestra propia autoestima!!! No creo que este sea el modelo de mujer que una intelectual pueda defender en pleno siglo XXI.
Es posible que, efectivamente, muchas madres no hayan sentido ni sientan hoy en día “el instinto” de críar a sus propios hijos. No porque el instinto no exista, sino porque se lo han roto. ¿Y sabe cuándo le rompieron ese instinto? ¡¡¡Cuando ellas mismas fueron bebés abandonadas por sus madres!!! Como bien explica Laura Gutman,para que un adulto no esté en condiciones de responder a la demanda permanente, constante y sin tregua de un bebé humano, debe haber vivido la misma realidad emocional en su primera infancia.”**

También lo ilustra Alice Miller: “En realidad sí que existe algo como ‘amor maternal e instinto maternal’. Podemos observarlo en animales que que no hayan sido maltratados por los hombres. También la mujer nace con el ‘programa’ instintivo que la capacita para amar, proteger, apoyar y alimentar a sus hijos, y para alegrarse de ello. Pero a menudo nos arrebatan a muy temprana edad estas capacidades instintivas, como por ejemplo en la infancia, cuando nuestros padres nos explotan para satisfacer sus deseos”. ***

La cadena del desamparo infantil extendida generación tras generación de dominio patriarcal, nos rompe las conexiones con nuestros verdaderos deseos y emociones desde bien temprano, y acorazadas en la lucha por la supervivencia, en la baja autoestima y en la necesidad de aceptación, buscamos insaciablemente reforzar nuestra frágil  personalidad en otros ámbitos: la perfección física, la eterna adolescencia, el deseo sexual del macho, el triunfo en el mundo laboral, el dinero y todo lo que puede comprarse con él.

“Quizás, la primera cosa para hacer sea decirse que tener un hijo no es una obligación. Que cuando uno decide tener un hijo tiene que reflexionar. Es por eso que yo les reconozco a las mujeres que deciden no tener hijos, el coraje de haber hecho por lo menos el cálculo de placeres e inconvenientes de la maternidad. Tal vez haya que cesar de pensar que un hijo –y esto sería una revolución extraordinaria– es un evento natural. Que tener un hijo siempre es lo correcto.”

Pues mire, en esto si estamos absolutamente de acuerdo. Me parece estupendo que las mujeres que no están dispuestas a que su vida cambie con la maternidad, que no están dispuestas a dedicar tiempo, cuerpo y disponibilidad a sus bebés, decidan no ser madres (aunque también habría que ver qué pasaría, si esa decisión la tomásemos todas las mujeres).

Cada mujer es libre para tomar esa gran decisión, y no creo que hoy se juzgue de ningún modo a las mujeres que no son madres, sea o no por voluntad propia. Como individuo, cada opción debe ser respetada, siempre que no afecte a otros individuos. Cuando devenimos madres, ya nuestras decisiones y nuestra forma de vida sí afecta a esas personitas que no han pedido venir al mundo, y que merecen la mejor crianza que seamos capaces de brindarle.

Otra cosa es que debamos preguntarnos qué pasa cuándo en una sociedad la mayoría de las mujeres deciden no ser madres, o encuentran muchas dificultades para serlo. Podríamos hablar de una sociedad suicida. Una sociedad decadente, que no apuesta por la continuidad, que no apuesta por la vida.

“¿Pero es que se puede continuar definiendo la femineidad a través de la maternidad? Cuando en países como Alemania hay un 27 por ciento de mujeres que no tienen hijos, ¿es que esas mujeres no desmienten la equivalencia mujer/madre? Lo que me asombra es la existencia de una gran diversificación de deseos femeninos que pone en cuestión la posibilidad de una definición universal de la naturaleza femenina.”

Efectivamente, no creo que tengamos que seguir definiendo la femineidad a través de la maternidad, ni que sea posible una definición universal de la naturaleza femenina. Es un absurdo. Nadie medianamente informado puede negar hoy que lo femenino y lo masculino son construcciones culturales, y que cada ser humano es libre de construir su identidad sexual allí donde se sienta más cómodo. Mujeres, homosexuales, bisexuales, transexuales, trabajadores del ano… da igual como nos definamos mientras seamos adultos libres y responsables.

El problema surge cuando decidimos traer una nueva criatura al mundo. De momento, sólo las mujeres podemos gestar, parir y amamantar. Sólo nuestro útero puede convertirse en el primer hábitat, el primer entorno de una nueva criatura. Hábitat que no termina en el momento del parto, y que no debe romperse bruscamente tras el parto. Si un niño es abandonado por su madre biológica, ser adoptado por otra familia amorosa, sea del tipo que sea, es lo segundo mejor que puede pasarle en la vida. ¿Pero lo ideal sería que esa ruptura no se produjera, no?

Ser criado durante los primeros meses y años de vida por su propia madre, con cuerpo materno permanente, presencia, mirada, ternura, lactancia materna, brazos, porteo, colecho y respeto por sus necesidades afectivas y emocionales, es lo mejor que puede pasarle a un bebé. Y la sociedad en su conjunto debería apoyar que cada bebé pudiera disfrutar de ello, lo máximo posible. Al menos, hasta dónde puede propiciarlo sin atacar los derechos de ninguna mujer, pero sí apoyando a las que quieran hacerlo.

Este nuevo modelo naturalista, de simbiosis entre la madre y el niño, deja necesariamente al padre afuera, en el exterior de la relación. Y, sin que hayan hecho nada para lograrlo, los hombres se encuentran así liberados de toda coacción para hacerse cargo, de manera igualitaria, de los hijos y de las tareas domésticas.

En primer lugar, el modelo no es nuevo. Nada nuevo. Y no. No tiene por qué dejar afuera al padre (esto quizás sí sea nuevo). El papel del padre es muy importante, tanto para la criatura, como en el apoyo a la madre, que sólo sostenida por una pareja disponible y generosa podrá dedicarle el tiempo y el cuerpo que su bebé necesita.

El apoyo real del padre, material y emocional, e incluso de otros miembros de la familia, de la familia extensa, de la “tribu”, es fundamental para criar bien un niño. “Hace falta una aldea para criar a un niño”, es un antiguo proverbio africano, que los defensores de la crianza respetuosa hacemos nuestro.

Mete Badinter en el mismo saco a los bebés y a las tareas domésticas. Y no. No es lo mismo. El padre no puede amamantar, pero puede y debe hacer todo lo demás, empezando por apoyar emocionalmente a la madre reciente, acompañarla, entenderla, abrazarla, compartir la inundación emocional del puerperio. Las mujeres ni ahora ni antes hemos podido dedicar todo el tiempo que las criaturas necesitan y merecen, agotadas por la inmensa montaña de labores domésticas, y presas de una total incomunicación e incomprensión emocional con nuestros maridos… (cuando no directamente maltratadas y oprimidas por ellos).

No sé si existen estudios sociológicos al respecto, pero por lo que he podido inferir en foros de madres y en la vida real, en las familias actuales cuyas madres amamantan prolongadamente y crian con apego y respeto,  en la mayoría de ellas se observa también un grado mayor de compromiso de los padres con la crianza y la educación de sus hijos.

Se trata de modelos de familia donde se da más importancia al tiempo compartido, al respeto mutuo, a la libertad y a los afectos, a  la comunicación y el intercambio emocional entre todos los miembros, que a la productividad y al consumo, en beneficio de todos y sobre todo de los niños pequeños.

“Hace falta también una participación de movimientos feministas que, al menos en Francia, casi no existen. Yo diría que los dos feminismos que hemos conocido, el universalista y el diferencialista, tienen un discurso tan opuesto que se anulan mutuamente. Entonces, ya nadie puede hablar en nombre de la mujer porque el único tema sobre el que se han puesto de acuerdo es sobre la mujer víctima.”

Bueno, quizás está usted despreciando a este nuevo tipo de feminismo, precisamente el que defiende el modelo de la “buena madre”. Ha escrito usted su libro preocupada por la fuerza que toma el modelo “de la Liga de la Leche”. ¿No es este, pues, un movimiento creciente defendido por mujeres y para mujeres?

Quizás este nuevo feminismo ecologista y espiritual, que participa hoy en internet, foros, redes sociales, blogs, círculos de mujeres, grupos de apoyo a la lactancia… es el feminismo del inicio del siglo XXI. Y no somos ni nos consideramos víctimas de nada ni de nadie. Tomamos las riendas de nuestra maternidad y la defendemos de un modo desconocido hasta ahora durante veinte siglos de dominio patriarcal. ¿No es esto más revolucionario que todos los feminismos anteriores?

Hemos tomado el mundo productivo, queremos igualdad en el mundo público, y ADEMÁS, queremos mejorar el mundo doméstico: que los bebés sean atendidos, que las tareas domésticas sean compartidas, que pasemos todos más tiempo en nuestros hogares, que dediquemos más tiempo a los afectos, a las personas que queremos, que nos necesitan y que necesitamos.

Pero es más: la discusión debe salirse del ámbito del feminismo, de la discusión sobre la naturaleza femenina, de lo que somos o debemos o podemos ser las mujeres, y desviarse, por primera vez en la historia, hacia los bebés humanos. El punto de vista del bebé humano es el que nadie ha mirado ni defendido hasta ahora.

Somos un feminismo que no sólo piensa en nosotras, sino que incluye a nuestros bebés e hijos, las mayores víctimas del sistema patriarcal. Pensar en el bebé humano no puede entrar en contradicción con la libertad de las mujeres. Tenemos que encontrar un modelo que haga compatible los derechos de todos: los de los hombres, los de las mujeres, y también los de los bebés y niños.

Para nosotras no existe el conflicto que da nombre a su libro, entre nuestra libertad como “mujer” y nuestra condición de “madre”. O dicho de otro modo más exacto, significa que para nosotras no hay conflicto entre la inmensa demanda del bebé humano y la disponibilidad de su madre.

Si pensar el problema desde el punto de vista de los bebés, nos provoca conflictos a las mujeres y a los adultos en general, es que algo no está bien.

¿Quiénes pueden hablar en nombre de los bebés humanos, que no tienen voz?

Las investigaciones científicas son claras: el bebé humano necesita leche y cuerpo maternos. Lo han dicho también grandes corrientes ancestrales de sabiduría de todo el mundo. Lo hacen cada vez más madres sensibles y conectadas con la tierra, que saben perfectamente lo que hace felices a sus bebés.

Me temo que en realidad todas las madres lo sabemos, y por eso nos sentimos “culpables” cuando no podemos satisfacerlo. Y por eso, incluso, Elisabeth Badinter, madre de tres hijos, ha escrito este libro.

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*La entrevista completa con Elisabeth Badinter, publicada por el suplemento cultural del periódico argentino Clarín el pasado 30 de abril, puede leerse aquí.

** Gutman, Laura: “Amparo y desamparo en la primera  infancia” en Mujeres Visibles, Madres Invisibles, RBA Libros, 2009, pp. 53-55.

***Miller, Alice: El drama del niño dotado y la búsqueda del verdadero yo. Fábula Tusquets, 2009, pág. 80. (1era ed. 1985).

Taller práctico del fular-Nivel Medio en TedeLeite

El próximo lunes día 17 de Mayo a las 17h haremos nuestro taller mensual en la tetería TedeLeite.

En esta ocasión está dirigido a quienes ya usan fular y quieren aprender y/o practicar con ayuda nudos más técnicos.

Dependiendo del tiempo y del grupo practicaremos nudos “frescos” para el verano como el nudo a la cadera con bucle y el canguro a la espalda. Si tuviéramos tiempo enseñaríamos el canguro delante.

Para reserva de plazas, inscripción y detalles de las condiciones contactar con:

Marta 928 23 29 14 correo@tedeleite.es

El local está en C/ Valencia nº 51 en Las Palmas de Gran Canaria

Grupo de Crianza en Vecindario

Por fin después de meses de exilio ;-) tenemos un espacio donde reunirnos para tratar temas de embarazo, parto, lactancia materna y en definitiva todos los aspectos de la paternidad/maternidad y crianza…

Estaremos en el Centro Socio Cultural de Balos (Vecindario) los lunes a partir de las 17h.

Como es un espacio que alberga muchas acividades en algunas ocasiones usaremos la sala pequeña y a medida que el grupo se establezca y se vaya liberando el centro de otras actividades ya programadas contaremos con la Sala Grande, donde pordremos realizar cómodamente multitud de actividades… incluso baile con niños… ya veréis!!!

Empezamos este lunes día 10 a las 17h.  para ir conociendo el lugar y dándolo a conocer a nuestros contactos… Id corriendo la voz para que el grupo vuelva a ser lo que teníamos en La Enredadera…

Quiero agradecer a Pino y a Araceli del Ayuntamiento de Santa Lucía de Tirajana su disponibilidad  y el haber hecho posible que Vecindario tenga algo que le faltaba… un espacio para las familias, independientemente del número y edad.

¡¡Nos vemos allí!!