TALLER GRATUITO CANTO PRENATAL

Este Viernes 3 de Septiembre, dentro de la actividades Gratuitas de la ACPLM en el Grupo de Apoyo a la Lactancia de Blossom (c/ peregrina,16-LAs Palmas de GC), tendrá lugar el Taller CANTO PRENATAL, un taller práctico con Jeanne- Marie Hilarie, maestra de voz y coach personal.

¿ A quien se dirige el canto prenatal?

Está diseñado para mujeres embarazadas en cualquier fase de gestación, sus parejas, familiares, amigos, profesionales del sector y para toda persona interesada en la fase prenatal.


¿Hace falta “saber cantar?


NO. Aunque no lo recordemos conscientemente, de bebé, todos hemos jugado con sonidos y melodías para prepararnos a hablar. Esta capacidad innata la tenemos todavía (aunque a veces olvidada) y la preparación a la maternidad o paternidad es el momento perfecto para reactivarla. Para la evolución del bebé intrauterino, los dos alimentos sonoros más importantes son la voz de la madre y la voz del padre.


¿Qué es el canto prenatal?


El canto prenatal es un medio privilegiado para establecer una comunicación entre los padres y el bebé durante la gestación. Para el feto, la voz de los padres es una incitación a la vida. El empaparse de la voz siendo feto predispone al niño a la adquisición del lenguaje, que llegará en los dos primeros años de vida y se completará más adelante. El bebé en gestación recibe las vibraciones sonoras a través de la conducción nerviosa (la piel) y, después del quinto mes de gestación, las agrega a la conducción ósea.
El marco teórico-metodológico de referencia del canto prenatal es la Psicofonía, técnica de trabajo vocal y corporal creada por la cantante Marie-Louise Aucher. El canto prenatal se practica desde hace unos veinte años en Francia.

Con los talleres de canto prenatal se ofrece la oportunidad de conectar, a través de tu voz, con tu propia etapa prenatal. Este diálogo amoroso con tu niño/a interior te ayuda a establecer una relación armoniosa con los demás, y claro está, ¡con tu bebé!

Te esperamos !!


ASOCIACIÓN CANARIA PRO LACTANCIA MATERNA
Blog: http://titiaeman.wordpress.com/
Web: http://www.canaria-lactanciamaterna.org/

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Parir de otra forma es posible

Salir del laboratorio, ¿volver a la habitación en penumbra? por Tricia Anderson

Traducido para Rompiendo Aguas por Ana Isabel Chinchilla

Rogamos que se reproduzca el texto en su integridad, para cualquier duda por favor contacten con: jesusaricoy@gmail

Hace poco se le pidió a Tricia Anderson [matrona y educadora conocida a nivel internacional] que hablara en una de las jornadas de estudios de “temas candentes” de MIDIRS [servicios de información y recursos para matronas, UK]. Irónicamente, tuvo que atender a una mujer que daba a luz en casa y no pudo darnos su charla, así que a continuación reproducimos el texto de su exposición.

Todo el mundo sabe que las gatas necesitan parir tranquilas en un lugar oscuro y aislado, como una caja forrada y blandita debajo de una cama, en el rincón más oscuro de la habitación más recóndita. Todos los que saben algo sobre gatos entienden que no hay que molestar nunca a una gata de parto ni a una gata recién parida con su camada, ya que de lo contrario se le interrumpirá el parto o rechazará a sus gatitos. Todo el mundo lo sabe.

Sin embargo imaginad que un día, hace ya tiempo, un grupo de científicos bienintencionados quisieron estudiar cómo paren las gatas, de modo que le pidieron a todos los dueños de gatas que cuando se pusieran de parto las llevaran a su laboratorio, un moderno laboratorio científico ruidoso y fuertemente iluminado donde los científicos podían estudiarlas conectándolas a muchos monitores y sondas, rodeándolas de técnicos desconocidos que entraban y salían con portapapeles en las manos… En el laboratorio, las gatas de parto podían oír a las otras gatas sufrir, y no no había rincones oscuros e íntimos donde refugiarse, sino hileras de jaulas bien iluminadas bajo la constante vigilancia de los científicos.

Así los científicos estudiaron durante muchos años el parto de las gatas en sus jaulas bien iluminadas y observaron que los partos eran inconstantes, que se ralentizaban o incluso se interrumpían y que las gatas se estresaban profundamente. Sus maullidos y lamentos eran terribles. Vieron que a muchos gatitos les faltaba el oxígeno, nacían en estado de ‘shock’ y necesitaban reanimación. Después de muchos años los científicos llegaron a esta conclusión: “Bueno, pues parece que las gatas no tienen muy buenos partos”.

Entonces, como los científicos eran gente bondadosa y querían ayudar a las pobres gatas, inventaron un montón de máquinas ingeniosas para mejorar el parto de las gatas, para monitorizar los niveles de oxígeno de los gatitos; inventaron medicamentos analgésicos y tranquilizantes para reducir el estrés de las pobres gatas, y medicamentos para hacer que el parto fuera más regular e impedir que se interrumpiera. Incluso desarrollaron ingeniosas operaciones de emergencia para salvar la vida de los angustiados gatitos.

Los científicos escribieron artículos científicos en los que explicaban a todo el mundo las dificultades que habían observado, que las gatas no tienen muy buenos partos, y la tecnología para el parto felino que habían inventado. Los periódicos y la televisión difundieron la noticia y muy pronto todo el mundo empezó a llevar a sus gatas de parto al laboratorio, ya que disponían de aquella ingeniosa tecnología felina y salvaban las vidas de muchos gatitos. Mientras miraban los complejos aparatos que los rodeaban, la gente decía: “Este debe de ser el lugar más seguro del mundo para que las gatas paran”.

Pasaron los años y los laboratorios de los científicos tenían cada vez más trabajo. Tuvieron que contratar más personal y darles formación en técnicas de parto felino; poco a poco, los primeros científicos envejecieron y se retiraron. Por desgracia, los nuevos expertos no conocían el experimento original: ni siquiera sabían que se trataba de un experimento. Nunca habían visto a una gata parir en una caja forrada y blandita en el rincón más oscuro de la habitación más recóndita, ¡pero bueno, qué idea más peligrosa!. Estaban absolutamente convencidos de que las gatas no paren bien sin asistencia técnica, (sólo hay que ver todas las pruebas de ello que habían acumulado durante años), y volvían a sus casas por la noche sintiéndose muy satisfechos con su buena e inteligente labor salvando vidas de gatas y gatitos.

Por desgracia, muchas matronas y médicos de hoy en día se han formado y han trabajado casi toda su vida en ese laboratorio, y en ese laboratorio (que es por supuesto una moderna Unidad de Maternidad), el nacimiento es desastroso.

En esta era de práctica médica basada en las pruebas obtenidas, hablamos mucho de la importancia de evaluar cada intervención, y sin embargo nadie dice que necesitamos desesperadamente evaluar la mayor intervención de todas: la de hacer que una mujer de parto se meta en el coche y vaya a un gran hospital donde es atendida por desconocidos.

Los efectos de encontrarnos inmersos en la segunda generación de esta intervención en masa se hacen cada vez más patentes. Cada año, el ENB [junta nacional de enfermeras, matronas y auxiliares sanitarios, UK] realiza en el Reino Unido una inspección de los Servicios de Maternidad. El informe de 1999-2000 (1) es una lectura deprimente. A pesar de existir bastantes iniciativas a pequeña escala para ampliar los conocimientos, capacidades y responsabilidades de las matronas, la sobrecogedora conclusión es que el número de partos asistidos sólo por matronas está descendiendo, en algunos casos incuso hasta el 52%. Hay un fuerte incremento en las intervenciones obstétricas y menos matronas. El número de cesáreas ha aumentado enormemente, siendo ahora comunes tasas del 20%, e incluso alcanzando el 30% en algunos hospitales. También están en aumento las inducciones y partos instrumentales, con tasas del 15% en muchos hospitales ingleses. Al mismo tiempo, el parto en casa se mantiene obstinadamente alrededor del 2%.

La mayor parte de matronas y médicos tiene muy poca experiencia en partos fuera del “laboratorio” y las matronas y médicos de generaciones anteriores, que recuerdan los tiempos en que el parto en casa era habitual, se han retirado casi en su mayoría. Además, las mujeres que atendemos son también la segunda generación de mujeres que paren en el “laboratorio”; sus madres parieron en un hospital en los años 70 y ahora sus hijas esperan llenar nuestras salas de parto. Podría ser demasiado tarde para dar marcha atrás. Sigue leyendo

Taller de Portabebés en TedeLeite (31-8-2010)

Este martes día 31 de agosto puedes venir a uno de mis talleres mensuales en la Tetería TedeLeite, en Las Palmas de Gran Canaria.

  • ¿Sabes qué son los portabebés ergonómicos?
  • ¿En qué se diferencian de los comerciales?
  • Tienes uno y no sabes cómo usarlo?
  • ¿Quieres aprender nuevas técnicas de uso de tu portabebés?
  • ¿Conoces a alguien interesado en acudir?

Apúntate y disfruta de llevar a tu bebé cerca cómodamente

“La Revolución Maternal” Se acabaron los escandalos silenciosos…por Jesusa Ricoy

Quedáos con ese título… va a dar mucho que hablar… GRACIAS JESUSA

Enlace al artículo publicado originalmente en el Blog de Jesusa

Las malas noticias

* Al menos un 10% en operaciones innecesarias (Cesáreas) que ponen en peligro la vida y/o la salud de madres y bebés.
* Las mujeres sufren mutilación genital de manera casi generalizada en los hospitales españoles, padeciendo de posteriores problemas sexuales y obstetricos.
* Una rara condición psicológica llamada hipogalactia colectiva afecta a millones de madres en el mundo desarrollado. Esta rara enfermedad es generada de manera externa por factores que las llevan a creer que no pueden amamantar a sus bebés,otros factores que contribuyen a esta patología son la confusión social sobre la maternidad, la masculinización y medicalización de la maternidad, la delimitación de cuando y cómo amamantar y la falta de aceptación social del pecho como fuente de alimento. Lo que ha llevado a nuestra especie, a depender de biberones, y comprar productos manufacturados. El problema es que estos productos afectan a la salud de nuestra especie y en algunos países casi un par de millones de bebés no sobreviven. Sin hablar de los daños colaterales y la precaria salud con la que crecen nuestras futuras generaciones. Pero este grave problema genera beneficios por lo tanto es difícil de erradicar.
* El abuso y abandono han pasado a ser aceptados, se venden libros en los que el no responder a las necesidades afectivas de nuestros hijos es calificado como método.
* Nuestras hijas viven una adolescencia precoz, algunas sufren de anorexia nerviosa, quieren pechos postizos y no entienden la maternidad.
* Las mujeres sienten como difícil y a veces doloroso el ser madre.
* Los hijos son una incomodidad social y cultural, no existen, cuando hay que tratar con ellos son unos desconocidos que viven en nuestra casa y parecen no entender las normas de sumisión que se les dictan, y sobre esto se hacen anuncios publicitarios, artículos, programas, revistas y libros
* Se considera negativo, perjudicial, absurdo, feo, egoísta, o peligroso lo siguiente:

  • – Parir por nosotras mismas
  • – Amamantar a nuestros hijos
  • – Cogerles en brazos, dormir con ellos, atenderles cuando lo necesitan
  • – Encargarnos de su crianza y cuando lo creamos oportuno de su educación
  • – Que las mujeres sean mujeres
  • – Que los niños sean niños
  • – Que los hombres sean hombres
  • – Disfrutar de estar con nuestros hijos
  • – Ser mamífero
  • – Envejecer (en especial para las mujeres, se recomienda observar la  publicidad de medicamentos, dentaduras y compresas para mujeres de más de 40 años)

¿Y cuales son las buenas noticias?

Que ya somos muchas las que lo sabemos.
La revolución se gesta en las catacumbas matriarcales.
Que ya entendimos que la maternidad fue secuestrada, ya no se podrá negociar con nuestra leche, con nuestros cuerpos, ni nuestras vaginas, ni muchisimo menos con nuestros hijos.
¡Que hasta aquí llegamos!
Qué esta revolución ya ha comenzado y lo hace desde su principio y desde su base :
el útero materno
El primer espacio será reivindicado, y luego la vagina, ésta ya no volverá a ser ni mutilada, ni asaltada y la leche volverá a ser  la nuestra, la de nuestra historia. Y así con nuestros pechos y desde el primer amor, el que nos hace madres, crearemos un nuevo mundo.
Donde poco a poco recordemos quienes somos, las que parimos mundos, las que acunan el futuro, las forjadoras de sueños.

Dedicado a mis compañeras de la Tribu.

“¿De dónde venimos?” -Vídeo

Dedicado a Juno, porque compartimos libro de infancia, y a mi madre porque aún recuerdo cómo me lo explicó un día con este libro juntas en la cama…

No me gusta mucho la parte final con el parto medicalizado… pero pensemos que fue en plenos años 70.

Por cierto que en mi libro el papá era más…”gordito” ;-)

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Parir de otra forma…¡es posible!

Laura Gutman en la radio: “Más mimos y teta”

A continuación podéis oír la entrevista de radio a Laura Gutman y Delia Carballo, presidenta de “Criar con Apego”


“Amamantar es de sabias” por Ileana de Tenemos Tetas


“Errar es de humanos; rectificar es de sabios”
Proverbio popular

Los sabios de todas las culturas respetan a la naturaleza, buscan el contacto con ella, se acoplan a sus ritmos y bendicen sus dones. La lactancia es dejar a la naturaleza hacer su trabajo, confiar en el mágico mecanismo de nuestros cuerpos mamíferos. Es ecológica, perfecta, sana.

Los sabios se entregan a los demás, abandonan el ego y abrazan el servicio a los otros. La lactancia es la forma de entrega más generosa que puedo imaginar: alimentar a otro ser con tu propio cuerpo.

Los sabios superan la razón y la integran a las emociones, a las sensaciones, a la sensibilidad y al espíritu. La lactancia es mágica, irracional, no sabe de lógicas, ni de relojes, ni de divisiones binarias. Es fusión y superación.

Los sabios meditan, es decir, son capaces de hacer que la mente quede en silencio y quedarse a solas consigo mismos. Cuando en medio de la noche y del cansancio entregas tu cuerpo a las necesidades del bebé, la lactancia te saca de ti misma, es entrega y meditación.

Los sabios respetan su lado femenino. “Uno tiene que volverse femenino para llegar”, ha dicho Osho. La lactancia nos empodera a las mujeres, nos conecta con nuestra capacidad nutricia, con nuestra capacidad de cuidado, con la salud y la magia de nuestro cuerpo, con el poder de engendrar vida y mantenerla.

Los sabios enseñan a ser receptivos. La lactancia te obliga a permanecer alerta a las necesidades permanentes del bebé, a escucharle, a dejar que sea él quien tome el mando y se alimente cuando quiera,  a respetarle, a ser receptiva y sensible a sus demandas.

Los sabios defienden la confianza. La confianza en uno mismo y en los demás. Para amamantar tienes que confiar: confiar en ti misma y en que puedes hacerlo, confiar en tu instinto, confiar en la salud de tu cuerpo, en que puedes pedir y tener ayuda si la necesitas, en que eres capaz; y también confiar en tu hijo, en que nadie sabe mejor que él mismo lo que necesita para crecer feliz.

Los sabios ensalzan la paciencia. La paciencia es una virtud esencial en todas las culturas, en todas las épocas. Amamantar es un gran ejercicio de paciencia: no se hace con prisas, no se hace con reloj, no depende de ti misma, sólo es esperar a que el bebé se satisfaga por sí mismo.

Los sabios defienden el gozo. El placer, la alegría inmanente de quien vive en sintonía con su cuerpo y con su mente, de quien no necesita riquezas externas para construir su propia felicidad. La lactancia es una fuente de placer para la madre y para la criatura, activa las “hormonas de la felicidad” y los neurotransmisores del gozo,  es sexualidad, goce, alegría.

La lactancia es una oportunidad de conectarnos con nuestra sabiduría interior. La sabiduría ancestral que todas las mujeres llevamos dentro. Es una oportunidad única para ejercitarnos en nuestra capacidad de cuidado, en nuestra capacidad de entrega, y a la vez para descubrir los profundos y maravillosos mecanismos de nuestros cuerpos. Es una oportunidad de sanarnos a nosotras mismas y a nuestras sagas familiares heridas. Es una oportunidad, sencilla y cotidiana, para empoderarnos. Para crecer.

Tú y yo y nuestra canción preferida…por Ruth D.Ramallo

En nuestra sociedad bombardean constantemente a los padres con Cd de música para dormir a los niños, para que los  niños canten, para que salten o  bailen, o simplemente lo escuchen porque es bueno para su desarrollo. Lo cierto es que la música en nuestra sociedad juega un papel muy importante dentro de la industria del consumo, pero no dentro de nuestro quehacer cotidiano.  Lo cual difiere mucho de otras culturas.

Te proponemos un taller de Educación Musical en el Recién Nacido, una fórmula para compartir con nuestro bebé, no para aislarlo.

Queremos que bailes, que cantes, que escuches, te enseñaremos como utilizar todos estos elementos con tus músicas preferidas.

Buscamos que los padres y madres:

  • Establezcan vínculos afectivos con el recién nacido en un ambiente musical.
  • Participen en un  clima de libertad que les permita expresar  y compartir corporalmente sus emociones.
  • Elaboraren un  lenguaje propio con el fin de  compartir con los bebés las músicas con las que se sienten identificados.

En definitiva pasarlo bien con nuestros bebés y a aprender a usar la música  con fines educativos, pues estos estímulos  beneficiarán al desarrollo del recién nacido.

Lo ideal será que traigas a tu bebé en un portabebés pero los brazos son bienvenidos. Por ahora comenzaremos en Lanzarote con estos talleres, pero pronto estaremos en Gran Canaria.

Interesados contactar con Ruth mediante el correo: ruthymusica@gmail.com

“Amamantar en la Tierra de Genghis Kahn”-Lactancia materna en Mongolia. Texto de Ruth Kamnitzer traducido por Ana Isabel Chinchilla

Artículo publicado originalmente en  www.drmomma.org

Ruth Kamnitzer

Hay en Mongolia un dicho muy utilizado que afirma que los mejores boxeadores toman leche materna durante al menos seis años, afirmación muy seria para un país en el que el boxeo es el deporte nacional. Me trasladé a Mongolia cuando mi primer hijo tenía cuatro meses y viví allí hasta que cumplió tres años.

Criar a mi hijo en aquellos primeros años en un lugar donde la actitud hacia la lactancia materna es tan radicalmente diferente de las costumbres que prevalecen en Norteamérica me abrió los ojos a una visión completamente diferente de cómo podría ser todo. Los mongoles no solamente prolongan la lactancia materna, sino que además lo hacen con más entusiasmo y menos inhibiciones que casi nadie de los que había conocido hasta entonces. En Mongolia, la leche materna no es sólo para bebés; no se trata sólo de nutrición y definitivamente no es un tema sobre el que se imponga la discreción. Es la madera de la que estaba hecho Genghis Khan.

Al igual que muchas madres primerizas, no había pensado demasiado sobre la lactancia antes de tener a mi bebé, pero minutos después de que mi hijo Calum saliera, se agarró a la teta y durantelos siguientes cuatro años no parecía nada dispuesto a soltarse. Tuve suerte, porque en muchos aspectos la lactancia nos resultó sencilla: ninguna grieta en el pezón, rara vez un pecho ingurgitado. Mentalmente las cosas no eran tan sencillas: a pesar de lo mucho que amaba a mi bebé y disfrutaba del vínculo que nos ofrecía la lactancia, en ocasiones resultaba insoportable. No estaba preparada para la magnitud de mi amor por él ni para la intensidad de su necesidad de mí en exclusiva y de mi leche. “No le permitas que te convierta en un chupete humano”, me advirtió una enfermera canadiense pocos días después del nacimiento de Calum, que mamaba a todas horas, pero yo repasaba todos los posibles motivos de su llanto (¿gases?, ¿pañal? ¿infraestimulación? ¿sobreeestimulación?) y por lo general acababa dándole teta de nuevo. Me preguntaba si hacía bien. Sigue leyendo

Cómo escoger pediatra

Cuando queremos disfrutar de unas buenas vacaciones normalmente preparamos todo con semanas y/o meses de antelación. Miramos folletos, consultamos en agencias, preguntamos a conocidos. No entramos en el primer hotel que vemos sólo porque esté cerca o sea el primero de la lista. Una vez preseleccionado uno, miramos qué servicios e instalaciones tiene para que nuestra estancia sea lo más grata posible dentro de nuestras posibilidades. No queremos que los días de descanso que tenemos tras un año de trabajo se vean empañados por estar en un lugar donde no nos sentimos a gusto, donde no nos tratan bien, donde nos sirven comida que no nos gusta o donde en general los horarios de sus servicios no coinciden con nuestras necesidades…

¿Y por qué cuento esto ? Será de mis años de trabajar en el sector de la Hostelería y el Turismo que dejaron en mí la huella del lema: “El Cliente siempre tiene la razón” o “El cliente es lo primero“… Pero claro, eso es en el sector servicios. En el campo de la Salud automáticamente dejamos de ser “clientes” para ser “pacientes”. “Paciente” que, aunque a veces lo parezca, no se llama así por la paciencia, sino por ser “el que padece, sufre”. O sea, que en principio, uno es paciente cuando padece algo, cuando sufre, y acude entonces al médico para que nos ayude a restablecer la normalidad, a curarnos en la medida de lo posible.

Pero resulta que hay un tipo de medicina que atiende “pacientes” que no son tales… se llama medicina preventiva, o en lo que respecta a nuestro Sistema de Salud Pública lo que se denomina “Revisión del niño sano”.

A mí, a voz de pronto, lo que se me ocurre con este calificativo es que parece que en vez de tener un hijo me he comprado un coche, y que si no voy a la casa a las revisones marcadas, no me aplica la garantía. En el caso de nuestros hijos, no estoy en contra de que se cuide la salud de los niños, ¡faltaría más!, Y de hecho me parece un logro que todos los niños tengan atención sanitaria. Lo que me preocupa es que estas “revisiones a un niño sano” ( o sea, hechas a un niño que no es un “paciente” porque no padece de nada, no sufre) convierten al sujeto de dicha atención en lo que intentan prevenir.

Me explico:

-Una madre acude con su bebé de 2 semanas a la revisión con el pediatra. Todo va bien, el bebé está ganando peso y su estado general es bueno. En un momento dado el bebé empieza a llorar y el padre que lo tiene en brazos empieza a mecerlo para que calle. Entonces el profesional que ha estudiado durante muchos años yque tiene otros tantos de experiencia práctica mira a los padres y les dice:

“Este niño está malcriado. Tiene que aprender a calmarse solo, sin brazos ni meneíto. “

Ante esto, los padres le dicen que el niño si está solo en la cuna empieza a llorar y no se calma, que lo han intentado pero que llora cada vez con más fuerza y desespero, poniéndose rojo y quedándose incluso afónico. Que en esas circunstacias lo único que lo consuela son los brazos de sus padres.

Y este gran profesional que igual se graduó “cum Laude” les replica:

“Claro, es que os está manipulando. Él sabe que si llora le cogéis, por eso lo hace. Vosotros dejadle que ya se cansará”

Y digo yo, que es en ese momento cuando un bebé completamente sano y normal se convierte en paciente. Paciente en los 2 sentidos de la palabra… paciente porque ha de demostrar paciencia infinita para esperar a que sus padres por fin quieran darle aquéllo que necesita y que reclama, y paciente porque ahor así sufre y padece. Padece el abandono, la incomprensión, el desamparo, la falta de empatía, la tortura diría yo, de verse solo y desatendido. Y padecerá como consecuencia de lo anterior también las secuelas físicas de ese” mal trato” (que es a la vez maltrato). Después vendrán las consultas al señor Doctor por todos estos motivos:

  • Cólicos, gases y dolores abdominales
  • Escasa ganancia de peso (real o no)
  • Reflujo y/o vómitos
  • Hipotonía o bajo tono muscular
  • Pesadillas y terrores nocturnos
  • Retraso en el desarrollo
  • etc…

Muchos de esos problemas son evitables simplemente entendiendo que los bebés se alimentan no sólo de leche, sino de afecto, de tacto, de caricias, de atención, de palabras, de miradas, de movimiento, de canciones, de bailes, de paseos, de cosquillas, de sueños placenteros sobre el cuerpo de mamá o papá, de tener libre acceso al pecho de mamá aunque haya terminado de comer, porque sí, para relajarse…

Señores pediatras de este tipo: ¡enhorabuena! porque han conseguido lo que cualquier empresario desearía para su empresa: convertir en clientes a los que en principio no debieran de haberlo sido bajo ningún concepto.

A los padres, si me lo permiten, les voy a dar un consejo:

-El médico es para los enfermos. Comer y dormir y vivir y amar no es una enfermedad. Si quieren opiniones sobre cómo han de alimentar y dormir y querer y criar a sus hijos… quédense con las suyas propias. Y si, de todos modos, quieren confiar estos aspectos a un profesional hágale estas preguntas para saber en qué manos están dejando no una semana de sus vidas, sino la etapa más importante del desarrollo de sus hijos:

  • ¿Es padre/madre?
  • En caso afirmativo ¿Sus hijos fueron amamantados? ¿cuánto tiempo?
  • ¿Ha hecho cursos de formación en Lactancia Materna? (En la carrera de Pediatría no se estudia la LM)
  • En casos de lactancias dificultosas ¿recomienda “ayudas” de leche artificial o contactar con un grupo de apoyo a la Lactancia Materna?
  • ¿Conoce la labor de los grupos de apoyo a la LM y colabora con ellos?
  • ¿Le gustan los niños?
  • ¿Disfruta de su trabajo?
  • ¿Usa palabras despectivas “disfrazadas” para referirse a los niños: malcriado, mimoso, perretoso, caprichoso, pequeño tirano, es “muy listo”…etc?
  • En caso de exploraciones o intervenciones dolorosas (pinchazos, curas…) anima a la madre a quedarse al lado del bebé y consolarlo (incluso a ofrecerle el pecho)?
  • ¿Respeta la forma de crianza escogida por los padres aunque difiera de la suya?
  • Si tú fueras tu bebé ¿te gustaría tenerle como médico?

El día que nos consideremos ante los profesionales de la Sanidad como “clientes” con derechos y no sólo como “pacientes”, de seguro también mejorará la calidad del servicio que recibiremos. Todos somos responsables de contribuir a este cambio.
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Entrevista a Boris Cyrulnik

Gracias a nuestros amigos de “Els Monstres de ca meva” (Los Monstruos de mi casa)” tenemos esta imprescindible entrevista con Boris Cyrulnik.

Boris Cyrulnik. Neurólogo, psiquiatra y psicoanalista. Profesor en la Universidad de Var y responsable del grupo de investigación de psicología clínica en el hospital de Toulon, en Francia. Autor del libro “Los patitos feos” y experto en el fenómeno de la resiliencia.

Enlace para ver la entrevista

Como saber si un Profesional de la Salud NO Apoya el Amamantamiento Por el Dr. Jack Newman, FRCPC

Ilustración de Mama de Lola ©2009

Todos los profesionales de la salud afirman apoyar el amamantamiento. Pero muchos de ellos sólo lo apoyan cuando está saliendo bien y algunos ni siquiera en esos casos. En cuanto el amamantamiento o algo en la vida de la nueva madre no es perfecto, muchos aconsejan el destete o el suplemento. La siguiente es una lista de indicadores que le ayudarán a evaluar si el profesional de la salud apoya el amamantamiento, al menos si él/ella lo apoya lo suficiente como para ayudarle a continuar con él si surgen inconvenientes.

Cómo saber si un profesional de la salud no apoya el amamantamiento:

1.

El/ella le da muestras de leche de fórmula o bibliografía de una compañía de alimentos infantiles cuando usted está embarazada o luego de que haya tenido a su bebé. Estas muestras y bibliografía son elementos para inducirla a utilizar el producto y su distribución se llama comercialización. No hay pruebas de que una fórmula determinada sea mejor o peor que otra para un bebé normal. La bibliografía o los videos que acompañan las muestras son un medio para socavar, sutilmente y no tan sutilmente, el amamantamiento y glorificar la fórmula. Si usted no cree en esto, pregúntese ¿porqué las compañías que producen fórmula están utilizando tácticas agresivas para asegurar que su médico o el hospital le de bibliografía y muestras suyas y no de otras compañías? ¿No debería también preguntarse porqué el profesional de la salud no está promocionando el amamantamiento?

2.

El/ella dice que el amamantamiento y la alimentación con biberón son esencialmente lo mismo. La mayoría de los bebés alimentados con biberón crecen de manera saludable y segura y no todos los bebés amamantados crecen en tales condiciones. Pero esto no significa que el amamantamiento y la alimentación con biberón sean esencialmente lo mismo. La fórmula infantil es una vaga aproximación de lo que conocíamos hace muchos años sobre la leche materna, la cual es en sí una vaga aproximación de algo sobre lo que recién estamos teniendo una noción y que nos sorprende constantemente. Las diferencias tienen consecuencias importantes para la salud. Ciertos elementos de la leche materna no se encuentran en la leche artificial para lactantes (fórmula), aunque desde hace años se conoce su importancia para el lactante, por ejemplo, los anticuerpos y células para proteger al bebé de las infecciones, y los ácidos grasos poliinsaturados de larga cadena para el desarrollo óptimo de la vista y el cerebro del bebé. Y la lactancia materna no es lo mismo que la alimentación con biberón; es una relación completamente diferente. El que usted no haya podido amamantar es algo lamentable (aunque muchas veces los problemas podrían haberse evitado), pero insinuar que no tiene importancia es ser condescendiente y es completamente equivocado. Un bebé no tiene que ser amamantado para que crezca feliz, saludable y seguro, pero eso es una ventaja.

3.

El/ella dice que una fórmula x es la mejor. Generalmente esto significa que él/ella está escuchando demasiado al representante de una determinada fórmula. Puede significar que sus propios hijos toleraron ésta determinada fórmula mejor que otras. Significa que él/ella tiene prejuicios injustificados. Sigue leyendo

A base de “NOes” y “CUIDADOs”

Algún día me gustaría hacer un experimento, de esos con cámara oculta, en cualquier hogar con niños para contabilizar cuántas veces oye un niño (sobre todo si ya gatea y/o camina) las palabras “no” y “cuidado”. Aunque tampoco necesito salir fuera que  yo misma me he visto usándolas sin parar. Y eso que para sufrimiento de la mayor parte de quienes me rodean soy una madre, digamos, “despreocupada”.

Soy de las que dejó a su hijo pasar de comer teta a comer con las manos, sin triturados, sin redes antiahogo. De las que cuando iba al parque con él le dejaba tocar la tierra o llevársela a la boca, o comerse el trozo de pan una vez caído al suelo. De las que quitó las barreras de las escaleras muy pronto y dejaba a mi hijo subir y bajar solo por ellas desde que quiso hacerlo. De las que, siempre bajo supervisión, he dejado que mi hijo coja unas tijeras y un cuchillo. De las que tiene el patio de casa con los azulejos pintados de tiza y témpera a modo de pizarra gigante.

Como digo, todo esto ha causado más de una taquicardia entre los que observaban estas prácticas con una mirada mezcla de asombro y escándalo.  Personas que me decían continuamente: “tu hijo está…. “ y añadían a esa entradilla todo tipo de acciones : “…subiendo-bajando las escaleras”, “…jugando con la tierra”, “… subiendo por la parte deslizante del tobogán”, “… comiendo pan (o una salchicha o una manzana o lo que sea que no fuera un potito o un zumo)”, “…pintando en el patio con la mano”,  “…saltando del árbol, o banco o murito,” etc…

Me he cansado de repetir: “sí, lo sé. Gracias”. ¿Se piensan que estoy ciega? ¿o directamente que soy una mala madre… y en vez de decírmelo así directamente pues me dan una última oportunidad de redimirme con esos toques de atención…?

Y yo me pregunto… ¿no estamos coartando a los niños de demasiadas cosas? ¿tienen ellos la culpa de vivir en casas pensadas para todo menos para albergar niños? A veces creo que nuestros hogares son campos minados para niños (muebles pesados, vitrinas, enchufes, esquinas, cables, fuentes de calor, grifos, jarrones y figuritas delicadísimas, por no hablar de mascotas con sus comederos y areneros…) Y si hemos decidido criarlos en ese entorno, ¿no será mejor dejarles un poco de libertad para que vayan conociendo el terreno y sepan desenvolverse en él??

Por poner un ejemplo: en el grupo de Lm al que suelo ir las madres que van habitualmente me han oído varias veces decir cuando surge el tema de la introducción de la alimentación complementaria y el miedo  habitual de las madres al atragantamiento que tengo una teoría personal a la que llamo “Ley del Atragantamiento Infantil” y que reza así:

“El riesgo de un niño de atragantarse es directamente proporcional al miedo de su madre a que éste se atragante “

Pues mi teoría en ese campo yo la extrapolo al resto de peligros acechantes a nuestros hijos. Vivo en una casa de esas con muchas escaleras y mi hijo no se cayó por ellas hasta bien entrados los 3 años y pico. Curiosamente, como todos los niños del  mundo, entre los 1 y 2 años se cayó constantemente por todos lados… pero nunca por las escaleras.

Sin llegar al extremo que Jean Liedloff pregona en su “El Concepto del Continuum”, creo que con tanto “no” y tanto “Cuidado” lo que hacemos es o crear niños miedosos e inseguros o por el contrario conseguir que para nuestros hijos esas palabras no signifiquen nada. Si digo “cuidado” a cada paso o acción de un bebé, cuando realmente quiera advertirle de un peligro real e inminente, ¿cómo haré para que reaccione?, podría pasarnos como a pedro el de “Pedro y el Lobo”, que de tanto mentir, cuando dijo la verdad nadie le creyó. Si nuestros hijos oyen “cuidado” cada vez que hacen algún movimiento:  subirse o bajarse del sofá, coger su vasito, levantarse y caminar, etc… cosas para ellos sin peligro… cuando oigan: “cuidado” ante un peligro real, que se  vayan hacia una carretera por ejemplo, ¿no pensarán: “ah! esa es la palabra que mamá y papá dicen cada vez que hago algo, no pasa nada nuevo” ?

Recordemos que de padres miedosos suelen salir hijos miedosos… y no es sólo genética… Si queremos hijos con confianza en sí mismos tenemos que trabajar en ello desde muy pronto.

Queremos hijos buenos, sumisos y quietecitos, pero que de mayor tengan personalidad propia, que sean independientes y sepan luchar por sus derechos.

Pues me temo que la cosa no funciona así. Si reprimimos desde la infancia el deseo innato de los niños de explorar e investigar, de buscar los límites (la mayoría de las veces no los nuestros, sino los suyos propios)… al final tendremos eso: personas sin confianza, manipulables, personas que tiendan a relacionarse desde el rol de sumisión.

Nosotros decidimos qué clase de hijos queremos… decidiendo qué clase de padres somos.

Si hasta las empresas de publicidad se han dado cuenta…

Aprovecho el artículo para homenajear a Quino por usar a una niña “rebelde” para hacernos pensar en cómo somos como sociedad en general y como padres en particular:


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Entrevista en RTVC en el programa “Roscas y Cotufas”

Podéis escuchar la entrevista en la Radio Autonómica pinchando a continuación: