El Dr. Bergman comenta sobre la vuelta a la vida del bebé prematuro declarado muerto: “El Bebé Milagro”

Traducción de Mimos y Teta del artículo publicado en Kangaroo Mother Care

“Bebé Prematuro Milagro”-Dr.Bergman

La Noticia de un recién nacido declarado muerto, y que sobrevivió después de ponerlo en contacto piel con piel con su madre, ha atraído la atención de todos los medios. Preguntado sobre este tema, hago este comentario:

Esta es una historia emotiva, ¡pero poco original! Es poco frecuente, pero sucede… de hecho hace tan solo 2 semanas ¡pasó aquí en Cape Town! Susan Ludington-Hoe introduce uno de sus libros sobre los Cuidados Madre Canguro con una anécdota similar.

Mi propia investigación e “hipótesis” a propósito de este tema están basadas en el hecho de que para casi todos los mamíferos recién nacidos, la separación de la madre es un peligro vital. Esto activa una potente reacción de defensa,  como es la de “apagarse”  e inmovilizarse (congelación y disociación por la activación del nervio vago). Los reptiles utilizan este mismo mecanismo de la defensa vagal para reducir su frecuencia cardíaca a niveles que matarían a los mamíferos, que necesitan más oxígeno. Como adultos, creemos que el estrés aumenta la frecuencia cardíaca, a causa de  nuestro sistema nervioso simpático, pero lo que no ha sido correctamente entendido es que  incluso los  recién nacidos a término tienen muy inmaduro  el sistema nervioso simpático, mucho más inmaduro aún los prematuros. Los prematuros sólo pueden  disociarse, y si están estresados antes de su nacimiento, sólo podrán permanecer en la disociación … con niveles de oxígeno peligrosamente bajos.Nuestra tecnología de reanimación puede forzar un poco  la oxigenación,  la respiración, la presión sanguínea y la temperatura … pero ese es un trabajo en contra de la “corriente del sistema nervioso autónomo”. Existe una gran variabilidad en la sensibilidad y la resiliencia en todos los seres humanos, y algunos son sensibles y sucumbirán a pesar de nuestra tecnología.

Lo que el “Cuidado Madre Canguro” consigue  es restablecer la biología de supervivencia básica. La clave es el” contacto piel con piel”, porque las fibras sensoriales profundas de la piel llegan a la “unidad de procesamiento emocional” del cerebro (amígdala), y le dicen al cerebro “estás a salvo”. Esto desactiva la disociación (modo no seguro), y restaura la regulación (modo seguro) , que es la verdadera función del nervio vago.

Pero puede haber una paradoja en este  caso. Las circunstancias permitieron a este bebé estar en contacto piel con piel durante mucho tiempo, lo que puede, de hecho, haber sido su salvación. Tal vez su tolerancia a la separación haya sido inexistente. Pero la paradoja puede llegar aún más lejos… tal vez su respuesta vagal fue tan profundamente poderosa al disociarse a fin de sobrevivir, que durara el tiempo suficiente en estado “apagado” para que se le permitiera volver a estar en contacto con su madre. Por lo tanto, puede ser que este bebé haya sido altamente resiliente y por eso sobrevivió! !! La Organización Mundial de la Salud llama a esto “Cuidado Madre Canguro” , y la madre fue la clave para la supervivencia del bebé.

Pero es muy  bueno que esta noticia esté recibiendo tanta atención …
¡Todos los bebés deben estar en contacto piel a piel con su madre desde su nacimiento, ningún bebé debe ser separado de su madre (o padre!). Y esto aplica especialmente  en el caso de  bebés prematuros.

Dr. Nils Bergman

www.Kangaroomothercare.com

Otra entrada imprescindible de Jesusa Ricoy: “Por qué amamantar y por qué no amamantamos”

Entrad en su Blog “Rompiendo Aguas” y mirad su presentación.

Es posible que no nos interese oír la verdad… pero entonces seremos también culpables de lo que sucede. Recordemos que la ignorancia no es excusa ante un delito… y se puede ser cómplice por comisión o por omisión…

Cuanto más nos copian… más miedo nos dan…

Hace tiempo había oído de un carrito que vibraba y emitía sonidos para ayudar al bebé a relajarse… De hecho pusimos en el blog hace ya mucho un reportaje que mostraba los últimos diseños en carritos “versus” una mamá llevando a su peque en un fular.

Yo, personalmente usé el carrito unas 5 veces cuando nació mi hijo, creo que hasta que me llegó nuestro primer fular… tras eso el carro pasó a ser un armatoste más metido en el garage cogiendo polvo. Menos mal que lo compramos en una tienda que liquidaba y nos salió muy barato, porque si llego a pagar lo que me cuentan que valen algunos carritos aún estaría dándome golpes contra la pared…

De todos modos, aunque yo soy más bien anti-carrito, entiendo que muchos padres ven en él un utensilio más que usar puntualmente. Muchos padres que usan portabebés también usan carrito en ocasiones… sobre todo los que tienen más de un  hijo. El problema no es el uso del carrito, sino el abuso como muy bien lo explica Violeta Alcocer de “Atraviesa el Espejo” en  este artículo que os recomiendo leer.

Pero esto que me enseñaron hace un par de días por email (gracias Susana) ya es el colmo. De hecho me mandaron la foto y busqué un vídeo porque no me quedaba claro cómo se usaba, así que, aún a riesgo de hacerles publicidad gratuíta os lo enseño:

¿Es a mí sola a la que da miedo?

Empiezan explicando que los bebés necesitan movimiento y contención… ¡menudo descubrimiento!, pero me pregunto.. ¿por qué tanto afán en sustituir algo tan sencillo como el abrazo materno? ¿por qué nos presentan una madre ideal, delgadísima, guapísima, muy bien peinada y maquillada que prefiere leer un libro mientras un aparato mece a su bebé? eso sí “imitándola a ella”. Que digo yo, que en pleno puerperio es verdad que agradeceríamos ayuda… pero no para que duerman a nuestro bebé mientras nosotras nos maquillamos y leemos un libro, sino que nos preparen la comida y atiendan nuestro hogar para  nosotras dormir abrazados a nuestro bebé.

Pero lo bueno del invento  es que reconoce que el seno materno es el mejor lugar para el bebé. Ya se sabe, que le copien a uno al final es un elogio… Lo malo es que esta tendencia lejos de halagarnos, nos asusta… porque ¿hasta dónde van a llegar para no darle al bebé lo que necesita? Ya hay embarazos artificiales, partos artificiales, lactancias artificiales y crianzas artificiales… ¿Cómo van nuestros hijos a aprender lo que es la esencia del ser humano y de las relaciones entre las personas si no lo viven? ¿Cómo van a ser seres que sepan mostrar respeto, cariño y empatía si les tratamos así, engañándoles, desde antes de nacer?

Siempre he usado este ejemplo cuando hablaba de cómo el bebé que toma teta suele rechazar el biberón o chupete… pero aplica a esto también…

“Estoy pensando que como  en el posparto estamos casi  siempre cansadas, con sueño,  sin ganas de nada, con la líbido medio  (o totalmente) desaparecida,  con un cuerpo que aún no reconoces, con las raíces sin teñir y las cejas (y otras partes menos visibles gracias a Dios) sin depilar, con un bebé que cuando te pones a ello se despierta y te reclama, algunas encima con molestias y /o dolor por la maldita episiotomía… vamos, el cuadro completo para olvidarte de reanudar la sexualidad en pareja… Pues ya tenemos la solución:  “Sweetwife”: la muñeca hinchable que hará que tu marido no te eche de menos…”


Da risa ¿verdad?… Si mi marido se conformara con un burdo sustituto de mí, cuanto menos me enfadaría… Y por muchos extras que le  pusieran seguiría siendo un trozo de plástico, con calor, con vibración, con movimiento, con el pelo largo, vestida o maquillada, da igual…  ¡NO SERIA YO¡

Cómo se sentirán los bebés siendo engañados, estafados diría yo, intentando que un aparato que se mueve y emite sonidos grabados cumpla el papel que él espera de su madre!

Porque una madre es algo más que una máquina de moverse y emitir ruidos señores diseñadores de artefactos . Porque las hormonar implicadas en el piel con piel nunca las podrán imitar en laboratorio, porque el contacto humano es insustituíble, porque cuando un bebé es llevado con un fular por ejemplo en el regazo, los movimientos cambian  según la actividad de la madre, y cambia su ritmo cardíaco, y su olor y su tono de voz, y el bebé conoce y reconoce a su madre y poco a poco todo el entorno desde un lugar seguro… y no sólo por la postura… Un bebe acunado, mecido y cantado por una grabación  en su invento, al final es un bebé SOLO. ¿De verdad creen que un bebé es tan difícil de engañar? Por favor no insulten nuestra inteligencia ni la suya.

Yogadanzaporteando en Monitos y Risas

Que Elena es amiga mía a estas alturas lo sabéis todos los que seguís el  blog;-)

Pero que admiro profundamente su capacidad de trabajo y de emprender nuevos e interesantes proyectos igual lo había dicho poco.

Mirad su última idea, os copio:

Este proyecto nace del aprendizaje y fusión de diferentes conocimientos y disciplinas; y de la unión de dos experiencias distintas y complementarias, las de “Doula Yolanda” y “De Monitos y Risas”.
Surge así nuestra idea de ofrecer a la mujer puérpera (entendiendo el puerperio en el más amplio sentido de la palabra) la oportunidad de reestablecer su cuerpo mientras su bebé respira y se mueve con ella en silencio o con música.

Por ello, yogaydanzaporteando aparece como nueva disciplina innovadora, para todas aquellas mujeres que quieren seguir viviendo la experiencia de la maternidad con apego, trabajando su cuerpo y mente sin necesidad de dejar a su bebé, al mismo tiempo que le estimulan en un ritmo, movimiento, respiración y en definitiva AMOR. Por supuesto, los papás portadores son bienvenidos.

Pretendemos, por un lado, crear un espacio donde compartir experiencias, y descubrir un nuevo aspecto del porteo, herramienta que nos parece indispensable para incorporar al bebé a nuestra rutina. Por otro, daros herramientas para seguir, una vez en la intimidad de vuestro hogar, cuidando cuerpo y espíritu sin dejar de cuidar a vuestro bebé.

Las sesiones, siempre los lunes, son de una hora y cuarto y, en ellas, practicaremos yogadanza, en movimiento, al ritmo de la música y de nuestra respiración. Es necesario saber portear con seguridad en, al menos, un portabebés y/o anudado, bien sea delante o detrás. Si no estás segura de dominar una postura, coméntanoslo para solucionarlo.

Las clases están orientadas a mamás cuyo último hijo tenga, al menos, 40 días de vida (puerperio inmediato). El límite de edad y peso de los bebés los ponéis vosotras mismas, teniendo en cuenta el momento del bebé y vuestra experiencia y forma física porteando.

Sobre la profesora, Yolanda Caballero:

La danza estuvo presente en mi vida desde pequeñita, llegando a formarme en danza clásica con Víctor Ullate. Aprendo danza contemporánea con Teresa Nieto, Carmen Senrra y Angela Rodríguez, avanzando en un diferente sentir y movimiento del cuerpo.

El Yoga me acompaña desde hace más de 20 años, siendo en la actualidad mi base el Yoga Iyengar, que junto con una parte de Yoga Taoísta son mi práctica indiscutible del día a día. Con el tiempo me formo en Yoga Prenatal con OMMA ya que mi trabajo actual de Doula, embarazo, parto y posparto, me lleva a ello.

Para seguir avanzando en mi camino como Doula decido obtener conocimientos sobre el porteo, donde conozco a Elena (monitora experta y conocedora de porta bebés). El porteo me atrapa y empiezo a comprender mejor la herramienta tan buena que es para que esas mamás en su posparto sigan conociendo, estableciendo, el vínculo con sus bebés. De ahí, que charlando con Elena surga el desarrollo de ofrecer a la mujer puérpera la oportunidad de reestablecer su cuerpo mientras su bebé respira y se mueve con ella en silencio o con música.

La inversión es de 8 € por clase si se contrata el mes entero, y de 10 € por clase si se contratan las clases sueltas.

Las clases son en Cucú-Tras, C/ Oslo nº 1, Alcorcón.

Como las clases serán de grupo reducido, es necesario confirmar asistencia en hola@monitosyrisas.com o en el 657408254 (Elena).

Os esperamos con ilusión en este nuevo aprendizaje.

Yo confieso mi sana envidia  por cómo Elena encuentra gente dispuesta a hacer cosas nuevas e interesantes… Yo, dese que conocí la danza-porteo, he buscado con quién desarrollarlo. De hecho lo he comentado  enmás de una ocasión con un par de amigas bailarinas… pero la cosa no llega a cuajar… Así que aprovecho para lanzar el mensaje:  “Hay muchas cosas interesantes que hacer si nos lo proponemos”

Y mientras tanto… quienes estéis en Madrid ya sabéis la suerte que tenéis…


Si no me amplían la baja maternal… esto es lo que hay

Quienes nos movemos por facebook ya hemos comentado estas fotos y lo que implican… Pero no quería dejar de ponerlas en el blog, porque creo que hablan por sí solas:

Licia Ronzulli, durante la votación en el pleno. | Reuters

El Periódico ElMundo.es publicaba hoy así la Noticia:

Una eurodiputada lleva a su bebé al pleno por los derechos de las mujeres

ELMUNDO.es | Agencias | Madrid | Estrasburgo

El año pasado, la eurodiputada danesa explicaba que “no le quedó más remedio” cuando acudió a un pleno del Parlamento Europeo con su bebé. Hoy se ha repetido la maternal escena, la italiana Licia Ronzulli recibió los aplausos de sus compañeros al acudir a votar con su bebé recién nacido en brazos.

Según cree, es un gesto que simboliza las dificultades que afrontan las mujeres para conciliar su vida laboral con la familiar.

Ronzulli, miembro del partido Pueblo de la Libertad (PDL) del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, acudió a la sesión plenaria en Estrasburgo (Francia) con su niña de apenas unos días para llamar la atención sobre los derechos de las mujeres.

“Quiero ser un símbolo, con mi hija Victoria, y pienso en todas las mujeres que no pueden conciliar su vida profesional con su vida familiar”, declaró tras recibir el homenaje de los otros eurodiputados, y pidió que el Parlamento Europeo trabaje para mejorar esta situación, según recoge Efe.

Precisamente, la comisaria europea de Justicia y Derechos Fundamentales, Viviane Reding, presentó este martes en Estrasburgo la estrategia europea sobre igualdad entre hombres y mujeres para los próximos cinco años.

Este documento incluye recomendaciones para elevar el empleo femenino, promover una mayor presencia de las mujeres en los puestos de responsabilidad en las empresas, reducir la brecha salarial y luchar contra la violencia de género.

Justo veo esta noticia un día después de leer  un artículo en otro periódico digital donde una política española, Edurne Iriarte, hace un alegato contra las mujeres que  decidimos recuperar nuestro rol de “mamíferas”, que es lo que somos por cierto, y que, muy a su pesar, ha hecho que la especie  humana no se extinga. Madres que no renegamos de nuestros derechos, sino que queremos que esos derechos incluyan que nos dejen escoger a las que queremos no abandonar a nuestras criaturas de 16 semanas en manos de quién sabe,  para volver a un trabajo mal pagado y con escaso reconocimiento  en la mayoría de los casos.

Cuando estas políticas tan modernas y beligerantes hablan así me pregunto si son conscientes de la realidad de las mujeres en España. Según ellas todas las mujeres que son madres están deseando volver a un trabajo que las realiza completamente y las hace felices, donde son reconocidas, bien pagadas y con las mismas posibilidades de promoción que los hombres. Pues oiga usted señora Iriarte, las mujeres que yo trato, sea cual sea su trabajo y estatus social o profesional,  preferirían que los políticos que las representan, en vez de renunciar a su escasísima baja maternal de 16 semanas en favor del padre para dar ejemeplo, trabajaran por conseguir un permiso de maternidad más largo que les permitiera cuidar a su cría el mínimo de tiempo necesario para su correcto desarrollo y alimentación.

En vez de criticar a quienes hemos decidido renunciar a más poder económico para disfrutar de una época que no vuelve, la de los primeros meses y años de nuestros hijos, ¿por qué no trabajan para que TODAS podamos escoger si volver o no al trabajo lo antes posible? Las que quieren hacerlo no tienen problema… de hecho la Ley sólo estipula 9 semanas obligatorias, o sea que la que no quiera, nadie la obliga… pero ¿ y a la que no quiere?? ¿Quién la representa a ella? Evidentemente usted no.

Yo soy totalmente apolítica, pero mire por donde esta eurodiputada italiana les ha dado a todas una lección.

Menos criticar a las que no piensan como ustedes, y más trabajar por el bien del otro grupo de población aún más marginado que la mujer. Grupo que como no vota, no tiene representación parlamentaria, grupo que depende de adultos que luchen por sus derechos. Porque señora Iriarte, no, no es lo mismo criar con biberón, y no, no es lo mismo dejarlo con 16 semanas en manos de otra persona, y no, la mayoría de las mujeres de nuestra sociedad no están locas por volver al trabajo a “realizarse”, al menos no con un bebé que es 100% dependiente de su madre y al menos no las que trabajan por un mal sueldo.

Cuando ustedes miran el modelo escandinavo ¿no les da que pensar? ¿O es que todas las mujeres del norte de Europa se han vuelto “tontas”‘ ? Porque curiosamente en esos países hay una media de mujeres ejecutivas mucho más alta que la nuestra… o sea que algo en su discurso falla señora Iriarte…

Y para acabar las fotos que publica el Corriere della Sera, donde se ve sin palabras por qué ese bebé no ha de ser separado de su madre… por muy gratificante e interesante que sea el trabajo de su madre.

Para leer más sobre este debate no os perdáis el artículo de Ileana en Tenemos Tetas:

o el de la presidenta de Criar con Apego: Delia Carballo

“Carta a los que opinan sobre Cómo Criar a tu bebé” por Valeria Calderón

Artículo escrito por Valeria Calderón en AYU Portabebés para Esther y todas las mamás que a veces se sienten abrumadas y quieren que los demás las dejen experimentar su sabiduría interior.

Imagina que tu bebé nace a la vida y que comienzas a practicar un nuevo baile de dos en el que experimentas muchos sentimientos:

Puede que estés muy emocionada y feliz, aunque algo adolorida y cansada, sensaciones mínimas frente a la felicidad que te embarga. O sientas las “hormonas alborotadas” y llores sin razón. O te abrumen sentimientos encontrados de amor y rechazo hacia el bebé: por un lado deseas abrazarlo y no despegarte de él ni un minuto porque tu instinto y tu bebé te lo piden, o por el contrario, experimentas sensaciones de lejanía, falta de conexión, vaciamiento o separación.
Tal vez disfrutas de la lactancia desde el principio sin molestias como grietas o fisuras y manejas una eventual congestión mamaria cuando a los pocos días baja el alimento con descanso, calor local y amamantando frecuentemente, ofreciendo el pecho serenamente. O por el contrario, no quieres dar pecho del todo, o solo deseas hacerlo por un corto tiempo o encuentras muchos tropiezos que sientes, dificultan la labor que se espera de ti como mamá. Incluso puede pasarte que no entiendes porqué esa personita te está reclamando permanentemente al paso que desconoces tu cuerpo cansado y adolorido, que además saca líquidos de leche, sudor y sangre y tal vez no te sientes dueña de ti.
Son tantas las situaciones que puedes llegar a vivir que te preguntas si al estar inmensamente feliz aunque con dudas, o necesitas pedir ayuda, vas a encontrar apoyo, acompañamiento o reconocimiento de tus sentimientos sean estos negativos o positivos pero legítimos igual. O si por el contrario vas a encontrar una retahíla de opiniones y consejos que tal vez vayan en contravía de tus creencias, convicciones, emociones o del conocimiento que está encerrad esperando salir.
Consideras que tu cuerpo, máquina perfecta diseñada para albergar, cuidar y alimentar a tu bebé mientras crece dentro de ti está también preparado para albergar, cuidar y alimentarlo mientras crece fuera de ti. Y lo sabes! Sin embargo, necesitas tiempo, necesitas conectarte con tu interior, con tu intuición, con esa sabiduría.
Y te pasa que continúas con aquel contacto que iniciaste cuando supiste de la dulce espera y que siguió cuando recibiste en tus brazos a esa personita que viene a complementar y engrandecer tu mundo. Y lo haces con incondicional entrega y a través de cuidados y del pecho generoso que le ofreces. Satisface su fuerte instinto de succión sin cálculos, medidas o cuantificaciones y ves que esa necesidad tan vital requiere de tu permanente disponibilidad, paciencia, tiempo…
Te das cuenta que el calostro, aquel fluido vital que al principio viene en poca cantidad es suficiente para que el pequeño reciba gotas de inmunidad y de alimento y que tu cuerpo contaba con ese alimento pero que si hubiera fluido a chorros desde el principio, un recién nacido tal vez no habría podido controlarlo sin atragantarse porque recién está adaptándose al baile y porque su estómago es pequeño. Observas que poco a poco ese preciado líquido se va convirtiendo a través de la succión y del tiempo en leche madura que le dará no solo nutrición sino el afecto que necesita y que irá creciendo en su caudal si no le pones ningún tipo de interferencia ni relojes marcando los minutos en que supuestamente debe permanecer al pecho tanto de día como de noche, tanto despierto como dormido.
Entiendes que el cansancio posiblemente no se irá pronto porque tal vez seguido al parto se sumarán noches de despertares infantiles  que respetan los ciclos y ritmos naturales de alguien que necesita con frecuencia de cercanía, calor y alimento y que son lejanos a los despertares nocturnos de un adulto y que posiblemente a ti te funciona para descansar mejor, pasar ese tiempo y esas noches con tu bebé pegado a tu cuerpo sin que le importe al mundo.
Y continúas cuidando a alguien que te necesita mucho y que nutres con paciencia siguiendo los dictados del instinto, ojalá sin más interferencia que los pensamientos que rondan tu mente y tu corazón, posiblemente acerca de si lo estás haciendo bien o mal. Y sientes que algo estás haciendo bien…
Tus familiares y amigos respetan esa diada y contribuyen a que ese vínculo se manifieste en todas sus vertientes sin interferir cuando lo acunas y meces o cuando le cantas o mantienes ese contacto piel a piel. Tu cuerpo ya estableció la lactancia conforme los pedidos y requerimientos nutricionales de tu bebé y empiezas a sentir confianza porque seguiste los dictados la intuición y pusiste en práctica la sabiduría con la que naciste y que se despierta para que ambos tomen de ella lo necesario para fluir; una sabiduría de dos y solo para dos.
O si pensaste que no pudiste o no quisiste tomar esa sabiduría, la ayuda que recibiste no fue producto de opiniones, críticas ni juicios de valor, sino del acompañamiento y del reconocimiento de lo que sentías en ese momento, sentimientos que estaban en ti.
Todos dan un paso atrás para no entorpecer tu camino de madre. Solo a pedido tuyo te acompañan, hacen mandados o se reparten la elaboración y transporte de alimentos nutritivos, otros ayudan a limpiar y ordenar un poco la casa, otros juegan, acompañan y atienden a otros niños si los tienes y participan sin preguntas diferentes a qué pueden hacer para que te sientas bien.
Nadie interfiere con abusivos comentarios basados en su experiencia previa de crianza o lactancia, o basados en cómo se desempeñaron sus propios cuidadores o cómo debería criarse a un bebé.
Menos te dirán que no lo beses para no pasarle microbios, ni que como “no sale leche” tras el parto y quiere estar “pegado a ti todo el tiempo” no tienes lo suficiente para alimentarlo; menos que debes complementarlo con sustitutos del alimento que bien produces o vigilar su peso porque es probable que “si te pide tanto se debe a que eres mala lechera”, cuando sabes que es precisamente ese contacto el que hace fluir caudales de alimento en tu cuerpo y cuando para ti, entre más le des a tu bebé y sin muchos intervalos programados de tiempo, se alimentará mejor y su peso corresponderá al de un bebé sano. Y que si llora no es porque esté mal alimentado sino que tal vez es su manera de expresarse y porque en ocasiones necesita también contacto, calor, disponibilidad, acercamiento, acompañamiento, sensación de bienestar, mamá…
Nadie te dice que te separes de tu bebé y que lo tienes demasiado tiempo alzado en brazos, cuando sabes que ese contacto nutre tanto como tu leche; así como no señalan que tengas horarios en la alimentación para que se regule y por ende puedas dormir, cuando sabes que medir el tiempo en que un bebé pasa al pecho atenta contra la producción de leche materna y que es óptimo ofrecérsela cada vez que el bebé lo pida y durante el tiempo que lo pida.
Tampoco sugerirán investigar la historia familiar de lactancia porque “eso de ser mala lechera es hereditario”, cuando sientes que cada mamá experimenta una vivencia única. No dicen que debes levantarte, que es el colmo que estés encerrada días y noches dando pecho y atendiendo a tu bebé, que te ocupes de cosas personales y que se va a malcriar por estar todo el tiempo a tu lado, cuando sabes que en estos momentos te necesita más que nunca.
No te dirán “cómo dejas que se quede dormido en el pecho”, cuando para ti es la manera más eficaz y cariñosa de hacerlo porque en ese momento de su ciclo vital parece que le encanta y le sirve dormirse así y lo hace además plácidamente. Menos aconsejan que si se despierta con el menor movimiento tuyo o llora cuando te alejas sea porque es un malcriado, cuando sabes que si lo hace es porque te reclama. Tampoco dicen que tapes tus oídos para que llore hasta el cansancio y se acostumbre a dormir solo sin que tengas que acudir a atenderle o que implementes rutinas en las que progresivamente te vas alejando hasta que complete ciertas horas seguidas de sueño, cuando conoces que los pequeños tienen al dormir ritmos diferentes a los de los adultos y constantemente se despiertan exigiendo la cercanía de un cuidador.
No se les ocurrirá “aconsejarte” a medida que vaya creciendo, que “ya es hora” de acortar las tomas de leche materna o incluso de destetarlo porque “tu leche ya no lo alimenta” y “es pura agua” cuando sabes que a pesar del tiempo sigues pasándole defensas, nutrición, cariño, seguridad, confianza; ni dirán que dejes de correr a su lado cuando llora o pide el pecho solo por consuelo o cuando se lastimó o se entristeció por algo, o solo porque simplemente en ese momento quería “mamá”. Mucho menos dirán que ya está muy grandecito para que lo alces, ni siquiera sentada, así ya no quepa en tus piernas.
Todo te lo dirán tu sabiduría, tu instinto, tu corazón, tu intuición y eventualmente, lo que creas que no sepas te lo pueden decir personas que hayan vivido una feliz experiencia de lactancia, o de crianza independientemente de si han amamantado o no. Y lo pueden decir personas que además saben cómo ayudarte a superar algunos impases como grietas, fisuras, congestión mamaria y demás. Personas que te acompañen sin juzgarte y que no tomen posición sobre tus decisiones de amamantar o como hacerlo o de no dejar llorar, de cargar… personas cuya presencia te beneficie y acompañe.
Imagina que pasó el tiempo y recuerdas cuando tu bebé nació a la vida, cuando comenzaste a practicar aquel nuevo baile de dos en el que experimentaste situaciones diversas.
Reconoces que esa manera de nutrir con cercanía, tiempo y acompañamiento a tu bebé es milenaria y que para las primeras personas del mundo y aún hoy en día para muchos, no existía ni existe mejor manera de proteger a los bebés; que la mamá, el papá y el grupo social los podían llevar cargados, con el pecho de su madre a disposición y atendían sus necesidades sin el temor de que se convirtieran en seres manipuladores o tiranos, disponiendo para ellos de tiempo, que hoy en día parece ceder a necesidades personales que bien se podría satisfacer luego o que parece interminable pero que con el correr de los años te diste cuenta que pasó como un pestañeo, tiempo que descubres se convirtió en horas de amor.
Y observas que esa sabiduría es y fue tan grande que te permitiste dar rienda suelta a los dictados del corazón y que sabías lo que era mejor, porque era tu bebé y tú su mamá. Y miras hacia atrás y ves que seguiste y recorriste ese camino que al principio tal vez te pareció fácil o por el contrario tomó esfuerzo o no querías explorar porque tenías dolor, emociones, inseguridad, fatiga, contradicciones y sensaciones que no habías conocido antes, pero sola o a lo mejor con la ayuda de acompañantes respetuosos viste que lo caminaste mejor, con un paso seguro y firme, porque sabías que tenías el conocimiento y lo dejaste fluir… te dejaron hacerlo.
Si tenías pareja, ella participó en la danza, siendo entonces tres. Te acompañó o incluso te reemplazó en algunos cuidados como bañarlo, cambiarlo o cargarlo en sus brazos y posiblemente te cuidó además a ti, protegiéndote, ofreciéndote algo que te gustara o necesitaras, o simplemente preguntándote cómo estabas y qué podía hacer por ti. Y más adelante, sentiste tranquilidad y la confianza de que si empezabas nuevos bailes en los que ya no serían tres, sino o cuatro, cinco o más, los miembros de esa nueva familia estarían rodeados de seguridad, confianza y tranquilidad.
Ahora sabes que ese pequeño caudal inicial de gotas de energía nutritiva que aumentaron su volumen para convertirse en leche madura fue un alimento importante para tu bebé quien tuvo acceso sin límites y que tomó todo lo que necesitó de manera cómoda y confortable. Tu pequeño se alimentó naturalmente de ti, de tus sentimientos, de tus emociones, te tu contacto y apego, en fin, se nutrió de tu vida entera y fue además un bebé sano!
Ahora entiendes que la naturaleza proporcionó las herramientas para protegerlo y que si lo tuviste cerca, muy probablemente se convirtió en una niña o niño seguro, independiente, nutrido y sano que dará paso a una mujer u hombre que mañana se permitirá y podrá permitir esa misma cercanía tan vital, valiosa y necesaria con sus propios hijos, que ojalá, a su vez sigan un camino similar.
Hoy sabes que una madre es sabia así esté comenzando esa danza y que si te pide la acompañes en un tiempo tan importante para ella, lo harás respetuosamente sin opiniones ni consejos y solo con tu disposición de ayuda porque está empezando a recorrer ese camino que con tu propia y única sabiduría, desde luego, diferente a la de ella, tu ya recorriste.

Descubriendo la infancia… empecemos por respetarla

Artículo escrito originalmente para la revista Digital “Descubriendo la Infancia”

Los Derechos de Los Niños

En muchas sociedades avanzadas para su época, convivían ciudadanos con derechos con otros que carecían de ellos. En algunos casos estos no-ciudadanos eran esclavos, o extranjeros o mujeres o niños. Incluso en sociedades consideradas cuna de las libertades había individuos privados de derechos y nosotros al mirar atrás nos preguntamos cómo podían no ver la realidad que hoy en nuestra época damos por aceptada: que todas las personas somos iguales.

Realidad que, no obstante, no ha alcanzado a toda la sociedad humana pues a día de hoy sigue habiendo esclavitud en el mundo y sigue habiendo maltrato a mujeres con el beneplácito de algunos gobiernos. Incluso en nuestra sociedad civilizada donde todos luchamos por tener igualdad en los derechos y donde las mujeres hemos conquistado lo que nuestras antepasadas ni soñaron, aún nos queda una lucha pendiente : reconocer que los bebés y niños son personas y que como tales tienen derechos. Derechos inalienables como los de los adultos, como los de las mujeres, como los de los ancianos, como los de los trabajadores, en definitiva, como cualquier persona, la incluyamos en el grupo que queramos. De hecho, las agrupamos así para ampliar los derechos que “per sé” tendrían que tener. Porque sabemos que cuanto más vulnerable es un grupo, más se debe cuidar por sus intereses, de ahí que hablemos de los derechos de “las mujeres” o de “los trabajadores”… o de “los niños”, cuando lo normal y deseable debería ser no tener que hacer distinciones.

Pero la clave de la falta de respeto al niño suele estar en la misma concepción de lo que son y no son a ojos de la sociedad.

El diccionario define “persona” en su primera acepción como “individuo de la especie humana”. En ese sentido sobraría matizar que los bebés y niños son personas, ya que evidentemente son individuos de la especie humana. Y puede que la clave esté en la palabra “individuo”. Nos da a entender que cada persona es un ser único, con caracterísiticas y rasgos que lo diferencian de cualquier otro, desde el mismo nacimiento (e incluso antes). Y ahí entra el conflicto. Porque vivimos en una sociedad que pretende adiestrar a los padres para que críen hijos como quien cría lagartos en un terrario. El modelo establecido es el de la separación madre-bebé desde el mismo momento del parto(e incluso antes cuando no se le deja al bebé tomar la iniciativa de cuándo nacer), el de dormir solos aunque sea a costa de llorar sin consuelo, alimentarlos con horarios establecidos, con cantidades predeterminadas, con alimentos artificiales, evitando el contacto prolongado de llevarlos cerca sustituyendo la ancestral práctica del porteo con cochecitos cada vez más caros y sofisticados. Negándoles el placer de conocer el mundo y aprender desde la posición idónea para ello, a la altura de nuestra mirada y nuestras caricias. Eso sí… para sustituir todas estas muestras de cariño individualizado de cada madre hacia su hijo tenemos un sinfín de productos estandarizados: cunas, cambiadores, carrouseles de luces y sonidos, luces anti-miedo, chupetes, cojines anticólicos, cojines antivuelco, sabanitas impregnada en el olor de mamá, intercomunicadores con o sin cámara, carritos, capazos, hamaquitas, y un largo etcétera.

Todos iguales, todos con el mismo modelo a seguir, todos con el mismo peso, y el mismo horario, para comer y dormir y bañarse y jugar y aprender…¿De verdad no nos damos cuenta de lo alienable de este tipo de crianza colectiva? ¿no es el hecho de querer estandarizar la crianza caracterísitica de las sociedades autoritarias, sean de la índole que sean? Lo peor es que hasta ahora ese tipo de adiestramiento al menor se hacía pasados los primeros años de vida del niño. Por ejemplo, la educación espartana (calificativo que ha perdurado  hasta hoy) no comenzaba hasta los 5 ó 7 años… y ahora este tipo de educación conductivista en auge dirigida a conseguir la completa sumisión y obediencia ciega a la autoridad empieza desde el nacimiento. Habría que pararse a pensar qué tipo de sociedad cosecharemos con individuos desindividualizados desde la cuna. Con personas tratadas como no-personas desde antes de tener conciencia.Con niños criados sintiendo que sus necesidades básicas de contacto y alimento constante no son satisfechas o lo son  parcialmente con burdos sustitutos de mamá.

Lo curioso es que ningún padre aplicaría este tipo de consejos a no ser que les aseguraran que es lo mejor, lo más beneficioso para la familia y para el propio bebé. Y nosotros, los padres, primerizos todos en el arte de criar a los hijos, confiamos ciegamente en la Vaca Sagrada de hoy, la Ciencia, o más bien la pseudociencia de quienes usurpan un papel que no les corresponde.

Nadie, por muy médico especialista que sea, ha de decirme cuánto o cuándo coger a mi hijo o alimentarlo, o dormirlo, o acunarlo o cantarlo… del mismo modo que a nadie le doy la autoridad para decirme cuándo y cuánto me besa mi marido o me demuestra cariño, o me abraza o si dormimos juntos o separados. Entonces ¿en qué punto del camino hemos perdido el sentido común y el instinto para dejar que otros nos convenzan de hacer a nuestros hijos lo que no le haríamos a ningún otro ser humano: hacerle esperar para comer pasando hambre o sed “porque no le toca” u obligarle a comer o a dormir…?

A quienes me dicen que esperan que el bebé coma cuando y cuanto le toca, que duerma solo, que no llore al no ver a su madre, y que se quede quieto tumbado boca arriba mirando todo el rato la misma estampa (aunque sea la de el muy estimulante y carísimo carrousel musical) les respondo: “Tú no quieres un bebé, quieres un reptil”. Y no es exagerado. Quienes crían reptiles en terrarios saben que no dan mucho trabajo, que no hacen ruido, que no lloran si se les deja solos, que te dejan dormir toda la noche, que se les puede dar de comer una vez cada mucho tiempo, y que no te entorpecen tu vida social o tu vuelta al trabajo.

Si tu bebé come cada poco rato, llora si se queda solo, no se duerme sin tu pecho y le gusta que le cojas en brazos… ¡ENHORABUENA! Has tenido un bebé humano, que además de todas las necesidades de un mamífero tiene una individualidad que le hace luchar por lo que necesita. Y a no ser que le apaguemos ese deseo innato a fuerza de ignorarle repetidamente, hará valer sus derechos, resistiéndose o llorando. Si tienes un bebé que se rebela cuando intentas que duerma solo o que coma más de lo que necesita, no oigas a quienes te digan que te ha salido un niño “malo” o “dictador”… esa clase de personas son las que en el pasado lucharon porque tú hoy, como mujer o como anciano o como trabajador tengas derechos. Quizás eran asi los bebés que un día se convirtieron en Mary Wollstonecraft o Rosa Parks.

De nosotros como padres depende apagar o no al luchador que hay en cada bebé y/o niño y convertirlo o no en sumiso a los dictados de las autoridades de turno… sean en forma de poder político o de profesionales “expertos” en todo aspecto del desarrollo infantil.

Ante la duda de si un consejo dado por profesionales es o no una violación de los derechos del bebé y/o niño haz la prueba: en el consejo cambia la palabra “bebé” o “niño” por “mujer”, “anciano”, “enfermo”, “discapacitado”, “miembro de otro grupo étnico”, etc… En la mayoría de los casos la diferencia entre la tortura y un “método para ayudarte a criar a tu hijo” es sólo esa, la persona a quien va dirigida.

Y recordemos todos… que igual que la conciencia es algo inanto en el ser humano, más allá de Leyes temporales, el instinto nos guiará por nuestra Maternidad si estamos dispuestos a dejarlo aflorar, mirando a nuestros hijos, abrazándoles… criándoles como merecen… a base de Mimos y Teta.

Nohemí Hervada

Creadora de Mimos y Teta, Madre, Eterna Aprendiz de Doula,Quiromasajista, Monitora en Lactancia Materna, Asesora en el Uso de Portabebés, Socia y Co-Fundadora de Red Canguro: Asociación Española por el Fomento del Uso de Portabebés.
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“Mi bebé está de nalgas” ¿Qué puedo hacer?

Uno de los miedos de las madres durante el embarazo es oír en una revisión que el bebé está de nalgas. Aún hoy muchos obstetras cuando un bebé está de nalgas o en podálica recomiendan una cesarea programada bastante antes de la Fecha Probable de Parto.

Lo primero que estas madres tienen que saber es que el bebé puede darse la vuelta hasta el ultimo día por sí solo, con lo que una cesarea programada antes de tiempo tendría que ser siempre la última opción, no la primera. Llegado el caso siempre es preferible que el parto se desencadene por sí solo, y cuando no es posible el parto vaginal hacer cesarea, que hacer una cesarea sin trabajo de parto previo.

También hay que informar a la madre de la posibilidad de un parto vaginal incluso en esa situación, explicándole con detalle y de forma veraz  las posibilidades y riesgos-beneficios.

Algunos profesionales realizan la llamada “versión externa” después de la semana 36. Esto es una maniobra con la que intentan desde fuera mover al bebé con sus manos. Se espera a después de la semana 36 porque puede desencadenar elparto.

Otras técnicas menos “agresivas” y totalmente inocuas son la moxibustión: aplicar moxas enlos puntos de acupuntura indicados (dedo meñique del pie)

Y por supuesto realizar los ejercicios que Naolí nos indica en este vídeo. Ejercicios simples que tiene como fin usar la propia gravedad para ayudar al bebé a recolocarse. Como Naolí nos explica si lamadre hace “religiosamente” estos ejercicios cada 2 horas por periodos de 20 minutos, cada día, tiene un 90% de posibilidades de que su bebé se recoloque.

Más información vía www.doctorsantos.com :

17 Formas de ayudar al bebé de nalgas -traducido por Graciela Pérez (ver versión original de Brenda Lane)

Viene de nalgas ¿cesárea segura?

Vídeos de LM: Afianzamiento Espontáneo

Como el anterior que teníamos en el blog lo retiraron de youtube :-( , os pongo este enalce que he descubierto hoy mismo

Este otro me gusta mucho menos por el tipo de parto (litotomía, pinzamiento prematuro de cordón, etc)… pero aún así mirad al bebé cómo sabe lo que tiene que hacer…

“CAUSAlidades de la Vida” -por Gabriella Blanco

Estoy de vacaciones en una pequeña ciudad de Italia en pleno agosto, paseando por un bellísimo parque, disfrutando de la sombra de sus árboles milenarios. De repente el llanto de un bebé rompe el silencio de la naturaleza…en dirección contraria se está acercando -con andadura pausada- una señora pequeña, de pelo negro recogido en una larga trenza, cara cetrina y mirada apagada, en las que aprecio evidentes rasgos aimaras. Empuja un cochecito último modelo en el que un bebé de pocos meses se retuerce, agitándose en chillidos desesperados. A medida que se acercan noto que –a pesar del calor- el bebé lleva unas llamativas manoplas que no le impiden frotarse la carita…no hace falta ser dermatólogo para darse cuenta que le atormenta un brote agudo de Dermatitis Atópica que cubre cada centímetro cuadrado de la piel que el trajecito muy fashion deja a duras penas respirar. Me quedo observándole durante unos segundos, miro a la mujer, pero sus ojos no se cruzan con los míos…a pocos pasos detrás de la señora con el bebé pasea una pareja mano en la mano ¿van juntos? Les miro. Me miran con sorpresa, insistencia, ¿incomodidad?…noto su mirada fija…me (re)conocen…¿Les conozco? De repente se me enciende la lamparita (soy una pésima fisonomista!): Mario y Alberto1 ! Son los padres del bebé que llora…?!?
¡Ostras, que pequeño es el mundo!
Nos quedamos los tres boquiabiertos, con la lengua semi-paralizada…yo me esfuerzo por parecer lo más natural que me permite mi estupor y pregunto patidifusa si es su bebé…como está, como llevan su recién estrenada paternidad…
Los neo-papás me contestan entrecortados, pero con cortesía “si…todo bien…bueno, no hace más que llorar…salió con este problema de la piel, ya ves…”. Les noto tensos, molestos y me limito a un “Imagino que para él no debe ser fácil”. Se me cierra la garganta. Mario replica en tono sarcástico “Ya ni te digo lo que está siendo todo esto para nosotros! Un infierno en toda regla: no dormimos, estamos agotados…es un niño que no duerme nunca, llora todo el día y toda la noche, no deja de rasgarse, está lleno de heridas…es horrible! Y todo esto ya a los pocos días de traerlo de Estados Unidos!”. No puedo reprimir la pregunta que me atormenta: “Al fin, como nació?”. Mario me contesta con tono sostenido y algo aliviado “Finalmente logramos que saliera por cesárea programada y así pudimos coincidir los dos (Mario y Alberto) en el parto!”. El nudo ya duele en mi garganta y se me encoge el corazón en un puño. Callo. Cruzo entonces una mirada fugaz con “la señora del cochecito”…sus ojos negros y apagados perciben claramente como los míos se vuelven rojos y húmedos, mi mirada borrosa…

Hace poco más de un año recibo la llamada de un conocido que me pone en contacto con un ginecólogo, el cual solicita con cierta urgencia un servicio de traducción. Por la peculiaridad de la combinación de idiomas llegan a mí… ignorando mi firme compromiso profesional con la Salud Primal y la Salud Femenina (que no de intérprete).
En una previa y breve conversación telefónica con el ginecólogo intento informarme acerca de la temática del encuentro para así prepararme lo mejor posible cara a la cita…a pesar de todo no me queda nada claro: “Es una consulta peculiar para una pareja un tanto especial”. Esto me dice el Doctor; y con la duda me quedo.
La mañana siguiente me presento puntual a su consulta y noto que, más puntual aún, había llegado la pareja de clientes. Esperaban un tanto nerviosos tras el portal aún cerrado del lujoso edificio en el que nos recibiría en breve el Ginecólogo con una amplia sonrisa y la más amable de las bienvenidas. Mario entra a la consulta precedido por el médico, quien me invita a seguirles. Alberto se queda esperando en la salita adyacente (entrará más tarde).
En breves instantes empezará la que me queda grabada como una de las peores películas de horror de la que me siento una incrédula e impotente espectadora.

Mario y Alberto están “quemando el último cartucho” de su ansiada búsqueda de paternidad. Por fin parecen haber llegado a la persona con los contactos correctos y una vasta experiencia en materia. Están frente al Hombre que puede hacer realidad su sueño: un hijo biológico, un varón.
Por mi gran sorpresa e indignación no se desgasta ni media palabra acerca de la motivación de paternidad de los futuros padres a lo largo de las dos horas que demora la reunión con el profesional-consultor.

La solución al “problema” de Mario y Alberto está en Estados Unidos.
Agarrada de mi capacidad de abstracción y de la experiencia de aquella estudiante que se ganó la vida traduciendo, me “hago canal vacío” entre dos interlocutores que discuten en un tono frío, calculador y casi mecánico los más minuciosos detalles de los términos de un contrato de “fabricación y entrega” (perdón, no puedo verlo de otra manera) de un bebé varón.
Mario donará su semen, de manera que será legalmente el padre biológico de su futuro hijo, quien podrá engendrarse gracias a dos mujeres exquisitamente seleccionadas en sus características bio-psico-sociales (hasta en la pertenencia étnica!) y que cumplen con el requisito de “madres de familia sin deseo de más maternidades, de clase media, en salud y con empleo fijo” (?): una mujer donante de óvulos y una mujer que pone a disposición su vientre, cuerpo y tiempo para gestar y dar a luz al futuro bebé, del cual se compromete por escrito a separarse inmediatamente tras el parto para evitar cualquier posibilidad de establecer con él un vinculo afectivo. Asimismo se prescinde de eventuales intentos de amamantamiento durante las primeras horas de vida del recién nacido (con la clara intención de reducir considerablemente cualquier posibilidad de “arrepentimiento” por parte de la mujer contratada). Ambas mujeres se comprometerán a firmar -previa FIV- un contrato con muchas condiciones que regularán, entre otras cosas, los términos y número de intentos de FIV y embarazo en caso de aborto(s) espontáneo(s), así como los aspectos legales de renuncia de maternidad. Las dos mujeres en cuestión podrán ser elegidas por catálogo y luego pasar por un proceso de selección a través de un encuentro-entrevista con los futuros padres (a los cuales tendrán que parecer lo suficientemente sanas, inteligentes, guapas, idóneas, etc.). Pagando suplementos entre 3000 y 5000 USD será posible seleccionar exclusivamente embriones masculinos, eliminando por lo tanto -previa implantación in útero- los embriones femeninos mediante sofisticadas técnicas de selección de embriones (DGP)2 cuya fiabilidad alcanza el 100%. De acuerdo a sus posibilidades económicas, los futuros padres tendrán además la posibilidad de elegir la alimentación (biológica, macrobiótica, ovo-lacto-vegetariana etc.) de la gestante, el ejercicio físico y el cuidado deseado durante el embarazo (con un atractivo abanico de opciones: desde el yoga hasta la preparación en agua pasando por sesiones de musicoterapia “para fomentar la inteligencia” del futuro retoño…(y así tener la ilusión de contrarrestar la falta de hormonas fisiológicas propias de una concepción, gestación y nacimiento fisiológicos?!?). A los futuros padres se les facilitará el seguimiento del embarazo mediante sesiones regulares de chat, visitas presenciales y, previo abono del correspondiente suplemento, vivir la emocionante experiencia de ver nacer a su bebé (con poder de decisión acerca del tipo de parto, por lo tanto de la calidad de su nacimiento). Gracias a la labor de una eficiente red de abogados, médicos y otros profesionales se llevarán a cabo todos los trámites legales y los papás recibirán tan solo diez días después del nacimiento del bebé toda la documentación para el más confortable viaje a “casa”, pasaporte y billete de avión incluidos.
En este caso particular se trataría de un niño con dos papás y dos mamás (en total tres padres biológicos); un niño programado para ser privado del amor materno, del más nutricio alimento biológico y emocional y, como si no fuera suficiente la falta de consideración por la vida humana, privado por contrato y desde antes de nacer de la posibilidad de conocer algún día a la mujer que le abrigó en su vientre…

Esto hoy es posible y legal en países supuestamente desarrollados.
Me pregunto que será del género humano que sigue prestándose a estar al servicio de la ciencia… Me inquieta especialmente la falta de estudios serios acerca de las consecuencias de las actuales técnicas de (re)producción asistida, que producen seres humanos procedentes de tres progenitores. ¿Y cómo asumirá este bebé en su adultez de mañana sus raíces y su autobiografía? ¿Cómo (se) sentirá esta mujer ahora o dentro de 20 años? ¿Cuáles serán las (para mi) misteriosas razones que llevan a una mujer (supuestamente sana, con familia y empleo fijo!?!) a gestar un bebé del cual es consciente que se separará nada más darle la vida? ¿Alguien pensó durante tan solo unos instantes en estos destinos humanos?

Como psicóloga comprometida con la Salud Primal me pregunto ¿que garantías de salud podemos dar a estos niños y adultos de mañana? ¿Y que esperanza y calidad de vida? Me preocupa como mujer y como madre la motivación de las mujeres a contribuir a esta locura legalmente y socialmente aceptada…Me cuestiono acerca de la responsabilidad de la mujer como pieza fundamental en los planes de reproducción humana…siento la necesidad de rescatar la sabiduría y el poder endógeno del género femenino, recordarnos a las mujeres el rol que vamos asumiendo con nuestras elecciones con respeto al futuro de la humanidad.
El cuerpo femenino está perfectamente diseñado para gestar, parir y nutrir a un bebé! El milagro de la vida humana es femenino, es salud, sabiduría y poder que durante siglos nos hemos dejado arrebatar y pisotear, que han sido objeto de curiosidad, incomprensión, intrusismo, envidias, castigos… Aún la ciencia elige no prescindir de nuestros cuerpos para engendrar la vida humana y hoy en día nos compra, reduciéndonos a “contenedores”, máquinas programables y productoras de bebés a la carta para el comprador más caprichoso.

Siento la necesidad de compartir mi inquietud, mis dudas, mi indignación…la profunda tristeza que sentí al ver este bebé (emocionalmente) abandonado, cuya piel grita y lamenta calor humano, un cuerpo y un alma que añoran el piel con piel y el fluir de la leche materna, poniendo en evidencia la grave perturbación de la calidad de relación y vínculo, así como la Medicina Psicosomática nos señala desde hace décadas3 .
Siento la urgencia de compartir mi necesidad de una reflexión femenina a nivel global acerca de nuestro rol y responsabilidades en la planificación, medicalización y corrupción de nuestra vida sexual y reproductiva que se llevan a cabo “tan naturalmente” en nombre de la Medicina y de la Ciencia a lo largo de toda la vida de la mujer y en cada una de sus etapas evolutivas. Creo firmemente imprescindible un claro cambio de actitud de las mujeres con respeto a esta situación que nos atañe directamente, como resultado y maduración de una profunda toma de consciencia en los temas relacionados con la promoción y el mantenimiento de nuestra salud y la de las futuras generaciones.

Mujeres: ¡No con nuestros cuerpos! ¿No con nuestros hijos!

Gabriella Bianco es psicóloga, psicoterapeuta y madre.

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1-Los nombres y detalles personales fueron modificados con el fin de garantizar confidencialidad a las personas citadas en este escrito.

2-http://es.wikipedia.org/wiki/Diagn%C3%B3stico_gen%C3%A9tico_preimplantacional

3-Panconesi E. (2000): Psychosomatic dermatology: past and future. International Journal of Dermatology; 39: 732-734.
http://www3.interscience.wiley.com/journal/112409443/abstract?CRETRY=1&SRETRY

Publicado originalmente en Kebuscas y copiado en Mimos y Teta con la autorización expresa de Gabriela Blanco

“Un Parto Natural” por Aimón Sánchez

Vía :Blog de la Asociación Canaria Pro Lactancia Materna

Interesante entrevista de AIMÓN SÁNCHEZ MOLINERO, Matrona y Presidenta de la Asociación Canaria de Matronas (ACAMAT), sobre el PARTO NATURAL.

Pinchar el enlace para acceder a la ENTREVISTA AIMON SANCHEZ

Muchas gracias Aimón, por tu colaboración. Tenemos suerte de tener una Presidenta de Matronas con ese enfoque e interés de humanizar cada vez más el proceso del parto en el entorno Hospitalario, dando a la mujer el protagonismo que ella decida, su empoderamiento como madre.

“Ellos también paren”

Gracias a Dácil que me ha recordado esta imagen que vi hace tiempo y que ahora comparto con vosotros.

OS copio de Paperblog

“La tribu Huichol (autodenominados Wixarica) se asienta en Sierra Madre Occidental, en el estado de Jalisco, México. Es una de las tribus más alejadas de las culturas actuales que se pueden encontrar en el norte de América. Gracias a este aislamiento han podido conservar muchas de sus tradiciones y costumbres mas arcaicas, así como su forma de vida.(…)

Pero lo que más me ha llamado la atención de esta tribu es una de sus costumbres ancestrales que llevan acabo en el momento del alumbramiento de sus hijos.Ellos piensan que el parto es un momento de gran dolor y de gran placer, y creen que tanto el dolor como la alegría deben ser compartidas por hombre y mujer. En el momento de dar a luz el padre del futuro crío se pone encima de las vigas que forman parte del esqueleto de su casa, quedando él justo encima de su mujer. En ese momento es atado a sus testículos una cuerda , cuyos dos extremos quedarán en manos de la parturienta, para que esta, a la vez que va sufriendo contracciones tire de la cuerda. Cuando por fin el hijo ha nacido, tanto el padre como la madre, han podido disfrutar del dolor y la alegría de parir. Durante el parto el hombre consume peyote (un cactus de propiedades alucinógenas). (…)

En la cultura huichol, como en otras muchas mesoamericanas, como la azteca o la nahualt,  el parto, como cualquier creación, se asocia a un dolor benigno, a un esfuerzo positivo, ya que conlleva un resultado deseado. La paciencia, el dolor de la creación, dignifica y trasciende, ¿por qué iba a ser sólo la mujer la que gozara de esa elevación? El dolor autoimpuesto sería una especie de sacrificio que honraría al hombre.  “

“El Parto de Zoe, Una Cura para mi Alma” por Carolina Cerro

Zoe nació con la luna llena, el mismo día de las 40 semanas, mágica y preciosa.
Un parto y un nacimiento en absoluta intimidad, tranquilos, confiados, respetados, unidos, emocionados…una cura para mi alma que aún guardaba cicatrices de mi primer parto.

Viví un embarazo maravilloso, igual que el primero, me encanta sentirme embarazada…pero esta vez tuve la suerte de estar rodeada, no de una doula, sino de 37.
Un grupo de mujeres sabias, conscientes y deseosas de vivir y acompañar la maternidad de una manera cercana y especial. Hacíamos juntas la formación de doula en Barcelona. Empecé el mismo mes que concebimos a Zoe, sin aún saberlo  y todo lo que aprendí, viví y compartí  en cada viaje, me ayudó a creer más en mi, a recuperar la confianza en mi cuerpo, en mi bebé, en la vida…

Y así mes a mes, llegamos a la noche mágica que nos regaló a Zoe…llevaba semanas con contracciones suaves, las disfrutaba, me encantaba sentir que mi cuerpo se ponía en marcha, que algo se estaba preparando sin necesidad de que nadie indujera o manipulara.

Ese día volví a sentir contracciones, no salimos, comimos en familia y  en un momento de la tarde, por primera vez, miré el reloj. Eran regulares, cada 15 minutos…la tarde siguió como si nada, sin prestar demasiada atención.
Por la noche, volví a mirar el reloj, seguían siendo contracciones muy suaves, pero ahora cada siete, cada cinco minutos.
Sergio acostó a Noah, me duché y me tumbé en mi sillón, pensaba que igual sería el inicio de una larga noche o igual se pararían en un rato, eran tan suaves…

Empecé a sentirlas un poco más intensas, las respiraba, gemía…

Sergio se sentó a mi lado, tranquilo, en silencio, me regaló mis caricias preferidas en los pies y apuntó unas cuantas contracciones en un papel…eran más de las doce y media

A  la una llamamos a las matronas, el parto estaba preparado en casa y queríamos que supieran lo que estaba pasando. Quedamos en avisar cuando fueran más seguidas y regulares.

Me levanté al baño y al ponerme en pie, se aceleraron…cada dos, cada cinco, cada dos…respiraba, respiraba, pero entre contracciones estaba bien, el recuerdo de mi primer parto era tan diferente, tan dolorosas las contracciones de un parto provocado, que me costaba creer que estuviera realmente de parto.

Me serví un vaso de agua fresquita y volví al salón…llamaron las  matronas, una y veinte… ya venían para casa…me tumbé en el sillón de nuevo, pensando…pero para qué vienen tan pronto, aún queda mucho…
La siguiente contracción me obligó a ponerme a 4 patas en el suelo, sobre la alfombra y a partir de ese momento, no pude moverme más…ni beberme el vaso de agua fresquita que me acababa de servir.

Una fuerza imponente se apoderó de mi cuerpo, como un barquito de papel en medio de la tempestad, sacudida por las olas, sin tregua, una y otra y otra, de rodillas en el suelo, apoyada en mi sillón, gimiendo, aullando…oí ladrar a los perros, ya están aquí pensé.

Eran las dos menos diez cuando llegaron las matronas, entraron en silencio, mi cuerpo poseído por la fuerza de la vida abriéndose camino, empujaba, se rompió la bolsa y a las dos y diez nacía Zoe.

No me había quitado ni las bragas que aún seguían en mis rodillas, ni me había podido beber el vaso de agua, ni encender la cámara, ni llenar la bañera de partos, nada…de todo lo que preparé no me dio tiempo de usar nada…sólo buscar la postura que mi cuerpo me indicó y dejarme llevar, parir.

Me la dió Sergio, emocionado, alucinado, había sido tan rápido, tan fácil, tan bien…sin desgarros, puntos, prisas ajenas, ni nervios. Ahí estaba Zoe, preciosa, sana, rosadita, por fin en nuestros brazos.

Qué maravilla, qué privilegio…estar en casa, ducharme, acostarnos en nuestra cama juntitos los cuatro…me siento agradecida a la vida por permitirme vivir esta experiencia, a Sergio por apoyarme sin miedo y por creer en mi, a Zoe por elegirnos, a Noah, porque con él descubrí la maravillosa maternidad, por ser tan encantador y especial, a mi familia por respetarnos y apoyarnos y a nuestras matronas, Olga y Antonia, no pudimos elegir mejor, tenían que ser ellas y estarán para siempre en nuestros corazones.

GRACIAAAAAAS!

Relato publicado originalmente en  el blog de Carol:  Instinto Materno: Doula Las Palmas

¿Por qué nos llamamos “mamás canguro”?

A quienes se acercan por primera vez almundo de los portabebés y a la llamada “crianza en brazos” les sorpende que nos llamamos a nosotros mismos ” padres canguro”.

Antes de ser madre para mí una “canguro” era la persona encargada de cuidar a los hijos de otros… yo misma fui canguro de mis hermanos, primos y vecinos… y mi primer “trabajo” remunerado fue ser canguro de un niño de 1 añito: Juan.

Pero no nos referimos a esa acepción de canguro por cuidar niños de otros sino por cómo cuidamos a los nuestros. En este vídeo se ve cómo es el parto de una hembra canguro y cómo la cría que mide apenas unos milímetros y está casi en estado embrionario pasa del útero al marsupio (bolsa) donde tiene acceso al pezón y vive enganchado a él por semanas hasta que compelta su desarrollo. Con el tiempo y cuando está preparado entra y sale de la bolsa de su madre, al principio quizás sólo asomando la cabeza, con el tiempo se atreve a salir por completo y a separarse cada vez algo más de su amdre… hasta que llegado su momento ya no necesita volver nunca más a la bolsa.

Sobra explicar el paralelo con el bebé humano ¿verdad?

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