Portabebés en acción en Colombia

Gracias a Yohani que me ha enviado estas fotos he descubierto otra forma de porteo que  no había visto nunca, al menos no en esa parte del mundo de esta forma concreta.

Esta madre forma parte de una brigada de ayuda a una comunidad y como véis lleva a su pequeña (no tan “pequeña”) a cuestas.

La lleva atado con una tela, una especie de manta, como se suele usar en muchas zonas de Latinoamérica pero lo “refuerza” con unas tiras estrechas como trenzadas… Las había visto antes en zonas de selva pero solas… en estas fotos me ha parecido muy interesante cómo sirve de refuerzo a la “bolsa” de la manta que usan para llevar a los niños…

Una vez más… eso sí es compaginar vida familiar y laboral o social

“Maternidad en la Red” por Ser Doulas

Artículo publicado en Ser Doulas

Nos han dado un premio!!! Mami a los 30 nos ha dado un premio!! Para agradecérselo y para nombrar los blogs que para nosotras merecen recibir también ese premio, no queríamos simplemente nombarlos… Hemos preparado un escrito sobre la maternidad en la red para poder hacer honor a semejante mención.
Gracias Lucía. Y gracias a todos los que nos seguís!

Hace no tantos años las familias eran extensas, estaban cerca y formaban auténticos “clanes” en los cuales unos miembros apoyaban a los otros, les transmitían tradiciones, sabiduría y conocimientos de todo tipo.
Incluso las relaciones con las personas que vivían cerca eran diferentes. Todo el mundo sabía lo que cada cual sabía hacer y cuando y cómo llamarle incluso sin los adelantos de comunicación que existen en nuestros días.

Esto adquiría mayor importancia si cabe en el mundo femenino. Las mujeres de una familia formaban piña. Normalmente cuando la matriarca dejaba de tener hijos alguna de las hijas mayores o de las nueras había comenzado ya y, de ese modo, la maternidad era vivida de un modo natural, cotidiano. Seguro que ninguna de esas mujeres conocía de la existencia de las diferentes hormonas que intervienen en el embarazo, el parto, el posparto… Eso es algo que hemos descubierto hace relativamente poco. Pero sí sabían calcular las fechas aproximadas de parto, leer la postura en la que se encontraba un bebé y preparar un ambiente adecuado para que la futura madre diera a luz. Curiosamente esto último es algo que nosotras también nos ha llevado mucho tiempo “reaprender”, de hecho aún estamos en ello.

En torno a los años 60 en España se produce una migración hacia las ciudades y una emigración, en el caso de Galicia, a otras comunidades autónomas e incluso otros países. Los vínculos familiares se ven afectados. Muchas familias están dispersas en varios países incluso y la comunicación se hace complicada. Así comenzamos a aislarnos. Comenzamos a dejar nuestros clanes para vivir en una “comunidad” en la cual lo único que hay en común muchas veces es una reunión de vecinos o una conversación sobre el tiempo en el ascensor. Perdemos así no solo a nuestro clan, sino las relaciones humanas que precisamos para nuestro desarrollo, para nuestro equilibrio.
Los seres humanos somos criaturas sociales. Precisamos la socialización para desarrollarnos adecuadamente, para aprender, para afrontar lo cotidiano… Y esa ruptura con nuestros clanes de origen juega en nuestra contra.

Algunas comunidades de españoles, sobre todo en el caso de emigración a otros países, formaron clanes. Comenzaron a realizar reuniones, a juntarse para comer, o para recordar sus regiones, sus costumbres y su cultura. En varios países europeos y de centro y Sudamérica este fenómeno palió la falta de comunicación. También las mujeres se reunieron, se apoyaron y se informaron unas a otras retroalimentándose de ese modo para que sus necesidades de información sobre temas femeninos quedaran cubiertas. Cada una aportaba la visión que traía de su propia cultura, del clan que había dejado atrás antes de unirse a este grupo de mujeres. Vivían la maternidad juntas, casi todas tenían la misma edad e iban compartiendo, comparando, debatiendo y opinando para aprender unas de otras.
Tenían sus propios círculos de mujeres, como cuando estaban con las mujeres de su familia. Formaron su clan.

Paralelo a este hecho, comenzó la atención hospitalaria de la maternidad. Los partos en el hospital eran cada vez más. La mujer ya no daba a luz rodeada de otras mujeres de su entera confianza, sino con un equipo médico. Ya no existía el apoyo emocional de la madre, la suegra, la hermana, la vecina… Esas personas estaban quizás, pero en el exterior, aguardando la noticia del feliz nacimiento.
Las mujeres asumieron ese cambio de rol entregando el poder a la medicina. Las hijas dejaron de preguntar a las madres para preguntar exclusivamente al médico. Y, a la vez que se fue perdiendo el conocimiento, se fueron perdiendo los lazos entre las mujeres.

Otro factor más influye de un modo definitivo en la pérdida de las redes que comunicaban y sostenían a las mujeres: lo que se dio en llamar la liberación de la mujer. A principios de los 70 una mujer moderna era una mujer que trabajaba. Había que luchar por equipararse con los hombres. Por hacer el mismo trabajo, cobrando el mismo salario (algo por lo que las cifras demuestran que aún hemos de seguir luchando) y sumarlo al trabajo doméstico que ya teníamos como tarea antes de salir a trabajar fuera del hogar.
Había que ser productiva y ser buena ama de casa. Más tarde había que ser productiva y mantenerse guapa. Luego productiva, guapa, independiente, bien formada, deportista… En ningún momento uno de los requisitos era: con un lado femenino sano.
Así las mujeres nos volcamos en competir, en luchar, en demostrar que no necesitábamos para nada a los hombres… y en desatendernos como colectivo.

Realmente con la llegada de internet la revolución femenina ha tomado una nueva dimensión. La mujer, cada mujer, sigue luchando por el que cree que es su papel. Sigue luchando por las partes de su vida que cree que debe y puede mejorar. Sigue luchando para que la sociedad se acerque más a lo que ella cree que es el ideal. Pero ahora tiene una plataforma. Un lugar donde poder compartir, buscar información, encontrarse con otras mujeres, intercambiar conocimientos, vivencias, opiniones, reflexiones… Un lugar donde poder incluso hablar desde el anonimato o bien hacerlo con nombre y apellidos.

Ya no se sigue una corriente única de pensamiento. La lucha ya no es la misma para todas y así, con diversos frentes, se van consiguiendo logros en muchos campos.

Uno de estos campos es precisamente la maternidad. Las redes de apoyo virtuales cumplen una labor muy especial en el caso de mujeres que desean, van a ser o han sido madres. La maternidad es, desde el mismo momento en el que una mujer se la plantea, una etapa vital de cambios, de dudas, de vivencias emocionales tremendamente fuertes que, en la mayoría de los casos, necesitan ser compartidas.
Debido al avance de la media de edad en la que una mujer es madre en nuestros días el salto generacional es considerable. Nuestras madres han perdido en muchos casos los conocimientos e incluso la perspectiva de aquellos embarazos y partos que tuvieron. Nuestras abuelas ni hablemos (quienes tienen abuelas) y nuestras hermanas mayores en muchas ocasiones son madres incluso después de que nosotras lo seamos. Además, hay pocas mujeres que vayan a ser madres y tengan un número de herman@s amplio.
Con nuestras vecinas solemos tener incluso menos relación que con la persona que nos vende el pan, el periódico o con la persona que nos viene a ayudar a casa, si es que tenemos alguien contratado que nos ayude.
Entonces… con quien compartimos todo lo que nos ocurre? Con las amigas? Es la opción pero… qué ocurre si las amigas ni están interesadas en la maternidad o bien la han vivido de un modo absolutamente distinto? Qué ocurre si realmente a nosotras no nos sale de dentro comunicarnos cara a cara para contar según qué cosas?
En ese momento muchas mujeres deciden hacer aparición en la red.

Los foros y grupos de correo son las dos opciones más utilizadas por las mujeres. La cuestión aquí está en encontrar el soporte, el grupo de mujeres con el que la futura madre o la ya madre se siente cómoda. Con quien se puede comunicar de modo libre y sabiendo que será atendida, acogida y respondida en caso necesario.
Los lazos que se crean en estos grupos son tremendamente fuertes con el tiempo, sobre todo en el caso de grupos “especiales” (grupos de fertilidad, de adopción, de pérdidas, de alguna corriente concreta de crianza…)

También en este sentido los blogs nos aportan un ancla, un soporte ebn el cuel encontrar tanto información científica como opiniones, noticias o vivencias (estas últimas con o sin nombre) Las personas que escriben en los blogs (a veces a título personal y en ocasiones en nombre de alguna asociación o colectivo) hacen una importante labor de difusión de su pensamiento, sus teorías, sus vivencias o de los conocimientos que han adquirido para que todas las mujeres y familias, así como los profesionales, podamos nutrirnos de sus aportaciones. Para que podamos analizarlas, integrarlas en las partes que creamos convenientes y ampliar nuestra visión. Para que podamos conocer otras formas de ver y de saber.
Esta es también una función social muy importante que se ve soportada en la libertad y que refleja la realidad de nuestra sociedad y de la maternidad en el momento actual para que todos podamos reflexionar sobre ella.

Precisamente porque nos parece tan importante esta labor es por lo que queremos destacar algunos blogs que para nosotras son fundamentales y merecedores de ser premiados por sus aportaciones y su trabajo constante:

Esperamos que sigáis disfrutando de todos estos recursos que la red pone a nuestro alcance y que los blogs a los que hacemos referencia nos sigan aportando tanto como hasta ahora durante mucho tiempo más.

Gracias!

Homenaje a Jean Liedloff

Entrevista a Jean Liedloff, antropóloga y autora del “concepto de Continuum”


La mayoría de las criaturas nacidas en Occidente viajan en cochecito, duermen en su cuna, lloran sin obtener el consuelo que reclaman… Padres e hijos nos separamos muy pronto, erróneamente convencidos de que estamos favoreciendo la independencia de los niños y nuestro bienestar.

La antropóloga Jean Liedloff convivió, durante los años setenta, con una comunidad de Venezuela (la tribu de los Yequana) y pudo observar una crianza de contacto continuo. Su famoso libro El concepto del continuum revela la importancia de lo que designa como fase en brazos y nos recuerda que actuar contra las expectativas naturales de la especie humana nos lleva a perder nuestro bienestar… y pasa factura.

Estamos tan alejados de nuestro instinto que convertimos en súper éxitos de ventas los libros que ofrecen métodos para enseñar a dormir a nuestros hijos, para poner límites, para aprender a comer… ¿Por un lado el conductismo y por el otro el continuum?

Jean Liedloff: En América, el doctor Ferber enseña a las parejas el sistema conductista para dormir a los niños. Les explica que después de cinco minutos de atender al niño, deben salir de la habitación. En la segunda ocasión deben separarse de él diez minutos, en la tercera, veinte minutos… Al cabo de unas noches, el niño aprendió él mismo a consolarse. Usar esta palabra, consolarse, es reconocer la miseria de este sistema, que cultiva la desesperación del niño: ya no espera que nadie se interese por él. Lo más trágico es que él no está enfadado con sus padres, porque cree que son como dioses, son todo lo que un hijo desea y necesita. Así pues, el niño siente que no es bueno, cree que no es como debería ser, que no es suficientemente amable o interesante. Este sentimiento perdura a lo largo de toda la vida en el interior de la persona.

El problema es que este método aparentemente funciona. Unos días después, si los padres han sido capaces de sufrir los lloros, el niño se duerme sin reclamar presencia constante. ¿Como se pueden prever las consecuencias?

Claro que funciona, ¡porque el niño ya no llora!, pero cultiva la desesperanza. No hace falta esperar al futuro para hallar las consecuencias, las podemos observar en el presente. Si el niño ve que su lloro no funciona, que no le sirve de nada, pierde la esperanza. ¿Eso es lo que queremos para nuestros hijos? Si sufre, ¿no nos importa?

Nuestra sociedad tiende a creer que un niño que no llora es un niño bueno, que un niño que no reclama atención constante es un niño que se porta bien.
Es un niño con el corazón roto. Probablemente es un niño que odia la sociedad. Un niño debería sentirse bienvenido y valorado. Entre nosotros, no hay casi nadie que se sienta así.

Todos los padres deseamos lo mejor para nuestros hijos. Hacemos lo que hacemos pensando que es lo correcto. Así que, ¿por qué esta incompetencia a la hora de criar?

Desde bien pequeños nos cuentan que no debemos obedecer nuestros impulsos primarios: debemos hacer caso al doctor, al profesor, a la madre, etc. Siempre tenemos la referencia del adulto, y aprendemos a desconfiar de nuestros sentimientos si estos no coinciden con lo que este adulto nos marca. De mayores, aparcamos nuestro conocimiento instintivo, la voz interior que nos quiere alertar, y nos ponemos en manos de expertos que dicen saber cómo debemos cuidar a un bebé. Todo el mundo sabe, sin necesidad de un diccionario, que cuando un niño llora no es feliz, que está pidiendo algo. El primer experto es el bebé, que sabe lo que pide; el segundo experto se halla en el interior de cada madre y cada padre. De pequeños nos dicen que no debemos obedecer nuestros impulsos primarios: debemos obedecer al adulto. Así aprendemos a desconfiar de nuestros instintos y sentimientos.

Si no hemos criado a un niño continuum, ¿qué podemos hacer para resolverlo?

Un niño de cuatro años lo puedes poner a dormir contigo, si él lo desea, hasta que se vaya por propia voluntad. Si tienes un hijo mayor, puedes hablar con él. Lo que hace falta es exponer los sentimientos. Si tú misma no te sentiste suficientemente acogida, también. Yo nunca me sentí bienvenida, y hacía todo lo posible para que mi madre se sintiera orgullosa de mí. Descubrí que haciendo bromas, ella reía. Y yo hacía bromas. Pero me di cuenta de que ella no se reía porqué estuviese orgullosa de su niña sino porqué el juego era divertido. Reconocerlo y explicarlo también ayuda.

Volviendo a los hijos, es un hecho biológico que al dormir con otra persona, con un animal de tu misma especie, se crea empatía.

Cuando tienes dos hijos, ponerlos a dormir juntos es una buena idea. Serán más amigos.

Es por eso que afirma que los hermanos no han de sentir celos.

Los celos no tienen razón de ser. No es ninguna norma de la naturaleza que los mayores tengan que sentir celos de los pequeños. Si el primer hijo dejó voluntariamente los brazos de la madre, si “aparca” el continuum al empezar a gatear, porque que confía en que puede alejarse pero también puede regresar cuando quiera, no siente que le estén quitando nada. Y si no tuvo eso cincuenta años atrás, cuando era el momento, seguramente aún lo está buscando. Lo buscará en la empresa dónde trabaja, en su pareja, en cualquier lugar o sustancia.
Vivimos en una sociedad adicta a las drogas, al alcohol, al trabajo, al sexo, a la tecnología… ¿por falta de continuum?

Se puede afirmar casi con total seguridad que todas las adicciones tienen su inicio en la infancia. Con las adicciones pretendemos conseguir un estado de bienestar, un estado de conciencia más confortable. Nos sentimos incómodos y buscamos la evasión. El adicto busca la misma sensación que tiene un niño cuando está en brazos: confort y seguridad, sin la responsabilidad de pensar y decidir.
.
El contacto madre-bebé parece la solución para la paz mundial. ¿Los niños Yequana no se pelean?

Parece imposible, ¿verdad? Nunca los vi pelear ni discutir gritando, ni niño con niño ni adulto con niño. Los indios adultos tampoco se pelean. A veces se emborrachan y lo que ocurre es que ríen mucho; en su sociedad tiene mucho valor quien más ríe. No llevan la furia dentro de si, y quizá por eso no tienen tensiones musculares, ni otros de nuestros males sociales. La delincuencia y la criminalidad son problemas propios de nuestra sociedad. Las personas que cometen actos violentos contra otras personas son generalmente las que se sintieron poco bienvenidas, poco acogidas, son hombres y mujeres que creen que no son buenos, posiblemente porqué, al principio, no se sintieron suficientemente acogidos por sus padres.
Es fácil imaginar que una persona que se siente mala actúe como mala contra la sociedad.

Un poco de sal, un poco de pimienta… ¿cuál sería para Jean Liedloff la fórmula mágica para mejorar la salud de la sociedad?

Tratar a los niños y las niñas de manera que se sientan bienvenidos y valorados. Que noten que pertenecen al right staff, a la clase adecuada. El ideal sería poder sentir eso: “Soy quien debo ser, estoy en el lugar correcto, soy respetable y respetado. Cuando alguien me conoce confío en que voy a gustarle y que seré valorado, que no me rechazarán”.Y en cambio nos pasamos la vida actuando de tal manera que nos valoren…
Como si hubiésemos nacido en pecado… Esa es la idea cristiana: nacemos con el pecado original.

Una queja clásica de los padres es que los hijos reclaman continuamente su atención, aunque sea en negativo. En lenguaje popular decimos que los niños tienen mucho cuento, como si siempre quisieran tomarnos el pelo.

Es lo que entendemos por relaciones adversariales, muy habituales en nuestra sociedad. ¿Pero cómo es posible que los niños puedan ser nuestros adversarios? ¡Los padres lo son todo para los hijos! y ellos sólo necesitan llamar la atención cuando sus experiencias no son correctas.
.
Usted también defiende que los niños quieren que los padres les marquemos límites.

Necesitan saber las costumbres de su gente. Eso no significa que limitemos o rechacemos, sino que informemos sobre como hacemos las cosas en cada casa. En una ocasión fui a comer en un restaurante con una familia amiga y el niño pidió al camarero que le llevara alguna cosa. Yo me acerqué a su oreja y le aconsejé, bajito: -Di por favor. Eso no se interpreta como un juicio contra el niño sino como una información, y no pone al niño en ridículo sino que le permite sentirse a tu lado, en el mismo equipo.

Otra de sus recomendaciones es atender a los bebés sin que sean el centro de atención…

No deben ser el centro de atención. ¡Y no es lo que ellos quieren! Si tú eres la madre, no puedes estar pidiendo continuamente al bebé qué quiere hacer o qué quiere que haga mamá. Eso equivale a no comprender para nada el concepto del continuum. Más bien es Yo hago lo que hago y tu eres como un pasajero, que mira y aprende lo que hacen los adultos de esta cultura, de esta raza. El pequeño tiene un sentido natural de la jerarquía, entiende que los niños mayores saben más que él y los sigue para aprender qué hacer. Al principio participa de la vida de los adultos de forma pasiva, pero no como protagonista central y único. Durante miles de años, la persona que atendía el bebé lo hacía a la vez que otras cosas, normalmente trabajando en el campo con el niño encima, pero sin estar permanentemente pendiente de él.

Las bases del continuum

El concepto del Continuum explica que, para conseguir un desarrollo físico, mental y emocional óptimo, los seres humanos –en especial las criaturas- necesitan vivir el tipo de experiencias a las que nuestra especie se adaptó durante el largo proceso de nuestra evolución. Para un niño, estas experiencias incluyen:* Contacto físico constante con la madre (u otro familiar o persona que le cuide) desde el nacimiento.

  • * Dormir en la cama de los padres, en contacto físico constante, hasta que se vaya por decisión propia (a menudo alrededor de los dos años).
  • * Lactancia materna a demanda.
  • * Permanecer constantemente en brazos o en contacto con el cuerpo de otra persona (normalmente la madre), situación que le permite observar el entorno mientras la persona que lo carga hace su trabajo, hasta que el niño empiece a moverse y gatear por su propio impulso (normalmente entre los seis y los ocho meses).
  • * Las personas que lo cuidan deben responder inmediatamente a sus señales, sin juzgar ni invalidar el lloro o la demanda del niño, pero sin convertirlo en el centro de atención constante.
  • * Hacer que el bebé sienta que cumple las expectativas de los adultos y que es bienvenido y digno.

El libro original “The continuum concept” se publicó en 1975. La edición en castellano es El concepto del Continuum, Ed. Obstare, reedición de 2007

 

Jean Liedloff ha muerto a los 84 años

Acompañamiento: cuando llega la muerte antes de nacer a la vida

Artículo de El Parto es Nuestro

Por Ibone Olza

Creo que los profesionales que comunican la muerte de un bebé que todavía no ha nacido a su madre y su familia tienen que ser profundamente conscientes de que su actitud en el acompañamiento va a ser crucial en el bienestar futuro de esa madre, de esa familia, y de los hermanos presentes o futuros del bebé fallecido.

Por eso, creo que antes que nada es necesario comprender lo importante que es el lenguaje. Casi siempre el bebé fallecido ya tenía un nombre: hay que empezar preguntando el nombre antes incluso de comunicar el fallecimiento. No es igual decir “este feto no tiene latido” que decir “el corazón de Marta o de Pablo ha dejado de latir”. Manifestar nuestro pesar y nuestra pena al comunicar la noticia no nos hace menos profesionales, sino todo lo contrario.

Otro aspecto muy importante es el tiempo. Son muchas las madres y padres que van a encontrarse en estado de shock. Hay que permitir tiempo para todo: para asimilar la noticia, para abrazarse, para llorar, para avisar al resto de familiares. Tiempo para decidir si se espera el inicio del parto espontáneo o si hay una razón médica para acelerarlo. Haya o no urgencia es importante nombrar lo que va a suceder: ese parto va a ser una despedida.

Las madres y padres pueden recordar cada unos de esos momentos, horas o días durante el resto de sus vidas. Necesitarán poder hablar de lo sucedido más adelante con los profesionales que les atendieron. Desde luego, vale mil veces más obrar despacio, que ir con prisas. Hay que tomarse el tiempo de preguntar a los padres como quieren despedirse de su bebé y entender que ellos pueden necesitar unas cuantas horas antes de decidir. La madre va a necesitar percibir mucha serenidad en los profesionales para poder elegir el mejor parto posible para ella, y porque no decirlo, para sus siguientes hijos si un día decide tenerlos.

Nunca hay que forzar la decisión de ver o no el cuerpecito del bebé fallecido. Hay que respetar absolutamente la intuición de cada madre y padre: si sienten que es mejor no verlo seguramente eso será lo mejor para ellos, si desean verlo hay que darles a elegir el verlo a solas o acompañados, durante todo el tiempo que ellos necesiten.
(Si los padres eligen no ver el cuerpo de su bebé es recomendable ofrecer la posibilidad de sacar alguna fotografía y decirles que si un día desean esa imagen el hospital se la facilitará.)

Ofrecer apoyo práctico. Algunas madres desconocen que pueden donar el calostro a un banco de leche materna, y esto puede ayudar a hacer más llevadera la subida de leche si se opta por no hacer una supresión química de la lactancia.

La mayoría de las consultas que recibo suelen girar en torno a un tema: como decírselo a los hermanos o hermanas. Suelo animar a los padres y madres a decírselo ellos mismos, con las palabras más sinceras, sencillas y concretas que encuentren. Es importante que los niños entiendan el origen del dolor y la tristeza que van a percibir en toda la familia, que se sientan parte de lo que sucede, que se les permita a ellos también expresar lo que sienten. A veces hacer un dibujo para recordar al bebé fallecido se convierte en una pequeña celebración de despedida en la intimidad de la familia.

Los duelos por la muerte de un bebé muerto en el útero pueden ser largos, lentos, y muy silenciosos. Es importante que los profesionales cuidemos a estas familias y les preguntemos en los siguientes meses como se encuentran, hablando del dolor pero también de los buenos recuerdos que conservan del embarazo. Ese acompañamiento suele ser clave para la resolución saludable del duelo: el vacío y la ausencia seguirán siempre con ellos, pero el dolor irá cambiando y será muchísimo más soportable o incluso se convertirá en otra cosa.

Un nuevo blog se presenta: Duelo Gestacional y Perinatal

Hace unos días me decía Mónica que iban a abrir un blog para complementar el trabajo del foro “Superando un Aborto“. Hoy ese nuevo blog ya está activo:

Duelo Gestacional y Perinatal

Felicidades al equipo que lo forman y gracias por hacer visible otra plataforma más de información sobre este tema.

Os copio su mensaje de presentación animándoos a que lo visitéis y difundáis:

Hace 6 años la necesidad de tener un espacio aunque fuera virtual que surgió de un grupo de madres dentro de la asociación El parto es nuestro  hizo que nos reuniéramos M. Àngels Claramunt y Mónica Alvarez y fundáramos el foro Superando un aborto.

Comenzamos en el servidor para foros que existía en msn hasta  que cerró dicho momento en el que migramos a la dirección actual (http://superandounaborto.foroactivo.com/ ). Mientras se publica este artículo hay dados de alta 790 usuarios y hemos recibido 34.128 visitas. Teniendo en cuenta que este contador lleva activo sólo los dos años que llevamos en esta dirección, es un buen recuento.

Tenemos un foro vivo que diariamente recibe visitas de todos los puntos del planeta de padres y madres que han vivido en primera persona el hecho de perder un hijo en el seno o durante o en las horas posteriores al alumbramiento. Buscan información, respuestas y el calor de otros padres y madres que les escuchan desde la comprensión y la sabiduría que da el haber pasado por  la misma experiencia traumática.

En 2009, como fruto del conocimiento adquirido estos años en nuestra comunidad virtual, publicamos el libro “La cuna vacía”, junto a la Rosa Jové, psicóloga y Emilio Santos, ginecólogo.

También en SUA, como familiarmente le llamamos al foro, hemos sanado nuestras propias pérdidas y hemos crecido profesionalmente.

Hace 6 años también tuvimos ocasión de conocernos físicamente. Al año nos volvimos a reunir y se nos unió Cristina Silvente  y desde entonces todos los años nos juntamos puntualmente al menos un fin de semana en algún punto geográfico intermedio. Vamos de año en año viéndonos y celebrando cómo crecen nuestras familias.

El foro crece en miembros y crece también en necesidades y recientemente ampliamos el equipo moderador. Contamos con la inestimable ayuda de Maria Cecilia Miy y de Ana Alonso, que han aportado savia nueva y nos han dado el empujón definitivo que necesitábamos para lanzarnos a realizar proyectos y actividades nuevas en nuestra comunidad virtual.

Una de esas novedades es precisamente este blog que estás leyendo que poco a poco, sin prisa pero sin pausa, iremos llenando de contenidos e información sobre el duelo gestacional y perinatal. Contamos contigo para difundirlo y hacerlo llegar a donde creas que pueda ser necesario. También te esperamos en el grupo que hemos creado en Facebook.

Un saludo:

Mónica Alvarez y M. Àngels Claramunt

Cuando una maternidad despierta otra maternidad


Este texto lo he tenido  algunos meses guardado en “Borradores” esperando a acabarlo. Hoy por fin he encontrado el momento. Dedicado a M. madre de MJ.


Hace  casi 2 años que perdí mi bebé… hace casi 2 años que me topé con la realidad de sentirse madre sin tener bebé…

Como sabéis quienes seguís el blog a raíz de aquéllo incorporé otro apartado para poder hablar con toda la naturalidad de la que soy capaz de estos temas de los abortos espontáneos y la muerte perinatal. Desde entonces he recibido muchos emails, llamadas de teléfono y comentarios en el blog de madres que aúllan dolor por sus bebés muertos. Sé que nosotros desde aquí no podemos hacer mucho, salvo ofrecer un portal para poner voz a esos sentimientos, acallados en casi el resto de lugares.

Esta semana he recibido otro correo muy diferente… y me ha hecho pensar…

¿Qué ocurre cuando esas muertes no se lloran,  cuando,  a veces,  se viven  incluso con cierto “alivio”? No todas las criaturas “perdidas” fueron deseadas, ni lloradas, ni despedidas, ni reconocidas… ¿qué efecto tiene eso en la madre? ¿ y en los futuros hijos?

Yo no soy psicóloga, ni pretendo analizar el comportamiento humano desde un punto de vista profesional. Me interesa sobre todo el aspecto humano y es desde ahí y desde mi experiencia con madres que escribo…

He conocido casos de madres que  simplemente pasaron por un aborto sin pensar en ello. Recuerdo una madre que me confesó tras ver cómo lloraba mi pérdida que ella no se había permitido ser madre  de su segundo hijo… tras su aborto espontáneo, no comentó nada a casi nadie y  fue enseguida a  buscar “otro” , resultado: la mayoría de sus conocidos,  incluídos su hijo mayor, creen que el segundo y tercer embarazo fueron uno solo…

Ahora sabemos que eso no es positivo ni favorece el proceso de duelo. No es justo para el bebé que viene… pues su existencia parece condenada a tener como razón de ser el suplir a aquél que se fue… Y por supuesto no es justo para el ser que era y ya no es…  En la era de conocer el ADN ya sabemos que cada individuo es único… y como tal irremplazable.

Lo bueno es que cuando esa familia toma conciencia puede empezar su proceso de duelo aunque hayan pasado años desde  la pérdida… no importa.

Pero cuando el bebé no era deseado la historia es diferente porque a la culpa que ya sentimos todos en algún momento de este proceso se une la culpa por pensar que igual “inconscientemente” deseamos esa muerte. Esta madre que me escribió me cuenta lo mal que se siente ahora por no haber querido aquél bebé que murió… que ha tenido que ser madre de 2 hijos más para darse cuenta que también fue madre de un primero, fueran cuales fueran las circunstancias.

En este caso la maternidad prostrera despertó la primera lo que demuestra que en el campo de las emociones no se pueden esconder cadáveres, hay que verlos, llorarlos y enterrarlos.

Esta madre ha ido haciendo su proceso de duelo ahora, años después, sanando su herida abierta aunque oculta, a la vez que ha visto cómo eso ha mejorado su relación con sus otros 2 hijos.

Los ritos funerarios son tan antiguos como la misma humanidad. En la antigüedad  en culturas, como la judía o la romana,  el no enterrar a un muerto era una demostración de vergüenza y escarnio,  era una práctica reservada para los asesinos, delincuentes, traidores y demás indeseables. Aunque hoy no aplican muchos de los ritos funerarios de otros tiempos, es curioso comprobar que en la conciencia colectiva seguimos dándole importancia al cómo va a ser el fin de nuestro cuerpo ya sin vida. Muchos incluso entierran o incineran a sus mascotas… pero en ese marco seguimos negando estas muertes de seres no conocidos.

Ya he contado antes en el blog lo que me costó a mí conseguir que el hospital me diera el cuerpo de mi bebé de 13 semanas de gestación para su incineración. No es que me costara legalmente pues ahí no hay ninguna traba. Me costó en el sentido de que tuve que dar explicaciones a médicos, enfermeras, celadores, asistentes sociales… vamos, que menos al personal de la limpieza, me mandaron a hablar con todo el mundo para que “lo dejara estar”. Esto es prueba del poco respeto que como sociedad tenemos por estas criaturas y por el dolor de las familias. Hay honrosas excepciones afortunadamente, pero siguen siendo eso: excepciones.

En medio del debate surgido de si se debe obligar a las madres que quieren abortar voluntariamente a ver una eco del bebé, quizás deberíamos plantearnos dirigir parte de los esfuerzos en conseguir que las familias que sí quieren a estos bebés puedan verlos y llorarlos y despedirse y  enterrarlos, quizás así conseguiremos una sociedad más sana que afronte sus nuevas maternidades sin la carga emocional de no haber vivido plenamente las anteriores.

¿POR QUÉ LA ESCUELA NO EDUCA? Discurso de John Taylor Gatto, Maestro del Año en Nueva York durante 3 años

Publicado en “El Blog Alternativo”

Dos instituciones controlan a día de hoy la vida de nuestros hijos:
la televisión y la escuela, por este orden. Ambos reducen el mundo
real de sabiduría, fortaleza, templanza y justicia hacia
una abstracción sin final y sin frenos.

Las escuelas están diseñadas para producir, a través de
la aplicación de fórmulas, seres humanos estandarizados
cuyo comportamiento pueda ser predecible y controlado.

Es absurdo y anti-vital moverte de aula en aula al sonido
de una sirena durante todos los días de tu infancia natural
en una institución que no te permite ninguna privacidad y
que incluso te la quita en el santuario de tu propia
casa pidiéndote que hagas tus “deberes”.

Necesitamos volver a pensar en las premisas fundamentales
de la escolarización y decidir
qué es lo que queremos
que los niños aprendan y por qué.

Tenemos que devolver a los niños tiempo libre desde ya mismo
porque esa es la clave para el auto-aprendizaje,
y debemos re-introducirles en el mundo real tan rápido
como sea posible para que el tiempo libre pueda
ser gastado en algo más que abstracciones.

John Taylor Gatto

Demoledor, realista y a la vez esperanzador discurso del veterano profesor estadounidense John Taylor Gatto (1935) pronunciado el 30 de enero de 1990 cuando recibió el galardón de Maestro del Año de Nueva York que le fue otorgado durante tres años consecutivos.

El portal Alta Educación nos envía este texto a El Lector Alternativo Opina para que la sociedad en general, y sobre todo los padres, reflexionen sobre lo que quieren que sus hijos aprendan en la Vida y cómo lo hagan.

 

John Taylor Gatto es autor de varios libros como “A different kind of teacher“, “Weapons of mass instruction”, “Dumbing us Down”, “The Exhausted School” y “Underground History of American Education” y de un famoso artículo publicado en el Wall Street Journal (“I quit, I think“), y también es un gran defensor del homeschooling.

Su crítica se centra en el modelo educativo estadounidense pero es fácilmente extrapolable a todos los países porque él profundiza en las causas del fracaso de la educación llegando al tipo de SISTEMA en que vivimos, y éste es mundial.

El mérito de John Taylor Gatto es que él es un experto y denuncia los errores DESDE DENTRO. Este artículo no es la típica guerra padres-profesores “pasándose la pelota” de quién es más culpable de la actual situación, sino que es un docente quien, con rigor y crudeza, expone los problemas y las soluciones para que las autoridades educativas y las familias las lleven a cabo.

El autor defiende la educación con más libertad, la búsqueda de la individualidad, el auto-aprendizaje, más tiempo personal, tener desafíos, trabajo comunitario ayudando a otras personas e implicación de los padres como fórmula para cambiar el colegio y el mundo.

Y coincide plenamente con otros expertos en pedagogía alternativa como Christopher Clouder, Francisco Tonucci y Toshiro Kanamori.

Estas son las palabras de un profesor de los que verdaderamente quieren que sus alumnos sean personas libres y felices por encima de muchas otras consideraciones:

DISCURSO DE ACEPTACIÓN DE JOHN TAYLOR GATTO para el galardón de Maestro del Año de Nueva York, el 30 de enero de 1990:

Acepto este premio en nombre de todos los buenos profesores que he conocido a lo largo de los años y que han luchado para hacer de sus relaciones con los niños algo digno, hombres y mujeres que nunca están conformes, siempre cuestionando, siempre esforzándose por definir y redefinir lo que la palabra “educación” debería significar.

Un Profesor del Año no es el mejor profesor, éstos suelen pasar demasiado desapercibidos para ser fácilmente descubiertos, pero es un modelo, símbolo de esas gentes anónimas que utilizan sus vidas gratamente al servicio de los niños. Este es su premio tanto como mío.

Vivimos en una época de profunda crisis escolar. Nuestros niños se clasifican a la cola de las diecinueve naciones más industrializadas en lectura, escritura y aritmética. Muy a la cola.

La economía mundial narcótica está basada sobre nuestro propio consumo de las mercancías, de forma que si no compramos tantos sueños de humo el negocio colapsaría – y las escuelas son un importante centro de compra-.

Nuestra tasa de suicidios de adolescentes es la mayor del mundo y los que se suicidan son niños ricos en su mayor parte, no los pobres. En Manhattan el cincuenta por ciento de los nuevos matrimonios duran menos de cinco años. Algo debe ir mal con seguridad.

La crisis de nuestra escuela es un reflejo de una crisis social más amplia. Parece que hemos perdido nuestra identidad.

Niños y ancianos son encerrados y aislados de fuera de lo que sucede en el mundo hasta un grado sin precedentes – nadie habla con ellos ya – y sin niños y ancianos mezclándose en la vida diaria una comunidad no tiene futuro ni pasado, solo un presente continuo.

De hecho, el nombre “comunidad” apenas se aplica ya a la forma en que interactuamos con los demás.

Vivimos en redes, no en comunidades, y todos los que conozco están solos por eso. En cierto modo la escuela es responsable privilegiado de esta tragedia tal y como lo es también en la creciente brecha entre clases sociales.

Utilizar las escuelas como un mecanismo de selección no hace sino crear un sistema de castas, lleno por abajo de intocables que vagan por los trenes del metro pidiendo y durmiendo en las calles.

He observado un fenómeno fascinante en mis veinticinco años de ejercicio de la profesión: que las escuelas y la escolarización son crecientemente irrelevantes para las grandes empresas del planeta. Nadie cree ya que los científicos son enseñados en clases de ciencias o que los políticos en clases de civismo o que los poetas lo son en clases de inglés.

La verdad es que las escuelas no enseñan nada salvo como obedecer órdenes. Esto es un gran misterio para mi porque miles de personas, gentes responsables trabajan en las escuelas como profesores, cuidadores y gestores pero la lógica abstracta de la institución sobrepasa sus contribuciones individuales. Sigue leyendo