El pasado fin de semana se ha celebrado en Ávila el VI Congreso Español de Lactancia Materna.
El programa como era de esperar era bastante completo.
Como muchos nos quedamos con las ganas de asisistir agradecemos enormemente a Eloísa de Una Maternidad Diferente sus resúmenes en forma de entradas en su blog.
Os copio a continuación los artículos que ha publicado sobre el tema animándoos a leerlos si tenéis ocasión directamente de su blog:
La primera jornada del VI Congreso de Lactancia Materna dio comienzo ayer, jueves 7 de abril, con la celebración de seminarios en los que, a modo de talleres, doce expertos explicaron distintos aspectos de la lactancia materna desde un punto de vista más práctico que teórico y con la posibilidad de establecer un debate más personalizado que en las sesiones plenarias del encuentro.
Cómo funiona un taller de lactancia materna, la lactancia y las vacunas, los frenillos, los problemas del pecho, los cuidados en las unidades de neonatología, el código internacional de comercialización de sucedáneos, el voluntariado de las madres en los hospitales, la consejería de lactancia, el control del color en el parto, los cuidados madre canguro y la posición en el pecho fueron algunos de los temas tratados.
Yo tuve la oportunidad de colaborar con Pilar Serrano Aguayo, doctora especialista en endocrinología y nutrición, en un taller sobre extracción de leche materna en el que explicó las técnicas de extracción de leche manual y con bomba, masaje previo y repasó los resultados curiosos de algunos estudios que analizaron la extracción de leche materna.
- A menudo se obtiene más leche de un pecho que de otro, generalmente del izquierdo.
- Algunas mujeres logran menos eficiencia en la extracción de leche, y ello no se relaciona con el buen funcionamiento de su lactancia.
- Algunas mujeres no notan la eyección de la leche, aunque esta puede documentarse mediante ecografía.
- Aun las mujeres que habitualmente notan la eyección, no tienen percepción de la misma un 21 % de las veces que esta ocurre.
Luego Pilar Serrano Aguayo repasó las propuestas por la doctora Jane Morton para maximizar la extracción de leche materna, sobre todo en casos de lactancia inducida y/o diferida. En concreto, Morton propone una técnica denominada hands-on-pumping, que se basa en el uso combinado de una bomba de extracción con el masaje y/o extracción manual para maximizar la cantidad de leche extraida y mejorar así el estímulo de la producción.
Para realizar el masaje y compresiones del pecho (insistiendo sobre todo en las zonas que la mamá nota más duras, es decir, que tienen acumulaciones de leche), Morton propone el uso de una camiseta/sujetador perforado de tal manera que se puedan introducir las copas del extractor en su interior para mantenerlas sujetas sin necesidad de utilizar las manos.
De este modo, las manos quedan libres para ejercer las presiones mientras el sacaleches eléctrico continua realizando su labor.
Además, y con el objetivo de maximizar la producción y extracción de la leche, Jane Morton propone ir más allá y combinar esta extracción híbrida o hands-on-pumping con una segunda tanda de extracción (manual o con bomba pero de manera individualizada en cada pecho), con lo que se consigue extraer una gran cantida de leche adicional (incluso doblando la cantidad que se hubiera conseguido con una extracción simple).
Los pasos para seguir este técnica serían:
- Masaje de estimulación de ambas mamas.
- Aplicar el extractor doble.
- Iniciar masaje-compresión de ambas mamas (o de una tras otra) mientras se realiza la extracción con bomba, insistiendo en las zonas de mayor consistencia.
- Cuando cesa el flujo de leche, se detiene la extracción y se masajea y estimula el pecho nuevamente uno o dos minutos.
- Continuar con extracción manual o extracción de un solo pecho, alternando entre uno y otro y combinando con compresión manual.
Esta técnica se recomienda, sobre todo, en caso de de madres que no pueden iniciar la lactancia con normalidad debido a la separación de su hijo (ingreso en neonatos, prematuros, etc.) y debe combinarse con un contacto lo más frecuente posible con el niño y con una agenda de extracciones frecuentes (al menos ocho al día).
Josefa Aguayo presentó la primera ponencia de la mesa redonda “Nuevas evidencias” que tuvo lugar durante la tarde del jueves. Durante su exposición afirmó que se iba a centrar en la última de las “C” del trinomio de “C” que definen la lactancia materna en prematuros: “Calor, Cariño y Calostro”.
“La leche materna ha sido redescubierta como uno de los factores claves en mejorar los resultados de los niños prematuros, sus efectos beneficiosos se extienden más allá del periodo neonatal y es reconocida como un estándar de calidad y de cuidados en las unidades de neonatología”, explicó Aguayo.
Su ponencia se centró en presentar las evidencias científicas aportadas por los estudios más recientes respecto a los beneficios que la lactancia materna ofrece a los prematuros, un colectivo especialmente “frágil”. Aguayo resumió los resultados de su repaso a la evidencia en cuatro grandes puntos:
- Infecciones nosocomiales (infecciones hospitalarias).
- Enterocolitis Necrotizante (ECN).
- Función retiniana.
- Desarrollo cognitivo.
En todos estos aspectos, Josefa Aguayo abundó en dos aspectos fundamentales. La importancia del periodo de tiempo en el que se introduce la LM, evitando la leche de fórmula y la relación dosis-respuesta que existe en los estudios analizados. A mayor porcentaje de leche materna, mejor respuesta en el prematuro.
Especialmente destacable fue su afirmación de que en el ámbito de las infecciones nosocomiales hay que ahondar en la política de puertas abiertas de las unidades de neonatología ya que, de este modo, los bebés se pueden poblar con la flora beneficiosa de sus madres y no con las bacterías oportunistas que se reproducen en el ámbito hospitalario.
En su ponencia señaló que, para los niños muy prematuros, la administración precoz de calostro puede compensar el periodo más corto de tiempo de no recibir el líquido amniótico deglutido in útero. “La administración inicial de calostro estimula el crecimiento rápido del área de superficie de la mucosa intestinal, facilita la endocitosis de proteínas e induce muchas de las enzimas digestivas”. Además, la leche materna puede reducir la incidencia de NEC al disminuir la colonización bacteriana patógena, promover el crecimiento de la flora no patógena, la maduración de la barrera intestinal y disminuir la respuesta proinflamatoria.
Finalmente, Aguayo desarrolló mucho menos los dos últimos puntos (función retiniana y desarrollo cognitivo) por falta de tiempo, aunque constató los beneficios que tiene también la LM en estos aspectos y la repetición de los patrones de periodos críticos y relación dosis-respuesta.
En este VI Congreso de Lactancia Materna está habiendo un gran derroche de expertos internacionales. Una de las intervenciones que más me ha gustado fue la de Helen Ball, del Laboratorio del Sueño del departamento de antropología de la Universidad de Durhan (UK). No porque descubriera nada excesivamente nuevo o innovador, sino porque es una de esas veces en las que un experto viene a confirmar lo que muchos padres vienen haciendo espontáneamente durante años y años sin pedir ni necesitar para ello el beneplácito de los estamentos médicos o científicos. Aún así, nunca viene mal que científicos de esos con grandes títulos y batas blancas corroboren lo que los humanos llevamos sabiendo siglos de manera instintiva.
Me gustó porque Helen Ball entró “a machete” en el tema, con argumentos de peso: “Los lactantes no duermen igual que sus padres”, que parece una obviedad, pero en nuestra sociedad actual queremos que los lactantes tengan patrones de sueño de adultos y les “obligamos” mediante métodos de lo más variados a tener patrones antinaturales para los niños.
Y siguió la tralla: “Los bebés amamantados con lactancia materna y con lactancia artificial duermen diferente”. “Los despertares nocturnos frecuentes son normales y deseables en el bebé amamantado porque la leche materna se digiere más rápidamente y es normal que el bebé tenga hambre antes”… Llevo meses explicándolo, peeeeeeeeeero nunca viene mal poner estas palabras en boca de un experto (y además ¡¡¡internacional!!! que ya se sabe que las cosas dichas en inglés pesan mucho más
).

El siguiente en entrar en escena fue el argumento del desarrollo cerebral (para los fans de Punset): el bebé humano nace con poco desarrollo neuronal y el cerebro sigue creciendo durante el primer año al mismo ritmo que lo hacía cuando el bebé estabe en el útero. Esto es un rasgo evolutivo del ser humano en comparación con el género de los primates y se relaciona con la bidepedestación y con el aumento de la capacidad cerebral… Y esto a que viene, pues a que el bebé necesita una “exterogestación” de aproximadamente un año… Por eso es antinatural tratar de buscar todos esos valores de “independencia” y “autonomía” en los bebés ¿Cómo los van a tener si el embarazo debería durar un año y nueve meses para alcanzar niveles de madurez cerebral similares a la que tienen el resto de los primates nada más nacer?.
Antes del siglo XX el colecho era frecuente, señaló Helen Ball y presentó una cita de un tal Dr. Conquest que afirmó que “el regazo de la madre es la almohada natural del recién nacido”.
En el laboratorio del sueño de su universidad, Helen Ball y sus colegas han realizado diversos estudios sobre el sueño que corroboran que el colecho es una opción más normal de lo que se piensa hoy en día, solo que la mayoría de los padres evitan hablar de ello. Además, el colecho es más frecuente entre los bebés amamantados. Las razones argumentadas por los padres modernos para “incurrir” en esta práctica son que:
- facilita la lactancia materna.
- permite disfrutar del contacto con el bebé
- es una necesidad por falta de espacio
- permite mitigar la ansiedad respecto a la salud o seguridad del lactante
- es una costumbre familiar.
Las diadas madres-hijo duermen en una postura característica (que Diane Wiessinger denominó la “rosca amorosa” en su ponencia sobre el colecho del reciente curso sobre Temas de Vanguardia en Lactancia Materna) en la que la madre situa su brazo por encima del bebé y dobla sus rodillas por debajo del espacio que ocupa el recién nacido. De este modo:
- el bebé tiene acceso y se orienta al pecho,
- duerme alejado de las almohadas.
- sus movimientos están restringidos por la madre.
- la madre controla el peso de las sábanas.
- nadie puede rodar sobre el bebé.
- la madre comprueba constantemente la temperatura y la respiración de su hijo.
Además, está documentado que las madres que colechan tienden a mantener la lactancia materna durante más tiempo. En los resultados de un estudio realizado en hospitales, los bebés que duermieron en la cama con su madre o en una cuna en sidecar hicieron el doble de tomas nocturas con éxito que los que duermieron en una superficie separada. La madre que duerme alejada de su hijo se pierde un montón de oportunidades de lactancia durante la noche.
En cualquier caso, Helen Ball concluyó que a la hora de predecir las tasas de lactancia y el tiempo que se mantendría tenía mucho más valor predictivo el hecho de colechar en casa que el hecho de dormir o no con el bebé durante la estancia hospitalaria.
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