Relaciones con fecha de caducidad

Vivimos en la sociedad de usar y tirar. Antes un electrodoméstico  duraba años, ahora dura justo un poco más de lo que dura la garantía.
Siempre me he preguntado por qué si ahora hay mucha más tecnología, las cosas duran menos… pero claro… hay que mantener un sistema. Y para eso hay que comprar no un par de coches a lo largo de nuestra vida, sino uno cada par de años . Y así con casi todo.
El problema es que se quiere imponer el mismo sistema de fecha de caducidad temprana a las relaciones humanas .  Y no me refiero a las realciones entre adultos, eso da para escribir también pero no aquí.

Me refiero  a los procesos normales de relación entre padres e hijos, o más concretamente entre madres e hijos.

Así ponemos fecha de caducidad al embarazo. Y resulta que la Fecha Probable de Parto  ( en cuya definición ya aparece la palabra “Probable” que todos parecen obviar) se toma como si fuera el plazo de pago de impuestos, y asustamos a las madres que no han parido para ese día. En vez de explicarles que “no se han pasado de fecha”, sino que aún no ha llegado la fecha de su parto.
Y ponemos fecha de caducidad al tiempo en que deben estar pegados madre y bebé, no vaya a ser que algo fatal les ocurra a ambos, ahora o en el futuro (por cierto qué fácil es asustar con las secuelas futuras… como quedan tan lejos y son altamente indemostrables…).

Y ponemos fecha de caducidad a la lactancia…

Que digo yo…¿ por qué le molesta tanto a la gente ver a un niño ( no bebé) mamar?

¿Qué resorte salta en la mente de estas personas para poner el grito en el cielo?

¿Qué fuerza incontrolable les impulsa a manifestarse en contra  diciendo cosas que demuestran su supina ignorancia y prejuicios?

La semana pasada la portada del TIME ocupó  espacio en casi todas las páginas dedicadas a madres y bebés, así como en casi todos los medios de comunicación escrita.


La blogosfera tiene artículos sobre la polémica que suscitó ese artículo, así que como  yo no diría nada nuevo, prefiero poneros los enlaces*  a algunos de los post que desgranan ese tema.

Pero esta semana hoy alguien me ha enseñado este recorte:

Mamar hasta los 4 años.Eulalia Solé. Castellano

Y no de jo de alucinar.
El  texto lo firma la Sra. Eulàlia Solé, y pone que es socióloga y escritora. Bueno, escritor es todo el que  escribe… hasta mi hijo cuando pone su nombre al pie de un dibujo… ahí no entro… Pero me llama la atención lo de  “socióloga”. Y me voy a mirar la definición de sociología y leo:

La sociología es una ciencia que se dedica al estudio de los grupos sociales (conjunto de individuos que conviven agrupados en diversos tipos de asociaciones). Esta ciencia analiza las formas internas de organización, las relaciones que los sujetos mantienen entre sí y con el sistema, y el grado de cohesión existente en el marco de la estructura social.

Y me pregunto en qué estudio se basa esta señora para afirmar lo que afirma. Un escrito lleno de  errores, de prejuicios, de demagogia y de tonterías. Porque lo de estudiar y analizar… me parece que más bien poquito.
A ver, decir que dar el pecho es incompatible con trabajar señora Solé es demostrar una ignorancia que asusta. Me asusta que personas con su nivel de desinformación sobre un tema  tengan pábulo en un medio de comunicación. Dígame usted que tenía que entregar su artículo, que se le fue el tiempo luciendo sus preciosas tetas firmes  para deleite de los machos que la rodean, y que cogió lo primero que tuvo a mano… la portada del TIME y se puso a escribir así lo que se le ocurría…
Si es usted socióloga, por favor sea un poquito seria . Y si no, no firme como tal. No rubrique una estupidez de artículo con un título universitario digamos “serio”.

Al menos reconoce que si esta práctica se extiende se beneficiarían los bebés, que digo yo, que si encima es consciente de esa realidad cómo se le ocurre escribir con ese tono tan contrario a un hecho tan relevante para la salud pública.
Y señora Solé, nuestras tetas y su estado con respecto a la gravedad, dejénoslas a nosotras.  Que ni a todas se les caen, ni a todas las que se les caen (porque eso ocurre con o sin lactancia señora mía)  sufren pensando en cómo pagar al cirujano plástico.

La próxima vez que quiera un titular, por favor mire la Tv y hable de cualquier cutrereality que eso siempre vende… pero deje a las madres lactantes y nuestras tetas en paz… Y deje a nuestros hijos mamar hasta cuando quieran, 2 años, 4 años, 6 u 8. Exactamente como hizo su abuela y como hacemos muchas mujeres nacidas en el S XX y como espero haga mi hija algún día nacida en el S XXI.

Quizás si la siguiente generación de adultos la forman niños que han mamado hasta que han querido, de pechos  que son algo más que un escaparate para lucir escote, de madres que tienen su autoestima más alta que el nivel de su pezón con respecto a su torso, quizás entonces  cuando nos sentemos a leer un periódico y haya un artículo relacionado con la lactancia, este sea al menos veraz.

Por cierto, y para despedirme señora Solé, espero que sea usted de esas mujeres que para su suerte (la suya digo, vista su escala de valores sobre la imagen femenina) vista una talla 40 o menor y que no tenga cambios de peso bruscos… porque por si no lo sabe eso también influye en el estado de sus “carnes”.  Y yo que usted, por si acaso, no me quitaría el sujetador nunca… aunque menuda paradoja… porque si usa sujetador ( y dado que no amamanta ni piensa hacerlo) las tendrá siempre firmes ( al menos unos añitos más) … pero si no se lo quita nunca… no las va a lucir… y me temo que a usted lo que le preocupa no es cómo nos sintamos las mujeres con nuestro cuerpo… sino cómo se sienten los que nos miran… ¡¡Bendito feminismo!! Si su abuela levantara la cabeza…

Ycuando creía que ya me iba a quedar tranquila tras escribir esto,  justo antes de terminar el post veo este otro recorte: (por cierto ambos de La Vanguardia)

De este es que no sé ni por dónde empezar… ¡¡¡qué pereza por Dios!!!
Solo voy a comentar la frase que más leo últimamente en este tipo de artículos… La de que algunas nos empeñamos en “alargar las lactancias”…
A ver… ¿¿¿eso cómo se hace??
Resulta que la entrada más visitada del blog y la consulta más frecuente en los grupos de  apoyo a la lactancia es precisamente que el bebé rechaza el pecho.
Las que sabemos un poquito de esto nos consta lo que cuesta en algunos casos conseguir que un bebé mame cuando ha dejado de hacerlo.

¿¿¿¿¿Cómo creen estas  ( y estos) ignorantes que podemos conseguir que un niño mame si no quiere?????
¿De verdad creen que es cuestión nuestra ? ¿Que nosotras alargamos algo?
¿No entienden la diferencia entre alargar y no cortar?
¿Tan difícil es ese concepto para gente que ha estudiado una carrera  y que trabaja con el lenguaje?

Me pregunto qué pasa que los periódicos en vez de periodistas cada vez tienen más opinólogos.  Y además todos de la misma vertiente… tendré que investigar a ver si La Vanguardia es del mismo grupo editorial que mi querido Dr. Estivill y compañía…
Porque mira por donde ese sí alarga algo : el tiempo de sufrimiento de los bebés .
Y a ver para cuándo dejan de preocuparse por el tiempo de lactancia y empiezan a preocuparse por lo realmente importante… que es el tiempo de licencia por maternidad…  den o no den teta.

Y para horror de estas pseudo defensoras de no sé qué… una foto lactando a mi hija de 6 meses y a mi hijo de 6 años:

*Artículos sobre la portada del TIME y la polémica creada:
 Amor Maternal
 Som la LLet

 FCV LActando

La mejor forma de ver mundo

Momentos especiales M y T

Con taconazo... y fular

Con taconazo... y fular

Organizando la salida de la marcha en la SICB 2009

Organizando la salida de la marcha en la SICB 2009

Hay que parar a repostar

Semana Mundial LM 2010-Balos

Semana Mundial LM 2010-Balos

SICB 2010

SICB 2010

Reencuentro especial con amigas especiales

Reencuentro especial con amigas especiales

Nuestra querida A. también estaba ahí

Nuestra querida A. también estaba ahí

Se es lo que se "mama"...

Se es lo que se "mama"...

¿ o no?

¿ o no?

La mejor forma de ver mundo

La mejor forma de ver mundo

Mi madre y yo

LActancia en tándem: Mencía 7 meses e Iker 6 años

¿Se puede dar una charla ante profesionales siendo una mamá full-time?
¡¡¡Por supuesto!!!

Videos : Crianza con apego y Lactancia en TV

  • Entrevista a Eulàlia Torras : “La guardería puede frenar el desarrollo de los bebés”

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Si se tienen hijos, uno de los mayores retos de la vida es llegar a ser buenos padres.

¿Pero quién nos enseña? ¿En qué universidad se obtiene la licenciatura en educación de los hijos?

Entrevista a Rosa Jové, Psicopedagoga y Psicóloga infantil y responsable del programa de salud materno-infantil de la UNICEF en Lérida.

Es autora del éxito editorial ‘Dormir sin lágrimas’ y ‘La crianza feliz’, y presenta ahora su nuevo libro ‘Ni rabietas ni conflictos, Soluciones fáciles y definitivas para problemas de comportamiento de 0 a 12 años’.

Ver vídeo pinchando aquí

07 nov 2011

La mejor alimentación del bebé es la leche de su madre.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que el niño se alimente exclusivamente de leche materna hasta los seis meses, aunque en muchos países, como el nuestro, el periodo de lactancia suele ser insuficiente.

Coloquio sobre la lactancia con Lucía Alcaraz, Comadrona; Charo Quintana, Ginecóloga del Hospital de Sierrallana, en Torrelavega (Cantabria); y Luis Ruiz, Pediatra.

Ver vídeo pinchando aquí

Las donantes de leche materna acueden, en un gesto altruísta, cada dos semanas a donar leche al hospital, en un proceso que inician las madres amamentando primero a su retoño  y a continuación, extrayendo el resto de la leche para donarla.

En el banco de leche materna se encargan de registrar esta leche y luego la procesan. Después se criba a través del olfato y de su acidez. Posteriormente, con la pasteurización se elminan cualquier tipo de germen, un proceso que se realiza con el fin de que la leche llegue en perfecto estado.

Los destinatarios de esta leche materna son los niños prematuros, que gracias aun gesto altruísta de los donantes, pueden salir adelante.

En España existen un total de seis bancos lácteos. Uno de ellos se encuentra en el Hospital 12 de octubre, en el que trabajan con más de cien  madres donantes. Es un proceso meticuloso, interesante y sobre todo muy beneficioso para el bebé.

Ver el vídeo pinchando aquí

Si te gustó este artículo vótanos en:

“Sobre el “Sentido Común” de algunos de nuestros pediatras”-por María Berrozpe

Esta semana nos hemos enterado de la publicación del nuevo libro del Sr. Estivill y, para variar, no nos deja indiferentes.

Va por delante que en principio respeto todas las formas de crianza mientras no sean nocivas o lesivas para los hijos… de ahí que cuando hablamos de los “consejos” de este señor algunas no podamos quedarnos indiferentes… Me consta que muchos padres creen a pies juntillas lo que dice el autor del best- seller sobre consejos para padres, sin saber (porque no lo explica) las consecuencias a corto, medio y largo plazo de su método (que ni siquiera es suyo :-P ).

MI compañera de La Tribu 2.0 María Berrozpe de “Reeducando a Mamá” ha escrito un fantástico artículo respuesta a las primeras 40 páginas de su libro, rebatiendo con sentido común y algo más lo que este señor y un amigo suyo han tenido la desfachatez de publicar y recomendar desde su posición de pediatras…

Como ella lo ha hecho fantásticamente, no añado nada más… os copio su artículo:

SOBRE EL” SENTIDO COMÚN” DE ALGUNOS DE NUESTROS PEDIATRAS



El sentido común.


Existen muchas diferentes definiciones para el sentido común, pero mi preferida es la siguiente:

“Dícese del menos común de todos los sentidos.
Esta es sin duda  la más popular, y en internet aparece en innumerables ocasiones bajo la autoría de un tal H Greeley. Y es que, como bien dice el autor de este artículo que he encontrado en la red al buscar definiciones de sentido común:

…cada grupo de personas va a tener un sentido común distinto, por lo tanto el “sentido común” no es la respuesta universal a todos los problemas, es la respuesta consensuada de un grupo de personas basándose en las reminiscencias de la inercia social a la que se ven sometidos“.

Todo lo dicho hasta ahora me lleva irremediablemente a una conclusión: Cada vez que alguien que pretende defender a capa y espada un argumento se ve obligado a recurrir al “sentido común” (“¡Esto es así por sentido común!“), pierde irremediablemente poder de convicción, ya que está demostrando la ausencia de argumentos realmente convincentes. 

Os preguntaréis por qué de repente me ha dado por ponerme a reflexionar sobre el sentido común. La razón es que hace unos días me enteré de la publicación del nuevo libro de mi estimadísimo (ene)(a)migo doctor Eduardo Estivill, esta vez en coautoría con el doctor Gonzalo Pin. Y el título del libro me pareció extraordinariamente representativo de lo que nos íbamos a encontrar en su interior:
¡ Ahí queda eso! ¡Y se han quedado tan anchos!
En mi vida había visto un título de libro tan extraordinariamente irrespetuoso e insultante como este. Es IMPRESIONANTE. Ya veo, doctores Pin y Estivill, que los padres y profesionales que no estamos de acuerdo con la linea de crianza que ustedes marcan no tenemos “sentido común”.
He echado un vistazo a las 40 primeras páginas del libro, y reconozco que cada una de mis células se me llena de adrenalina cuando leo consejos como este:
“Recomendamos que la mamá alimente al niño siempre que pueda en el mismo lugar, con luz, música ambiental suave y temperatura agradable. El bebé debe permanecer despierto durante todo el tiempo de la toma. Esto es bastante difícil, pues tiende a quedarse dormido cuando come. Háblale, hazle pequeñas caricias y estimúlale suavemente para que se mantenga despierto. Esto favorecerá que coma más y empiece a entender que la comida va asociada a estar despierto. La mamá debe seguir las normas de la lactancia materna a demanda o biberón, según su deseo y las recomendaciones de su pediatra”.

En sólo siete líneas nunca había visto tantos consejos sin sentido:

1- ¿Alimentar siempre en el mismo sitio? Entonces no nos movamos de casa durante los próximo meses (o años), no vaya a ser que a nuestro hijo le entre hambre en cualquier lugar y tengamos que volver corriendo para encender el hilo musical, bajar las luces y sentarnos en nuestra butaca de lactancia. Esto, dicho sea de paso, va a venir de maravilla a nuestra depresión postparto: en lugar de salir con nuestro peque a la calle todo lo que podamos para disfrutar de la vida al aire libre, el sol, los parques y los amigos, mejor nos obsesionarnos con dar el pecho siempre en el mismo sitio, con una música ambiental adecuada, la luz a la intensidad correcta y la temperatura perfecta ¡Dios mìo! Que madre desnaturalizda soy. Yo, que he amamantado a mis bebés en los bancos de los parques, sentada en los tranvías, flotando suavemente en una piscina, o en la cima del Jungfrau ¡¿Como habrán sobrevivido a semejante muestra de falta de “sentido común”!!!!!?
2 – Lo de que el bebé debe de permanecer despierto durante toda la toma debe de ser una obsesión que tiene el doctor Pin, porque le he leído este consejo en numerosas ocasiones en la sección de consultoría que tiene en la revista Ser Padres. Dicen que es difícil. Por supuesto que es difícil. Va en contra de la naturaleza del bebé, de la naturaleza de la madre, de la naturaleza de las tetas de la madre y de la naturaleza de la leche de las tetas de la madre; o sea, va en contra de la naturaleza de la madre naturaleza en sí. Y por supuesto, ir en contra de tantos factores y tan importantes es evidentemente difícil. Lo que yo no entiendo es la necesidad de realizar semejante proeza, excepto en el caso de bebés muy prematuros o enfermos que tienden a dormirse sin ser capaces de alimentarse suficientemente. Pero es evidente que aquí no se refieren a estos casos. La única razón que se me ocurre es un maléfico deseo de complicar la vida al personal porque, de verdad, y con el corazón en la mano:
 No hay manera más sencilla, natural, amorosa y perfecta de dormir a tu hijo que dormirlo al pecho.
Dicen los doctores que mantener al bebé despierto favorecerá que asocie la comida a estar despierto…… esta aclaración  no sé por donde cogerla. Mirad que le doy vueltas y no hay manera. Sólo puedo decir que a mis hijos nunca les he aplicado este “método” de “lactancia sin dormir nunca al pecho” (todo lo contrario: siempre he usado el pecho para dormirlos) y desde luego nunca se me han caído dormidos delante de un plato de lentejas, ni se me ponen a bostezar cuando les saco una ensaladilla rusa.
3- La frase final tampoco tiene desperdicio: La mamá debe seguir las normas de la lactancia materna a demanda o biberón, según su deseo y las recomendaciones de su pediatra“. Sencillísimo. Ya me diréis como compaginamos todos estos factores cuando:
* La madre sólo quiere que el bebé engorde y crezca bien, pero está agotada porque, como no puede dormir a su hijo al pecho, se obliga a despertarlo antes de ponerlo en la cuna y claro, luego no hay quien vuelva a dormirlo. Así que arrastra unas ojeras hasta las orejas y se muere por dormir cuatro horas seguidas aunque sea sólo una vez al día.
* El bebé quiere tomar hoy cada 2 horas pero tal vez mañana cada 4, aunque en general por la tarde mejor cada media hora hasta las 4 de la madrugada. Eso estos días, porque dentro de unos días más la dinámica puede ser absolutamente diferente. Y además anda bastante fastidiado porque, cuando por fin coge el sueñecito enganchado a la teta, mamá  irremediablemente lo despierta, poniéndole de muy mal humor y con muy pocas ganas de dormirse de nuevo aunque esta realmente agotado.
* El pediatra depende de la escuela que siga: Si es de los modernos y bien informados estará de acuerdo con dar libertad absoluta al bebé. Si es de la promoción de los Pediatrasaurus  caducus te dará un completísimo horario muy bien especificado de a que hora serán las tomas y cuantos minutos en cada pecho. Acompañado todo por un detalladísimo horario de papillas varias que deberás (sí o sí) introducir el primer día del cuarto mes de vida. En medio de las dos posiciones tienes a pediatras que te dicen que “no antes de dos horas pero a demanda” o los que aseguran que “en cada toma debes de dar los dos pechos”.
Les aseguro, mis queridos doctores, que intentar seguir todos los consejos reunidos en estas siete líneas puede cargarse la felicidad del bebé, la madre y la familia entera en un visto y no visto. Se lo digo por experiencia, porque cuando fui madre primeriza estuve a puntito de caer en sus garras pero, gracias a Dios, reaccioné a tiempo de salvar la crianza y la lactancia de mi hijo. A pesar de todo pagamos las consecuencias de intentar seguir tan absurdas normas con muchas horas de sueño perdidas, horas de llanto ganadas y varias mastitis fulminantes.
Si es que nos lo están poniendo en bandeja. A pesar de que en un primer vistazo da la sensación de ser un libro escrito desde el amor y el respeto a las necesidades de los hijos, a la que lees un poco en detalle queda clarísimo que, al menos en lo que a crianza se refiere, es un manual para adiestrar hijos que “no molesten” y que hagan todo lo que sus padres quieran: duerman cuando los padres quieran y donde los padres quieran; coman cuando los padres quieran, lo que los padres quieran y donde los padres quieran; y todo pasando por encima de las necesidades básicas y genuinas de nuestros hijos desde el mismo momento del nacimiento.
Eso sí, parece que la numerosas críticas a las polémicas obras del doctor Estivill (no sé nada de las dos publicaciones del doctor Pin) han dado sus frutos porque es evidente la suavización y el enmascaramiento de su discurso inicial. ¡Quien le ha leído y quién le lee, doctor Estivill!

Pero lo cierto es que hay situaciones en las que ponerse en un punto medio no es honesto – o se da lactancia a demanda o no se da, o se aplican métodos conductistas en la educación o no se aplican, o respetas las necesidades de tu hijo o no lo haces, o sigues tu deseo maternal o no lo sigues –  por lo que su discurso actual queda muy poco coherente.  Además de que supone un peligro porque engaña sobre sus verdaderas intenciones con palabras suaves y buenos propósitos.

Por ejemplo. Lo que escriben sobre la lactancia materna en estas cuarenta páginas. Lo representan como “un gran dilema“: dar el pecho o no darlo. Como una mera “opción personal“. Así se cargan de un plumazo el hecho evidente de que dar el pecho es la opción por defecto, lo natural, y que cualquier opción diferente se toma cuando hay probadas evidencias de que esta primera no es posible. De esta manera presentan la lactancia artificial al mismo nivel de prioridad que la lactancia materna.

Y No. La lactancia materna y la lactancia artificial no pueden tener la misma prioridad a la hora de elegir entre una y otra. Eso es como decir que el hecho de que el bebé empiece a caminar con sus piernas o ponerle unas prótesis artificiales es “un gran dilema” y “una opción personal”. Creo que para cualquier persona en sus cabales amputar las piernas a un niño sano para que ande con prótesis le parece una aberración y una bárbara crueldad. Por motivos culturales, sociales o políticos la lactancia materna ha sido sistemáticamente ignorada y despreciada en los últimos siglos en nuestra sociedad occidental y por eso poca gente se escandaliza hoy en día de que una madre se plantee siquiera la posibilidad de no darle pecho a su hijo porque sí, porque no le apetece. Pero ustedes, doctores Estivill y Pin, tienen LA OBLIGACIÓN de luchar contra esta actitud tan mayoritaria  desde su posición de médicos que conocen, no las ventajas de la lactancia materna, sino los inconvenientes y efectos indeseados de la lactancia artificial.

Porque esa es otra. En todo buen manual de pediatria que se precie no se puede dejar de hablar de las “ventajas” de la lactancia materna. ¿Verdad doctores?

Pues tampoco. Hoy en día cualquier manual de pediatría y crianza que se precie de estar actualizado y de apoyar las recomendaciones de las más importantes sociedades de pediatría y de la misma OMS, no debería hablar de las ventajas de la lactancia materna, sino de los inconvenientes de la alimentación con leche de fórmula. Es un matiz extraordinariamente importante porque define claramente que la opción por defecto debería ser siempre la lactancia materna, dejando la leche de formula para los casos en los que la primera es ABSOLUTAMENTE imposible. Que los hay, no lo dudo, y la madre que se encuentra obligada a recurrir a la leche de fórmula por encontrarse en uno de estos casos, desde luego que no es una mala madre, ni es peor madre que la que puede dar teta a su hijo.

El siguiente párrafo no puedo leerlo sin una taza de tila delante. Casi me produce urticaria reproducirlo aquí (mis comentarios a las frases van en rojo):

En cualquier caso, las fórmulas infantiles de leche son la alternativa. Como lo serán probablemente más adelante, cuando tengáis que comenzar a preparaos para volver al trabajo y os veáis obligadas a dejar de amamantar a vuestro bebé (podéis leerlo en el siguiente capítulo)”. Lo único que puedo hacer ante este despropósito es dejaros la maravillosa obra editada por La Liga de la Leche en la que varias madres nos cuentan como mantuvieron su lactancia al retomar su vida laboral: Las hijas de Hirkani. Menos mal que no tengo acceso al siguiente capítulo del libro porque no acabaría nunca este post.


“…… El hecho de alimentar al bebé con biberón facilita que los padres participen en la alimentación y refuercen su papel paternal desde el principio”. Por supuesto, ¡El padre que no alimenta a su bebé ni es padre ni es nada! ¿ Donde se ha visto que se respete la necesidad del bebé de tomar y chupar teta? De nuevo un documento de La liga de la Leche, donde los padres que quieran ejercer su papel siguiendo como directriz las necesidades de su hijo encuentran ideas estupendas de como hacerlo: Rol del padre en la lactancia. 


Conviene subrayar que dar el biberón puede ser un momento de contacto entre ambos igual de intenso y emotivo. Todo depende del amor con que se haga. Todos los momentos con el bebé pueden ser intensos y emotivos. Desde bañarle hasta cambiarle el pañal o llevarle a pasear al campo. Dar el biberón no tiene nada que no tengan esos otros momento y en cambio si carece de algo fundamental: no respeta completamente las necesidades del bebé. Porque el biberón, no lo olvidemos, es un sustituto del pecho que sólo debe de ser utilizado cuando el pecho no está disponible. Incluso aunque venga llenito de leche materna, el pecho siempre será más agradable y beneficioso para el bebé y por lo tanto el uso del biberón debería quedar restringido a los momentos de verdadera necesidad, y no a los caprichos del resto de la familia de alimentarle.


¿Otras diferencias? Las fórmulas artificiales de leche se digieren más despacio que la materna, por lo que la frecuencia de las tomas acostumbrará a ser más dilatada. ¿Y no se les ocurre, caballeros, que esta característica de la leche materna, lejos de ser una ventaja que permite distanciar las tomas, es una desventaja para el aparato digestivo del bebé que puede influir negativamente en su desarrollo, e incluso provocar enfermedades en el futuro?

Por supuesto, en este prometedor libro no podía faltar una referencia a la “esclavitud” que puede suponer la lactancia materna si no se cuenta con la imprescindible ayuda de unos biberones que permitan a la madre liberarse y que otra persona alimente a su bebé:

Que des el pecho no quiere decir que seas imprescindible. Utiliza un extractor de leche o sacaleches para guardar una cantidad (en el frigorífico se puede conservar hasta 2 días, y congelada hasta 3-6 meses) y que el padre o alguna persona cercana pueda, en un momento dado, alimentar al bebé si tú no puedes hacerlo o si quieres descansar un poco. También te será de utilidad si tienes un acúmulo excesivo de leche para lo que demanda tu bebé.

De nuevo esa imagen de la madre que está que se muere por separarse del niño. Que está cansada de su niño. Que necesita que otros se ocupen del niño para que ella pueda descansar. De nuevo esa imagen de la lactancia como un grillete alrededor del cuello de la mujer, atándola irremediable y trágicamente a la boca de su hijo. Y nada sobre los momentos de tranquilidad, relajación , intimidad, contacto amoroso y fusión física y espiritual que regala la lactancia  a la diada madre-bebé ( Ah! claro, recordemos que la madre no se puede relajar al dar el pecho porque tiene que estar pendiente de que el bebé no se duerma. Se me había olvidado). Nada sobre las otras múltiples tareas que el padre, la abuela o la suegra pueden hacer para ayudar a la madre a concentrarse y fusionarse con su hijo.

Y nada sobre la necesidad importantísima, especialmente en este primer mes de vida del pequeño, de que se produzca el ajuste entre la producción y el consumo de leche. Ajuste que se verá dificultado si la madre se dedica a sacarse leche con el sacaleches para tener reserva en la nevera o para que el resto de la familia tenga el honor de alimentar al bebé. El sacaleches debería usarse sólo para descargar un poquito el pecho demasiado lleno, lo suficiente para que deje de molestar. Pero si se utiliza demasiado sólo provocará una sobreproducción que puede llegar a ser muy dolorosa y molesta.

Señores doctores: ¿No se les ha ocurrido que la madre lo que necesita es el tiempo, la libertad, la tranquilidad y el apoyo necesarios para alimentar y dormir a su hijo y con su hijo cuando ambos quieran y necesiten? ¿No se les ha ocurrido que todas esas absurdas normas sobre que el niño no se duerma al pecho, duerma en su propia cuna y  se le duerma de una determinada manera y a unas determinadas horas, o se le vaya “enseñando a dormir” para que así deje dormir a sus padres…….. son las causantes de que el niño y su cuidado sean vistos y sentidos por su madre y su padre como una esclavitud, como una imposición de la que se necesita “descansar”?

¿No se les ha ocurrido, señores doctores, que la madre SI ES IMPRESCINDIBLE para su hijo, dé o no el pecho? ¿Han oído hablar de la herida primal? ¿Realmente creen que un sacaleches y un biberón van a cambiar la necesidad que la criatura tiene de su madre? ¿Realmente creen que dificultar con sus normas la capacidad de la madre para satisfacer las necesidades más básicas de su criatura ayuda a ninguno de los dos?

A propósito, otro detalle extraordinariamente esclarecedor. El apartado titulado “Ventajas de la lactancia materna” contiene unas 90 líneas de texto (sí, me he molestado en contarlas) de las cuales sólo 20 están dedicadas a la lactancia. El resto, unas 70 (todavía dentro de este apartado), hablan sobre el biberón y su preparación, así como de los famosos cólicos. ¿Hace falta comentar nada más sobre esto? Me temo, doctores Estivill y Pin, que ustedes sólo pretenden quedar bien con la tendencia actual a apoyar la lactancia desde todos los ámbitos, pero sin la menor intención de hacerlo realmente. Queridos lectores, aquí os dejo un ejemplo de un texto que realmente pretende explicar e informar sobre los beneficios de la lactancia materna, escrito por Mireia Long en Bebes y Más. Pasen y comparen.

¿Que pretenden exactamente vendiendo tanto consejo sinsentido? ¿Que Nestlé y compañía les paguen los viajes a congresos? No se me ha pasado el inquietante paralelismo entre los consejos que ya he citado y los que vimos hace unos meses en el vídeo editado por Nestlé sobre el sueño de los bebés

¿Cual es su principal objetivo escribiendo libros como este? ¿Vender millones de libros a madres y padres angustiados, inseguros, con el deseo enmudecido, solos, asustados ante lo que se les viene encima con el nacimiento de su hijo y que además arrastran ellos mismos las consecuencias de su propia herida primal?

Porque, evidentemente, los padres que escuchamos nuestro propio deseo maternal/paternal no necesitamos que nadie nos venda un manual de pediatría tan lleno de “sentido común”. No, los padres que hemos descubierto donde están las respuestas para satisfacer a nuestros hijos en sus verdaderas necesidades sólo necesitamos a los pediatras para algún antibiótico ocasional, el control de una fiebre alta, unos mocos rebeldes, unos puntos de sutura en una herida especialmente profunda o las vacunas de rigor. Y ya está. Yo no necesito que mi pediatra me diga como, donde y con quien deben de dormir mis hijos. No necesito que me diga que le enseñe a dormir o que le ofrezca comida cada 3 minutos hasta que se la coma. Eso está fuera de su competencia. La crianza de mi hijo es cosa mía, no de su pediatra. Cuando mi hijo, por enfermedad o accidente cae en un estado patológico entonces acudiré a su pediatra. Pero antes no. Antes sería obligar a este respetable profesional a asumir una responsabilidad que me corresponde a mi, no a el/ella.

Y con este libro es lo que ustedes pretenden. Que los padres nos olvidemos de lo que íntimamente sabemos, desoigamos nuestros más profundos deseos y dejemos la crianza de nuestros hijos absolutamente en sus manos. Y desde luego, siguiendo sus consejos se entra en una dinámica tan adulterada y dificultosa que ya no queda más remedio que estar irremediablemente enganchado a sus manuales para tirar hacia adelante. 

Doctores Pin y Estivill, su pediatría del sentido común sólo consigue convertir el ejercicio de la crianza de nuestros hijos en un infierno de normas absurdas y necesidades insatisfechas. Que pena que, en lugar de cultivar sus respectivas especialidades, en las que no dudo de que sean ustedes brillantes, escribiendo todo lo que les venga en gana dentro de sus respectivos campos y en las revistas científicas en las que corresponde, se dediquen a meterse en donde nadie les llama, utilizando su prestigio para validar unos consejos que hacen más mal que bien y que se hunden por su propio peso.

Dejen la crianza para las madres y los padres. Nosotros, cuando algo no funcione o tengamos dudas, acudiremos a los profesionales que consideremos oportunos: pediatras, psicólogos, pedagogos, maestros……. y por favor, no nos tomen por ignorantes e incultos.

Un detallito muy esclarecedor de su libro: no tiene sección de bibliografía. Esto significa que ni siquiera se molestan en citar esas fuentes con un rigor científico tan máximo, como ustedes dicen. Todas las obras científicas basadas en evidencias tienen que tener las citas de las fuentes originales. Se ve que ustedes no lo han considerado necesario porque, total, su obra sólo la van a leer padres, abuelos, cuidadores y educadores. ¿Para que molestarse en citar nada?

Para finalizar diré que por principio estoy absolutamente en contra de la quema de un libro. Para mi los libros son sagrados y su censura me recuerda las épocas más negras de nuestra historia. Pero en este caso si que me gustaría recomendar al Ministerio de Sanidad español que en la portada de nuestro protagonista añadiera un pequeño párrafo alertando de los indeseables efectos que conllevará para la salud mental y física del bebé, su madre y toda la familia, seguir sus consejos sobre crianza.

Informar para prevenir nunca está de más.
 

Entrevista a Carlos González invitado por “Creciendo Juntos Zamora”

Entrevista publicada originalmente en www.laopiniondezamora.es

B.Blanco García

Carlos González.Pediatra.

Carlos González invitado por Creciendo Juntos ZamoraDefensor de la crianza natural y la lactancia materna, el pediatra Carlos González participó ayer en una conferencia organizada por la asociación Creciendo Juntos de Zamora, donde desarrolló sus teorías para que los padres se adapten a las necesidades de los niños para su correcto desarrollo.

-Con tres hijos, ¿ha aprendido más sobre la crianza de los niños por su experiencia personal o por su especialidad médica?

-Por experiencia, sin duda, porque la crianza no es algo que normalmente estudiemos los pediatras. La carrera te enseña el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades, no cómo criar a los hijos.

-Defiende la lactancia materna, ¿es un movimiento que está ganando adeptas en los últimos años?

-Desde siempre, la mayoría de las madres han querido amamantar, pero lo que pasa es que muchas no lo conseguían porque se les daba información y normas erróneas, además de falta de ayuda cuando tenían algún problema. Afortunadamente, cada vez hay mejor información y más profesionales capaces de ayudar, así que cada vez hay más madres que sí lo consiguen.

-¿Y las mujeres que no lo hacen, por la circunstancia que sea, se tienen que sentir peores madres?

-Pues claro que no. La que no da el pecho porque no quiere ha hecho lo que ha decidido. Tampoco es culpable la que quería hacerlo y no ha podido. Ninguna de las dos tiene por qué sentirse de ninguna manera. El problema es que hay gente que sí que quiere darlo y no puede. Y eso es lo que nos preocupa. Es a ellas a quienes queremos ayudar.

-¿Cuáles son esas dificultades para aquellas madres que quieren pero no pueden dar el pecho?

-Sobre todo la falta de información, la creencia todavía tan extendida de que a los niños hay que darles de mamar cada tres horas o que tienen que dormir toda la noche. O los errores que se cometen con respecto al peso de los bebés, que están engordando perfectamente y sin embargo les dicen que tienen que darle un biberón porque ha cogido poco peso.

-¿Qué beneficios tiene la lactancia materna para el bebé?

-Principalmente, que le gusta mucho y se lo pasa muy bien, que es lo importante. Si además, por ejemplo, parece que disminuye las diarreas, está bien, pero eso es lo de menos. No se da el pecho por eso, las madres lo han hecho durante un millón de años sin saber esos beneficios.

-¿Cuál es la esencia, entonces, de dar el pecho?

-La cuestión es que forma parte de tu vida. Es como si nos preguntáramos si los niños salen más sanos por inseminación in vitro o por el método tradicional. Este segundo es más divertido y la inseminación solo se hace cuando lo anterior es imposible. Si no, el método tradicional es mejor. Con la lactancia materna ocurre lo mismo.

-También es partidario de la crianza natural, ¿qué pautas hay que seguir?

-Se trata de que, precisamente, no haya normas. La idea es acabar con absurdas pautas que se han extendido durante varias décadas sobre cómo tienes que criar a tus hijos. Hay que hacerlo como a uno le parezca.

-¿Está relacionado con el instinto de la madre?

Con el instinto, pero también con la lógica y con los deseos de la gente. Cuando tu hijo llora, lo primero que se te ocurre es consolarlo, pero igual que si lo hace algún otro familiar, porque es normal que cuando llore alguien no pases, y menos si es alguien que quieres. Eso es lo que desean hacer la mayoría de las madres y padres, pero durante unas épocas ha habido unas normas que decían que había que dejarlos llorar porque si no te tomaban el pelo y se aprovechaban de uno. Las madres deben saber que no tienen por qué plegarse a esas exigencias, que tienen derecho a hacer con sus hijos lo que quieran y a criarlos como ellas deseen. Y no se les hace daño por cogerlos en brazos, cantarles canciones o darles cariño y hacerles caso.

-¿Alguno de los frenos para este tipo de crianza puede ser el ritmo de vida actual?

-En algunos momentos puede ser incompatible, pero lo grave no es solo que tengamos unos permisos de maternidad que son la mitad que en otros países europeos, sino que haya gente que en el poco tiempo que la vida moderna nos deja para estar con los hijos, en vez de aprovecharlo para cogerlos en brazos, jugar con ellos o hacerles cosquillas, se dediquen a poner límites y educarles. Es algo bien triste.

-¿A España le queda todavía mucho por avanzar en la conciliación de la vida familiar y laboral?

-En general, la conciliación no es posible. O se hace una cosa o se hace otra. La única manera de conciliar que es posible en algunos empleos es volver al trabajar y llevarte a tu hijo. En muchos oficios sí que se podría hacer, como las taquilleras de un cine, por ejemplo, o detrás de un mostrador en un banco u oficina gubernamental, atendiendo clientes con un niño en brazos. No se permite, simplemente, porque no es costumbre, porque se ve feo, pero se podría hacer perfectamente. Los bebés, si los tienes en brazos, la mayor parte del tiempo estarían quietos o durmiendo.

-¿En qué ayuda a la madre la pretendida conciliación?

-Lo que nos venden como conciliación no es eso, sino tener que elegir. Si uno quiere trabajar, le ponen una guardería para cuidar al niño, pero la tiene que pagar. Y si prefiere estar con el niño, le da un permiso sin sueldo para estar con él. Desde el momento en que no se pueden hacer las dos cosas a la vez y el día solo tiene 24 horas, se tiene que decidir cuál se quiere hacer.

-¿Existe una solución?

-Los poderes públicos deben dejar de hablar de conciliar, que es una entelequia, y facilitar poder elegir cuidar a tu hijo sin que por ello te quedes sin ingresos, renuncies a la antigüedad en la empresa o a la carrera profesional, como se hace en otros países.

-Con la situación actual en España, el papel de los abuelos es fundamental. ¿Esta situación es buena para los niños?

-Para el niño siempre será mejor que le cuide el abuelo a estar en una guardería, cuando en España la ley permite ocho bebés de menos de un año por cuidadora, mientras que en otros países europeos son cuatro. Es imposible cuidarlos así, pero es que además te quieren hacer creer que si van a la guardería espabilan. Y eso no es cierto, porque con ocho no hay tiempo físico para estimularlos, cambiarles los pañales y darles el biberón. Para eso habría que doblar el personal de las guarderías y su precio.

-¿Está entonces mal organizado el sistema?

-Hemos organizado un sistema en el que el niño es el último. No se ha preguntado qué necesita un niño y se ha visto cuánto cuesta. Lo hemos hecho al revés, mirando primero cuánto nos podemos gastar, que es una pequeña parte del sueldo de la madre, porque para gastarnos todo no merece la pena trabajar. Encima en un país donde, en general, las mujeres cobran menos que los varones.

-¿Y cómo afecta esta situación a los abuelos?

-Estamos abusando de muchos abuelos, porque algunos están muy bien de salud y con ganas de cuidar a sus nietos. Pero también los hay que preferirían tenerlos solo un día por semana y poder ir a jugar al mus, hacer natación o ir a aprender danzas regionales. Pero se tienen que levantar cada día a las siete porque les llevan a sus nietos una hora más tarde. Me da la impresión de que hemos logrado la liberación de la mujer a costa de la esclavización de la abuela. Y esto no parece muy justo, porque a los niños básicamente los tienen que criar sus padres. Otras personas pueden ayudar en algún momento puntual, pero eso de tener un trabajo a tiempo completo de diez horas cuidando un nieto cuando ya había dejado de cuidar hijos para siempre no es muy lógico.

-¿Cuáles son las dudas más habituales con las que llegan a su consulta, sobre todo las madres primerizas?

-Alguna de las dudas más frecuentes es que el niño llora y pide brazos, pero es que lo normal es que los niños estén en brazos. O que se despiertan por la noche, por lo que es más práctico poner al niño a dormir con los padres, para no tener que levantarse de la cama cada vez que se despierta. O que el niño pide el pecho antes de que pasen las tres horas, algo normal, porque hay que darlo cada vez que el niño lo necesita.

-Por último, ¿qué consejo les daría a las madres para criar a sus hijos?

-Deben intentar pensar en lo que es mejor para su hijo y olvidarse de lo que recomiendan unos y otros y de lo que han leído en los libros. Tienen que ver más con cómo es feliz mi hijo y mirar qué les está pidiendo en cada momento.

Zaragoza, 1960

Además de reconocido pediatra, Carlos González es fundador y presidente de la Asociación Catalana Pro Lactancia Materna (ACPAM). Este maño estudió la carrera de Medicina en la Universidad de Barcelona para especializarse después en Pediatría. Es miembro del Consejo de Asesores de Salud de la Leche League Internacional, asesor de la iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia (IHAN) y especialista en lactancia materna por la Universidad de Londres. También ha publicado varios libros para padres, entre los que destacan «Un regalo para toda la vida», «Bésame mucho» o «Mi niño no me come», además de participar en numerosas revistas de pediatría y crianza.

Lactancia materna prolongada ¿un tabú?

Algunos de los datos de este documental son erróneos :no se recomienda dar de mamar hasta los 6 meses o el año, sino “como mínimo hasta el año o  ls 2 años”… algún día me gustaría ver un documental sobre este tema sólo con datos veraces y sin tratar estos casos como “rarezas”… de hecho es “curioso” que al niño de  5 añós le ponen voz de mayor…. o será que yo veo fantasmas donde no los hay. En cualquier caso al final acaban dándonos la razón.

Además refleja muy bien  el tabú que supone para la gran parte de la sociedad occidentalizada el ver a un niño mamar y la gran culpa  de la industria de preparados para lactantes.


Lactancia materna prolongada: ¿Un tabu? por raulespert

Vídeos de LM: Afianzamiento Espontáneo

Como el anterior que teníamos en el blog lo retiraron de youtube :-(, os pongo este enalce que he descubierto hoy mismo

Este otro me gusta mucho menos por el tipo de parto (litotomía, pinzamiento prematuro de cordón, etc)… pero aún así mirad al bebé cómo sabe lo que tiene que hacer…

Cómo escoger pediatra

Cuando queremos disfrutar de unas buenas vacaciones normalmente preparamos todo con semanas y/o meses de antelación. Miramos folletos, consultamos en agencias, preguntamos a conocidos. No entramos en el primer hotel que vemos sólo porque esté cerca o sea el primero de la lista. Una vez preseleccionado uno, miramos qué servicios e instalaciones tiene para que nuestra estancia sea lo más grata posible dentro de nuestras posibilidades. No queremos que los días de descanso que tenemos tras un año de trabajo se vean empañados por estar en un lugar donde no nos sentimos a gusto, donde no nos tratan bien, donde nos sirven comida que no nos gusta o donde en general los horarios de sus servicios no coinciden con nuestras necesidades…

¿Y por qué cuento esto ? Será de mis años de trabajar en el sector de la Hostelería y el Turismo que dejaron en mí la huella del lema: “El Cliente siempre tiene la razón” o “El cliente es lo primero“… Pero claro, eso es en el sector servicios. En el campo de la Salud automáticamente dejamos de ser “clientes” para ser “pacientes”. “Paciente” que, aunque a veces lo parezca, no se llama así por la paciencia, sino por ser “el que padece, sufre”. O sea, que en principio, uno es paciente cuando padece algo, cuando sufre, y acude entonces al médico para que nos ayude a restablecer la normalidad, a curarnos en la medida de lo posible.

Pero resulta que hay un tipo de medicina que atiende “pacientes” que no son tales… se llama medicina preventiva, o en lo que respecta a nuestro Sistema de Salud Pública lo que se denomina “Revisión del niño sano”.

A mí, a voz de pronto, lo que se me ocurre con este calificativo es que parece que en vez de tener un hijo me he comprado un coche, y que si no voy a la casa a las revisones marcadas, no me aplica la garantía. En el caso de nuestros hijos, no estoy en contra de que se cuide la salud de los niños, ¡faltaría más!, Y de hecho me parece un logro que todos los niños tengan atención sanitaria. Lo que me preocupa es que estas “revisiones a un niño sano” ( o sea, hechas a un niño que no es un “paciente” porque no padece de nada, no sufre) convierten al sujeto de dicha atención en lo que intentan prevenir.

Me explico:

-Una madre acude con su bebé de 2 semanas a la revisión con el pediatra. Todo va bien, el bebé está ganando peso y su estado general es bueno. En un momento dado el bebé empieza a llorar y el padre que lo tiene en brazos empieza a mecerlo para que calle. Entonces el profesional que ha estudiado durante muchos años yque tiene otros tantos de experiencia práctica mira a los padres y les dice:

“Este niño está malcriado. Tiene que aprender a calmarse solo, sin brazos ni meneíto. “

Ante esto, los padres le dicen que el niño si está solo en la cuna empieza a llorar y no se calma, que lo han intentado pero que llora cada vez con más fuerza y desespero, poniéndose rojo y quedándose incluso afónico. Que en esas circunstacias lo único que lo consuela son los brazos de sus padres.

Y este gran profesional que igual se graduó “cum Laude” les replica:

“Claro, es que os está manipulando. Él sabe que si llora le cogéis, por eso lo hace. Vosotros dejadle que ya se cansará”

Y digo yo, que es en ese momento cuando un bebé completamente sano y normal se convierte en paciente. Paciente en los 2 sentidos de la palabra… paciente porque ha de demostrar paciencia infinita para esperar a que sus padres por fin quieran darle aquéllo que necesita y que reclama, y paciente porque ahor así sufre y padece. Padece el abandono, la incomprensión, el desamparo, la falta de empatía, la tortura diría yo, de verse solo y desatendido. Y padecerá como consecuencia de lo anterior también las secuelas físicas de ese” mal trato” (que es a la vez maltrato). Después vendrán las consultas al señor Doctor por todos estos motivos:

  • Cólicos, gases y dolores abdominales
  • Escasa ganancia de peso (real o no)
  • Reflujo y/o vómitos
  • Hipotonía o bajo tono muscular
  • Pesadillas y terrores nocturnos
  • Retraso en el desarrollo
  • etc…

Muchos de esos problemas son evitables simplemente entendiendo que los bebés se alimentan no sólo de leche, sino de afecto, de tacto, de caricias, de atención, de palabras, de miradas, de movimiento, de canciones, de bailes, de paseos, de cosquillas, de sueños placenteros sobre el cuerpo de mamá o papá, de tener libre acceso al pecho de mamá aunque haya terminado de comer, porque sí, para relajarse…

Señores pediatras de este tipo: ¡enhorabuena! porque han conseguido lo que cualquier empresario desearía para su empresa: convertir en clientes a los que en principio no debieran de haberlo sido bajo ningún concepto.

A los padres, si me lo permiten, les voy a dar un consejo:

El médico es para los enfermos. Comer y dormir y vivir y amar no es una enfermedad. Si quieren opiniones sobre cómo han de alimentar y dormir y querer y criar a sus hijos… quédense con las suyas propias. Y si, de todos modos, quieren confiar estos aspectos a un profesional hágale estas preguntas para saber en qué manos están dejando no una semana de sus vidas, sino la etapa más importante del desarrollo de sus hijos:

  • ¿Es padre/madre?
  • En caso afirmativo ¿Sus hijos fueron amamantados? ¿cuánto tiempo?
  • ¿Ha hecho cursos de formación en Lactancia Materna? (En la carrera de Pediatría no se estudia la LM)
  • En casos de lactancias dificultosas ¿recomienda “ayudas” de leche artificial o contactar con un grupo de apoyo a la Lactancia Materna?
  • ¿Conoce la labor de los grupos de apoyo a la LM y colabora con ellos?
  • ¿Le gustan los niños?
  • ¿Disfruta de su trabajo?
  • ¿Usa palabras despectivas “disfrazadas” para referirse a los niños: malcriado, mimoso, perretoso, caprichoso, pequeño tirano, es “muy listo”…etc?
  • En caso de exploraciones o intervenciones dolorosas (pinchazos, curas…) anima a la madre a quedarse al lado del bebé y consolarlo (incluso a ofrecerle el pecho)?
  • ¿Respeta la forma de crianza escogida por los padres aunque difiera de la suya?
  • Si tú fueras tu bebé ¿te gustaría tenerle como médico?

El día que nos consideremos ante los profesionales de la Sanidad como “clientes” con derechos y no sólo como “pacientes”, de seguro también mejorará la calidad del servicio que recibiremos. Todos somos responsables de contribuir a este cambio.
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Como saber si un Profesional de la Salud NO Apoya el Amamantamiento Por el Dr. Jack Newman, FRCPC

Ilustración de Mama de Lola ©2009

Todos los profesionales de la salud afirman apoyar el amamantamiento. Pero muchos de ellos sólo lo apoyan cuando está saliendo bien y algunos ni siquiera en esos casos. En cuanto el amamantamiento o algo en la vida de la nueva madre no es perfecto, muchos aconsejan el destete o el suplemento. La siguiente es una lista de indicadores que le ayudarán a evaluar si el profesional de la salud apoya el amamantamiento, al menos si él/ella lo apoya lo suficiente como para ayudarle a continuar con él si surgen inconvenientes.

Cómo saber si un profesional de la salud no apoya el amamantamiento:

1.

El/ella le da muestras de leche de fórmula o bibliografía de una compañía de alimentos infantiles cuando usted está embarazada o luego de que haya tenido a su bebé. Estas muestras y bibliografía son elementos para inducirla a utilizar el producto y su distribución se llama comercialización. No hay pruebas de que una fórmula determinada sea mejor o peor que otra para un bebé normal. La bibliografía o los videos que acompañan las muestras son un medio para socavar, sutilmente y no tan sutilmente, el amamantamiento y glorificar la fórmula. Si usted no cree en esto, pregúntese ¿porqué las compañías que producen fórmula están utilizando tácticas agresivas para asegurar que su médico o el hospital le de bibliografía y muestras suyas y no de otras compañías? ¿No debería también preguntarse porqué el profesional de la salud no está promocionando el amamantamiento?

2.

El/ella dice que el amamantamiento y la alimentación con biberón son esencialmente lo mismo. La mayoría de los bebés alimentados con biberón crecen de manera saludable y segura y no todos los bebés amamantados crecen en tales condiciones. Pero esto no significa que el amamantamiento y la alimentación con biberón sean esencialmente lo mismo. La fórmula infantil es una vaga aproximación de lo que conocíamos hace muchos años sobre la leche materna, la cual es en sí una vaga aproximación de algo sobre lo que recién estamos teniendo una noción y que nos sorprende constantemente. Las diferencias tienen consecuencias importantes para la salud. Ciertos elementos de la leche materna no se encuentran en la leche artificial para lactantes (fórmula), aunque desde hace años se conoce su importancia para el lactante, por ejemplo, los anticuerpos y células para proteger al bebé de las infecciones, y los ácidos grasos poliinsaturados de larga cadena para el desarrollo óptimo de la vista y el cerebro del bebé. Y la lactancia materna no es lo mismo que la alimentación con biberón; es una relación completamente diferente. El que usted no haya podido amamantar es algo lamentable (aunque muchas veces los problemas podrían haberse evitado), pero insinuar que no tiene importancia es ser condescendiente y es completamente equivocado. Un bebé no tiene que ser amamantado para que crezca feliz, saludable y seguro, pero eso es una ventaja.

3.

El/ella dice que una fórmula x es la mejor. Generalmente esto significa que él/ella está escuchando demasiado al representante de una determinada fórmula. Puede significar que sus propios hijos toleraron ésta determinada fórmula mejor que otras. Significa que él/ella tiene prejuicios injustificados. Sigue leyendo

Las 3 “C” de la Lactancia Materna

HAce mucho oí o leí que para que la Lactancia Materna funcione tienen que darse las 3 “C”:

  • Colocación

  • Confianza

  • Constancia

A lo largo de años de tratar con madres y bebés me doy cuenta de la verdad de esas palabras.

La mayoría de quienes abandonaron la lactancia tempranamente (antes de lo que hubieran deseado) fue por un problema en la colocación (posición del bebé, mal agarre, succión poco efectiva…) que les ocasionaba dolor (grietas, ingurgitación, mastitis, obstrucciones, etc).

Quienes llegan al 2º o 3º mes luego sufren la falta de las otras “C” de la Lm. En esa época el pecho deja de notarse hinchado y la madre asocia ese efecto a la falta de leche… deja de tener confianza en que es capaz de producir toda la leche que su bebé necesita y acaba introduciendo biberones de leche artificial (“ayudas”),  y ahí es donde empieza el círculo vicioso de ir produciendo cada vez menos  leche y aumentando por consiguiente la cantidad de leche artificial.

Desde fuera parece que no influye pero recordemos que nuestra generación de muejres hemos crecido oyendo cosas como estas:

  • Mi leche no engordaba
  • Mi leche era agua
  • A mí se me acabó la leche
  • Se me fue la leche por estrés, vuelta al trabajo, disgusto, etc…
  • Yo era de poca leche
  • En nuestra familia no somos de producir leche
  • A ver si tienes suerte… yo no la tuve y no pude amamantar
  • Mi niño se quedaba con hambre
  • Mi leche le sentaba mal
  • etc…

Y luego las consiguientes que vienen después de estas:

  • Con el biberón se crían igual
  • El biberón es mejor porque ves cuánto comen
  • El biberón es mejor porque tiene de todo (hierro y demás minerales)
  • El biberón es mejor porque yo me alimentaba muy mal y por consiguente mi leche era pobre
  • El biberón es mejor porque yo fumo (o bebo o tomo medicamentos o trabajo a turnos…)
  • El biberón es mejor porque así se lo da el papá y participa en su alimentación
  • Mi hijo se crió a biberón y está igual o más sano que el tuyo de teta
  • (y similares…)

Este tipo de frases son muy comunes, y lo que es peor, nos las dicen personas en quienes confiamos : madres, suegras, hermanas mayores, vecinas, pediatras, enfermeras, ginecólogas, matronas etc… Eso hace que tras 20 ó 30 años oyendo este tipo de mensajes lo único que sabemos de la Lactancia Materna  cuando nos enfrentamos a nuestra propia maternidad es que duele o que cuesta mucho o que es cuestión se suerte…

Si a eso le sumamos el hecho de que los niños de pecho sí suelen demandar más comida de noche que, en general, los de biberón… pues cuando no nos fallan las 2 primeras “C”, nos falla la 3ª, la Constancia...

Constancia necesaria cuando te dicen que los bebés comen en 10 minutos cada 3 horas y tú te ves con un recién nacido que prácticamente no suelta el pecho… o que mama y tras soltar el pecho 40 minutos después… a la hora te vuelve a pedir… o a las 2… pero a ti 2 horas te parecen demsiado poco… Y si tienes un bebé que mama a intervalos regulares desde el principio y no te pide antes de las 2 ó 3 horas y de pronto empieza a pedirte más… en vez de pensar: “Está pegando un estirón y necesita que produzca más leche, por eso mama más y más a menudo”, piensas: “se está quedando con hambre, no tengo leche suficiente… ya me lo había dicho mi madre…”

Quizás a esas 3“C” habría que sumarle una 4ª: Colaboración… de otras madres que amamantan, que te ayudarán en tus dudas, sea por falta de cualquiera de las 3 “C” primeras. Madres que revisaran la Colocación para que la mamada sea efectiva y sin dolor, madres que te darán Confianza por sus palabras y por su ejemplo, y madres que te demostráran que la Constacia merece la pena…

No dejes de buscar y acudir al grupo de apoyo a la Lm más cercano*

Grupo Apoyo a la Lm

Y si no tienes ninguno cerca, busca algún grupo de apoyo virtual en forma de foro o página web… No subestimes el poder de la 4ª “C”, a muchas de nosotras, ésa fue la que nos salvó nuestra lactancia.

“Dedicado a todas las voluntarias de grupos de poyo a la Lm y a los profesionales de la salud de verdad implicados en la promoción de la LM”

* Fedalma: Federación Española de Asociaciones de Apoyo a la LM

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Método Kassing

En los casos en los que la lactancia materna exclusiva no es posible o en los que se está intentando relactar siempre recomendamos evitar tetinas y suplementar al bebé usando vasito, cucharita, jeringuilla, cuenta gotas, relactador, etc… Pero en el caso de que no sea posible y hay que utilizar biberón podemos intentar hacerlo de tal modo que el bebé no pierda el reflejo de succión usando el llamado método kassing.

Os copio la excelente explicación de la web Alba Lactancia Materna sobre el tema:

Si no hay  más remedio que suplementar con biberón. Si no hay otro método y hay que dar la leche al bebé por esta opción siempre es mejor utilizar el Método Kassing.

Este método recrea las condiciones  más parecidas al pecho, en cuanto a esfuerzo, estimulación y enganche se refiere. Ayuda a preparar al bebé para  la   vuelta al pecho.

Nos hace falta:

  • Una tetina base estrecha.
  • Que la tetina sea larga  (18 mm- 2cm): para estimular punto “S”  se encuentra entre el paladar blando y el duro.
  • Que la tetina sea blanda, así es  más  parecida al pezón.
  • Que sea de las clásicas, es decir,  de las redondas por todos los lados. Evitar las anatómicas puesto que no crean  una succión más fisiológica.
  • El niño debe estar sentado, en un ángulo de  90º No recostarlo imitando las posturas al pecho.
  • Hay que dar el biberón lo más horizontal posible para evitar gravedad y crear así un flujo más lento de leche que el bebé pueda regular.
  • Estimular el  reflejo de  búsqueda tocando las mejillas, los  labios la nariz y meter tetina entera cuando esté la boca bien abierta.
  • Es el niño el que controla la  velocidad y cantidad que desea tomar.
  • Dejar que haga 5-6 succiones y sacar de la boca como  el tapón de una botella de cava.
  • Iniciar de nuevo el proceso estimulando el reflejo de búsqueda, repetir hasta que el niño  se duerma o no quiera más leche.

Leche materna como tratamiento para el cáncer

A raíz de una respuesta para una mami que me preguntaba sobre las propiedades de la leche materna más allá de los 2 años he encontrado este artículo que me ha parecido muy interesante de la web: www.kurioso.es.

Personalmente conozco un caso en el que un grupo de madres lactantes se extraían leche para otra que estaba en tratamiento por cáncer y al parecer la leche le ayudaba a paliar los efectos secundarios de la quimio. Evidentemente harían falta más estudios para corroborar estos beneficios… pero si ni siquiera hay bancos de leche materna en todos los hospitales con unidades de neonatología y poder alimentar a los prematuros y bebés enfermos, no creo que la industria farmacológica financie un estudio para demostrar la eficacia de un remedio tan natural… porque digo yo ¿a quién le correspondería entonces la patente?????

Artículo original aquí

A mediados de los 90, científicos de la universidad de Lund, Suecia, descubrieron un complejorevistas científicas y abría un nuevo camino en las terapias contra el cáncer. ¿Puede la ingesta de leche materna ser alternativa al tratamiento de tumores? ¿Por qué no ha evolucionado tan importante descubrimiento en una terapia efectiva? Vamos a intentar buscar la respuesta.

Pedro Pablo Rubens. "Cimón y Pero" 1625. Rijksmuseum de Amsterdam

Antecedentes científicos.

La leche humana contiene azúcares, grasas, minerales, vitaminas, hormonas, enzimas y proteínas. Componentes, muchos de ellos, que el bebé es incapaz de sintetizar y no podría recibir de otra fuente más que la exógena. Es conocido su poder anticancerígeno para con los bebés aunque nadie ha descubierto cuál es el verdadero mecanismo de protección. Sigue leyendo